Antes de la fama, de las galas y de las placas decisivas, Titi Tcherkaski era una chica que encendía la cámara del celular para contar anécdotas cotidianas sin imaginar que, unos meses después, millones de personas iban a analizar cada uno de sus gestos. Cuatro meses de aislamiento después, salió de la casa de Gran Hermano con la tranquilidad de sentir que no traicionó a la persona que era antes de cruzar esa puerta. Entre la emoción del reencuentro con su familia y el vértigo de volver al mundo real, comenzó una nueva etapa.
BigBang habló con la última eliminada del reality sobre sus primeras horas fuera de la casa, el apoyo de su familia, la polémica con Nazareno Pompei, los haters, su paso por el juego y los proyectos que ya tiene en marcha tras abandonar el programa.

Todavía con la adrenalina de la eliminación a flor de piel, Titi confesó que sigue adaptándose a la vida fuera del reality y que el regreso no fue tan inmediato como muchos imaginan. "Bien, nerviosa, como es todo nuevo. Estoy empezando a acostumbrarme recién".
Aunque ya recuperó el celular, aseguró que todavía no tuvo tiempo de enterarse de todo lo que ocurrió mientras estuvo encerrada. Su prioridad fue otra: "Estoy medio aislada. Hace un ratito me acaban de dar el celular, pero tampoco pude ver, porque son muchas cosas, así que prioricé capaz agradecerle a la gente que me bancó, que me mandó mensajes lindos, y, obviamente, hablar con mi familia, a mi papá, por ejemplo, todavía no lo vi". Sobre la carta pública que le dedicó su padre, reveló: "Me la mandó por privado también".

El sostén de su familia fue, según admitió, lo que más necesitaba al abandonar la casa. Incluso contó que esa era la única opinión que realmente le importaba conocer: "Yo estoy contenta... lo que más inseguridad o más duda tenía desde adentro de la casa era qué opinaba mi familia de mí, es lo que a mí más me mueve el eje también", comenzó y confesó que se encontró con un panorama positivo: "Cuando salí y vi el mensaje de mi papá y vi cómo mi mamá me habló y mis hermanos contentos, me tranquilicé muchísimo. Ver que mi papá, persona con la que convivo, me diga que está feliz y orgulloso de que me mostré tal cual soy, la verdad me deja feliz".
Acostumbrada a convivir con las redes sociales mucho antes de entrar al reality, explicó que aprendió a relativizar las críticas, aunque dejó en claro que ninguna opinión pesa más que la de su entorno: "Sí. Hay mucha gente que comenta desde el lado de la maldad sin críticas constructivas, desde el lado de herir, pero a mí que mil personas me dan algo feo, y no vale nada como que mi papá me diga algo feo".

Además, recordó que antes de Gran Hermano tampoco sufría demasiado hate: "No tenía mucho hate. El hate venía de parte de gente que capaz no me seguía y no veía mis videos más a diario, entonces, no sabía bien cómo hablaba, capaz se cruzaba con un video mío, y críticas de ese estilo, pero no, la verdad es que no tenía muchas críticas. Sí, a veces buscaba hacer videos yo para generar ciertas críticas, pero porque también la gente a veces necesita desahogarse y dije, 'que se desahoguen conmigo, con todas las que me exigen y que me critiquen un poco, y nos ayudamos mutuamente'".
Sobre el desafío de pasar de editar videos de dos minutos a vivir grabada las 24 horas, reconoció que nunca sintió miedo por mostrarse como era, aunque sí había una preocupación puntual antes de entrar: "Yo sé que si me expongo a eso es porque no puede salir algo mal a nivel de 'me arrepiento completamente', mi mayor miedo era que aparezca con un clip en el baño, una cosa que no pasó porque la producción te cuida extremadamente bien. Ese era mi único miedo y realmente, fue eso mínimo. Todo lo demás, todo lo que dije, todo lo que hice, yo sabía que me podía equivocar porque equivocarse es humano, simplemente tenés que saber pedir disculpas, y a mí me enseñaron a pedir disculpas cuando creo necesario, así que no me preocupaba eso".

Uno de los momentos más difíciles fue el desgaste mental que genera el aislamiento y la convivencia permanente. Allí recordó que llegó a pensar que estaba perdiendo la cabeza: "Yo le fui a hablar a Gran Hermano y le decía, creo que me estoy volviendo loca, pero porque empezás a ver señales de absolutamente todo. Todo es una señal, todo es un comentario", dijo.
"Ahora quedaron 6, pero éramos 7 que entramos el 23 de febrero nada más. Todos los demás entraron más tarde con información, viendo cosas, que por más que las cosas cambien día a día y la información y lo que piensa la gente va cambiando, ya llegó un punto donde decís, ¿qué será verdad? ¿qué será mentira? Ponés todo en duda". También reflexionó sobre la convivencia: "Yo creo que estar todos criados de diferente manera -porque se juntan muchas costumbres diferentes de cada uno- y llegar a un acuerdo también es muy difícil, gente de diferentes edades, lugares, con diferentes formas, valores. Te hace medio un caos ese acuerdo".
A pesar de ese desgaste, aseguró que nunca estuvo realmente cerca de abandonar el juego, salvo por el impacto del primer día: "Realmente la estaba pasando bien. Si no, me hubiese ido. Yo, antes de entrar hablé con mis papás y me dijeron, no le debes nada nada a nadie. Si vos algún día te sentís mal y te querés ir, agarrá tus cosas y andate". Luego recordó aquel primer ingreso: "Yo entré y vi todo eso, y fue como un balde de agua fría que me entró, que dije, 'no puedo...' Me acuerdo estar sentada en la mesa con todos presentándonos. Yo decía, '¿qué hago acá?...' Y después me acostumbré, me fui a dormir, el otro día me levanté y era 'amo estar acá'".
Uno de los temas más sensibles fue la controversia con Nazareno Pompei. Titi quiso aclarar que jamás buscó señalarlo como acosador y lamentó las repercusiones que pudo haber tenido: "Con Naza está todo más que bien, y es un tema que ya pasó, fue algo de la convivencia, del estar 24 horas juntos; nunca se habló de ningún acoso, yo nunca puse esas palabras, y nunca lo tildé de algo, simplemente hablé de mi incomodidad en base a mis experiencias y a lo que yo viví en situaciones anteriores a entrar a la casa... Él, de hecho, fue siempre muy caballero y muy bueno conmigo". Incluso agregó: "Siempre hablé desde mi comodidad y le pediré disculpas si en base a lo que yo dije a él le generó alguna repercusión negativa".

Ante la pregunta sobre si algo le quedó pendiente, respondió entre risas, pero sin ocultar el deseo que todavía conserva: "Ganar. Voy a ser sincera: estoy esperando que Gran Hermano anuncie... algún día, si se levanta con el pie derecho, otro Golden Ticket. Yo estoy ahí primera en la fila".
Y, mirando hacia atrás, aseguró que cambiaría muy poco de su estrategia: "Si estuve 4 meses así, creo que haría lo mismo. Capaz, los últimos dos días hubiese hecho más campaña en contra de Sol, pero la verdad que jugaría lo mismo... no cambiaría absolutamente nada".
Precisamente Sol Abraham fue la participante con la que más diferencias tuvo. Según explicó, el conflicto nunca fue personal sino una cuestión de formas de entender el juego: "La forma de ser. Tenemos formas muy diferentes, que, para mí, aunque sea un juego, yo mantengo lo que soy en el afuera... Por más de que es un juego, hay límites, y ella siempre dejó en claro que su único límite es el contacto físico". Más adelante también apuntó contra ciertas estrategias: "Obviamente que es del lado de enfrente que yo siempre me puse, que es Sol, Cinzia, con temas más delicados. En su momento lo fue Brian también... Para mí el juego es todo eso que queda en esas cuatro paredes... Todo lo que excede eso, para mí es jugar sucio".
También habló de Nick Sicaro, uno de los compañeros que más lamentó perder temprano. "Me hubiese gustado que sea diferente la estrategia de Nick, porque yo me llevé muy bien los días que él estuvo dentro de la casa... Si mostraba un poco más la personalidad que tiene, en vez de quedarse más guardado, más tímido, hubiese sido mucho mejor".

Fuera de la casa ya tiene claro cuál será el próximo paso: volver con todo a las redes sociales. Lejos de quedarse sin contenido, reveló que todavía le quedan muchísimos videos preparados. "No, tengo todavía 155 borradores para subir". Además, adelantó: "Voy a seguir contando anécdotas de mi vida antes de entrar a Gran Hermano... Ya tengo mi primer video que quiero hacer, un haul de cosas que compré dentro de GH".
Pero sus sueños no terminan en TikTok. La televisión y el streaming aparecen como objetivos concretos para el futuro: "Me encanta todo lo que tenga que ver con el habla, a mí me fascina. Todo lo que tenga que ver con debates, con opinar, todos los medios de comunicación me encantan. De hecho, estudié gestión de medios y entretenimiento".
Antes de despedirse, dejó un mensaje para aquella chica que empezó subiendo videos desde su habitación sin imaginar todo lo que vendría después: "La verdad es que siga haciendo lo que le parezca, lo que le guste, que no le tenga miedo, no se angustie por comentarios, y que grabe, que grabe mucho realmente, mucho, muchos videos por día quiero". Y hasta se animó a proyectar su final ideal para Gran Hermano: "Me gustaría que gane una mujer... Me gustaría Yani o Yipio. Me gustaría una final de mujeres también".
La aventura dentro de la casa terminó antes de lo que ella soñaba, pero Titi Tcherkaski se fue con algo que considera mucho más importante que el premio mayor: la certeza de que nunca dejó de ser ella misma. En un reality donde las estrategias suelen cambiar al ritmo de las placas, eligió sostener sus valores hasta el último día. Ahora, con el celular otra vez en la mano y una comunidad que la espera del otro lado de la pantalla, comienza un nuevo juego, uno sin aislamiento ni cámaras ocultas, pero con la misma consigna que la acompañó desde el primer video que grabó: mostrarse tal cual es.

