01 Abril de 2026 21:34
Agostina Páez volvió al país tras meses de prisión domiciliaria en Brasil, a partir del delito de injuria racial que cometió y de haber quedado en libertad hasta el fin del juicio y en la Argentina, luego de pagar una fianza de más de 18.500 mil dólares. Si bien reconoció su arrepentimiento por los gestos que le realizó al empleado del bar donde se originó todo, también lamentó la versión que quedó de ella a partir de que la prensa brasileña no contara su lado de la historia.
"Muy duros los medios brasileños que nunca contaron el contexto, la parte de mi historia. Soy la enemiga pública de Brasil", aseguró la abogada santiagueña ni bien pisó suelo argentino. En una rueda de prensa reconoció estar "muy aliviada" y sentirse "muy bien" porque todo fue "muy feo, muy triste". "No veía la hora de volver", señaló con los ojos llorosos.
"No sé qué decir, me siento muy emocionada", reveló ante los periodistas que la rodeaban de una forma descontrolada. "Estoy temblando. No puedo creer estar aquí", afirmó, antes de señalar como "un calvario" lo que vivió desde su detención. "Se terminó esta pesadilla", celebró.
"Me arrepiento de haber reaccionado mal. A pesar del contexto y de todo, me arrepiento de haber reaccionado de esa manera", aceptó Páez cuando le preguntaron sobre los hechos por los que está en juicio. En relación a si tuvo un trato diferenciado por ser argentina, destacó que si bien la ley brasileña al respecto "es muy severa", también se han ensañado mucho con ella.

La abogada relevó que "el proceso sigue" y pidió "llegar a Santiago del Estero" lo más pronto posible para reunirse con su "familia y amigas". A su vez destacó que hubo "algunas cositas" que se resolvieron tras la presentación de su habeas corpus. "Cosas del juez y la fiscalía que no tenían mucho sentido", describió.
Consultada sobre por qué no hubo pena para el hombre con el que ella tuvo gestos racistas, afrontó no saberlo y se refirió a que hasta tuvo "que pedir disculpas a él también" sin importar lo que hubiera hecho. Sus acciones hasta el momento le costaron a su familia casi 19 mil dólares y a ella meses de estar privada de su libertad, aunque la lección sobre que no existe provocación posible que admita al racismo como respuesta evidentemente todavía está en proceso.

