02 Enero de 2026 15:42
Un brutal intento de femicidio conmociona a la localidad entrerriana de Nogoyá, donde una mujer de 40 años se encuentra en estado crítico tras haber sido apuñalada en el cuello por su pareja. El ataque ocurrió en la madrugada del domingo en una vivienda de la ciudad, dejando a la víctima al borde de la muerte.
El agresor, un hombre de 45 años con antecedentes por violencia de género, fue detenido poco después del hecho. Según informaron fuentes policiales, presentaba manchas de sangre visibles al momento de su captura. En sus declaraciones iniciales ante la Justicia, el acusado aseguró que el ataque ocurrió durante un supuesto "juego sexual", una versión que todavía no se comprueba.
El fiscal Fernando Martínez, encargado de la causa, dispuso la prisión preventiva del sospechoso por un plazo de 45 días mientras avanza la investigación. Según el jefe de la Departamental policial de Nogoyá, Cristian Koch, el hombre alegó que ambos estaban consumiendo bebidas alcohólicas y medicamentos cuando "perdieron la noción" de lo que hacían.

Sin embargo, los antecedentes del detenido revelan un historial preocupante: ya había sido denunciado por lesiones contra otra mujer y contra sus propias hijas.
A pesar de este historial violento, no existían denuncias previas por parte de la actual víctima, con quien mantenía una relación desde hacía aproximadamente un año.
La mujer fue trasladada al Hospital San Martín de Paraná en estado grave. Según el parte médico, llegó en shock hipovolémico y con una descompensación hemodinámica severa. Los cirujanos realizaron una intervención de emergencia para salvarle la vida, incluyendo la ligadura de la vena yugular y la reparación de la arteria carótida interna.

Actualmente, permanece bajo sedación y observación permanente debido a un edema en el cuello y posibles complicaciones cerebrales. Los médicos no descartan una lesión cerebral isquémica, que será evaluada mediante estudios adicionales. Su pronóstico sigue siendo reservado.
Se conoció que la víctima es madre de siete hijos, quienes no convivían con ella al momento del ataque. Cinco de ellos residen con su padre, mientras que los otros dos viven en otra localidad de la provincia por razones no especificadas.