Faltaba el agua bendita y el crucifijo, pero el mensaje fue igual de celestial. El ministro de Economía, Luis Caputo, se subió al escenario del CFO Summit 2026 y, en lugar de hablar de planes económicos, dio una clase de escatología electoral: "El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es".
Así, el funcionario que maneja la economía de 46 millones de argentinos resolvió el debate de cara a las elecciones de 2027 con un argumento teológico. Según "Toto", el problema de fondo es que los inversores tienen miedo de que vuelva el kirchnerismo. O, en su lenguaje, que se abran las puertas del averno.

Para demostrar que el Gobierno está del lado de los ángeles, Caputo desplegó un repaso comparativo de los últimos cuatro mandatos en el que, casualmente, la gestión de Javier Milei gana en todo.
Según su planilla, el sector público registra un superávit de 0,2% del PBI, la deuda consolidada bajó USD 11.000 millones y los pasivos remunerados cayeron 98%. La inflación se redujo 84%, el dólar CCL subió 38%, las exportaciones crecieron 55% y las reservas netas mejoraron USD 23.000 millones.

La lista siguió con milagros: la actividad medida por el EMAE creció 16,4%, el crédito al sector privado aumentó 147% en relación con el PIB, la jubilación mínima subió 14% en pesos constantes de agosto de 2026 y la cantidad de personas pobres bajó en 12 millones. Hasta el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que Caputo ubicó en 1,94 puntos, entró en el sermón.
Con semejante multiplicación de panes, el ministro no entiende cómo alguien podría dudar: "La gente que cree que, con todos estos datos, la mayoría de la gente en este país va a votar volver al pasado el año que viene, honestamente, creo que es casi una tomada de pelo, por no decir una subestimación muy alta hacia todos los argentinos", sostuvo y remató con otra frase para el cuadrito: "Los argentinos no son tontos. Hay gente que los quiere tomar por tontos". En eso, al menos, nadie le va a discutir.
Mientras tanto, en la Tierra
El problema es que los fieles no viven en la planilla de Excel. Hace días, el JP Morgan advirtió que la Argentina va a entrar en recesión en el tercer trimestre, después de que la actividad cayera 2,9% en julio frente a junio. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo procesados por el CEPA, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron 341.396 empleos formales.
A eso se suman un consumo en supermercados que cayó por séptimo mes consecutivo y una pobreza que, en el primer semestre de 2026, volvió a subir, al 32,3%. Ah, y hace pocos días el mismísimo Caputo había culpado de la caída de la actividad al gas, las lluvias, las nevadas y el Mundial. Contra el anticristo, parece, también hay que sumar el clima.
Con tanto optimismo, cualquiera esperaría un ministro tranquilo pero Luis Caputo admitió que el Gobierno se prepara para lo peor: "Nosotros no esperamos un 2027 como el periodismo dice o como algunos colegas dicen, pero nos preparamos como si pudiera ser". Palabras más, palabras menos: todo marcha de acuerdo al plan, pero por las dudas, que alguien vaya prendiendo una vela.

