Mauricio Macri volvió a escena en Jujuy con la misión de relanzar al PRO y mostrar que todavía tiene resto político. La respuesta del público, sin embargo, fue más bien módica: apenas un puñado de militantes y dirigentes se acercó al encuentro regional del partido. Más solo que Kung Fu en el Día del Amigo, el expresidente tuvo que conformarse con un escenario chico y un recital de Tan Biónica para cerrar la jornada.
El evento no había sido anunciado como un lanzamiento formal de campaña, sino como una actividad regional del PRO; aun así, la convocatoria quedó lejos de cualquier postal de regreso triunfal del ex presidente amarillo y, para disimular el vacío, los planos cerrados hicieron su parte y mostraron a los presentes bien juntitos, como si el entusiasmo pudiera medirse por centímetro cuadrado.

Macri se presentó como mentor de la nueva camada y lanzó: "Hoy una importante responsabilidad mía desde el PRO es tratar de ser mentor, tratar de ayudarlos a crecer, a prepararse, a entender que en el PRO nosotros, además de transmitir que venimos a ser servidores, no a servirnos del Estado, o sea que nosotros no robamos, sino que creemos realmente transformar la realidad, y para eso no hay que improvisar. Para eso realmente hay que estar preparados".
El sueño húmedo de formar candidatos también ocupó parte del discurso: "Queremos tener un candidato a intendente en cada ciudad del país, cada ciudad que podamos, pero una persona que se haya preparado, que haya estudiado, que se haya formado", aseguró. Después definió el poder como "una herramienta maravillosa" y explicó: "Ahora enseño en las universidades en distintas partes del mundo y les digo: no hay herramienta más linda que el poder, combinar recursos humanos y recursos económicos para transformar la realidad".

Antes del acto, el expresidente se reunió durante cerca de una hora con el gobernador radical Carlos Sadir en la Casa de Gobierno. Lo acompañó Fernando de Andreis, secretario general del PRO y organizador de la gira. La foto le permitió al partido mostrarse junto a un mandatario provincial con quien comparte el frente Jujuy Crece, aunque Sadir viene dando señales de cercanía con la Casa Rosada tomada por los hermanos Milei, entre ellas su respaldo a suspender las PASO.
Sin embargo, el momento más "Mauricio" fue cuando Macri vio el paisaje jujeño y lo conectó con la cumbre del G20 de 2018: "Me remonta a la emoción de ese día en el Teatro Colón, en el G20, cuando vinieron los líderes más importantes del mundo y les mostramos en el escenario nuestra cultura y nuestro país, nuestros paisajes únicos", recordó. Y enseguida apareció el carnavalito: "Qué lindo el carnavalito, ¿no? Que les mostrábamos, ¿no? Casi que lo bailé en algún momento de la campaña. Mostrando que mi versatilidad para el baile es absoluta".

La evocación de aquel despliegue internacional contrastó con el acto de Jujuy, donde no hubo multitudes ni clima de relanzamiento. Ni siquiera estuvo el ex ministro Hernán Lacunza. Macri habló de preparar candidatos, transmitir valores y enseñar a ejercer el poder; la audiencia, en cambio, no pareció estar para una clase magistral multitudinaria.
Por suerte, la noche tenía una alternativa a la melancolía partidaria: tocaba Chano Charpentier con Tan Biónica, banda que hace tiempo funciona como banda sonora sentimental del PRO con la canción Ciudad Mágica. Así las cosas, Mauricio Macri aprovechó para ir al recital. Si la reaparición no consiguió llenar el acto, al menos encontró dónde ahogar las penas: con música, recuerdos del G20 y el sueño de que el próximo encuentro tenga más público que plano cerrado.

