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Diplomacia en offside: Santillán afirmó que se reunió con el embajador de un país que no existe desde hace más de tres décadas

La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores quedó en el centro de las críticas tras asegurar que se reunió con el "embajador de Checoslovaquia".

01 Abril de 2026 10:27
Juliana Santillán
Juliana Santillán

No fue un furcio menor. Tampoco un simple error de redes. La diputada Juliana Santillán, encargada de presidir nada menos que la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, publicó una imagen desde un cóctel diplomático en la residencia de la Unión Europea con una descripción que encendió alarmas: "Embajadores de Brasil, Checoslovaquia, Croacia en la residencia de la Unión Europea". El problema fue evidente para todos, menos para ella: Checoslovaquia dejó de existir en 1992.

El posteo de Santillán, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores
El posteo de Santillán, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores

La publicación, realizada en su cuenta oficial de Instagram, mostraba a la legisladora rodeada de diplomáticos. Pero la referencia a un país inexistente convirtió la escena en un símbolo incómodo. Porque no se trata de una diputada más. Se trata de quien debe conducir las relaciones parlamentarias internacionales en un momento clave, atravesado por negociaciones como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.

Y en ese rol, confundir -o directamente desconocer- un hecho básico de la geopolítica contemporánea no es un detalle menor. Checoslovaquia se disolvió formalmente el 31 de diciembre de 1992, dando lugar a dos Estados independientes: República Checa y Eslovaquia. Hoy, los representantes diplomáticos en Argentina son: Jarmila Povejšilová, embajadora de la República Checa, y Milan Zachar, jefe de misión de Eslovaquia.

De hecho, este último presentó sus cartas credenciales ante el presidente Javier Milei hace apenas un año. No había margen para la confusión, salvo que te llames Juliana Santillán. El episodio ocurrió tras un encuentro diplomático relevante, con la presencia de una delegación del Parlamento Europeo encabezada por Evelyn Regner y el embajador de la Unión Europea, Erik Høeg. Allí, Santillán había pronunciado un discurso alineado con la estrategia oficial.

El pasado de Juliana Santillán cuando mentía en sus redes que era abogada y doctorada en Derecho.
El pasado de Juliana Santillán cuando mentía en sus redes que era abogada y doctorada en Derecho.

Sin ir más lejos, expresó: "Nosotros creemos que este espacio permite consolidar un canal estable de cooperación legislativa entre los diputados para compartir experiencias y construir el consenso frente a los desafíos que son comunes y ya enfrentan nuestras democracias". Y también había afirmado que Argentina se "reconfigura como un socio confiable ante la Unión Europea". El mensaje institucional busca proyectar seriedad, pero la práctica deja expuesta una fragilidad difícil de disimular.

La reacción fue inmediata. Desde la oposición, la diputada Florencia Carignano ironizó con dureza: "En serio Checoslovaquia?? No existe ese país, se disolvió en 1993, querida Juli. Mejor seguí brindando en hoteles 5 estrellas. Lástima que presidís la Comisión de Relaciones Exteriores de la @DiputadosAR. Vergüenza total". Pero más allá del tono, el señalamiento apunta a una cuestión de fondo: la idoneidad. No es la primera vez que Santillán queda en el centro de críticas por errores públicos.

Meses atrás, había generado polémica al confundir Navidad con Pascuas en un saludo: "Feliz Nochebuena de Resurrección y Feliz Navidad para todos". Aquel episodio fue desestimado como un desliz. Este, en cambio, ocurre en un terreno mucho más sensible: la política exterior. El oficialismo llegó al poder con un discurso de profesionalización, eficiencia y ruptura con la "vieja política". 

La diputada nacional Juliana Santillán y la vez que escribió "serro" en vez de "cerro".
La diputada nacional Juliana Santillán y la vez que escribió "serro" en vez de "cerro".

Sin embargo, episodios como este alimentan otra lectura: improvisación, liviandad y una preocupante falta de rigor en áreas estratégicas. La política exterior no admite margen para errores básicos. Menos aún en un contexto donde el Gobierno busca reposicionarse internacionalmente y atraer inversiones. La presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores no es un cargo protocolar. Implica interlocución con embajadas, organismos internacionales y delegaciones extranjeras. Implica conocimiento. Implica precisión. Y, sobre todo, implica credibilidad. Cada gesto, cada declaración y cada publicación construyen -o erosionan- esa credibilidad.

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