05 Enero de 2026 09:44
En los últimos días, la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos fue noticia en todo el mundo y generó fuertes repercusiones políticas. En ese escenario, Javier Milei salió a respaldar públicamente la intervención impulsada por Donald Trump, mientras que en la vereda opuesta dirigentes como Cristina Kirchner expresaron su repudio.
El gobierno estadounidense llevó adelante un operativo secreto que culminó con agentes ingresando a una propiedad donde se encontraba Maduro, a quien detuvieron por la fuerza y trasladaron a territorio estadounidense. Tras conocerse la noticia, el presidente argentino se manifestó en redes sociales y escribió en X: "La Libertad Avanza. Viva la libertad carajo".

Luego, ratificó su alineamiento con Washington en una entrevista con LN+: "Apoyo total a Estados Unidos, apoyo total a la moción de EEUU, no tenían forma de salir los venezolanos de este equilibrio siniestro en el que estaban metidos", aseguró. Para Milei, la captura de Maduro "significa la caída del régimen de un dictador", y sostuvo que "venía trampeando las elecciones, que en la última elección fue derrotado muy fuertemente y aun así quiso quedarse aferrado al poder".
En ese contexto, el presidente de las Fuerzas del Cielo no perdió la oportunidad de arrodillarse ante la Casa Blanca y expresó su disposición a colaborar con la "transición segura a la democracia" planteada por Estados Unidos. Sin embargo, desde territorio extranjero dejaron en claro que no cuentan con la participación del Gobierno argentino. Fue el propio Trump quien marcó distancia y minimizó cualquier intento de injerencia externa: "Vamos a gobernar Venezuela hasta poder lograr una transición segura y racional, no queremos que nadie se involucre", afirmó en la conferencia de prensa en la que se refirió a la captura de Nicolás Maduro.

Mientras tanto, desde Casa Rosada se avanzó con medidas propias para acompañar lo que se denomina "el fin del chavismo". En ese marco, anunció nuevas restricciones en los controles migratorios con el objetivo de impedir el ingreso al país de ciudadanos venezolanos que hayan integrado la estructura jerárquica, militar o económica de Maduro.
El encargado de dar la noticia fue Manuel Adorni: "La República Argentina ha adoptado nuevas restricciones migratorias en virtud de la captura del dictador Nicolás Maduro", expresó, quien además sentenció con su habitual estilo: "Los cómplices de Maduro que intenten buscar refugio en el exterior, no podrán ingresar a nuestro país. Fin".
El otro lado de la historia
Por el otro lado, Cristina Kirchner también se pronunció sobre el hecho y cuestionó duramente la intervención estadounidense: "La administración Trump en EE.UU. volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir", escribió el domingo en su cuenta de X.

En su primer posteo tras ser intervenida quirúrgicamente por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada, la ex mandataria planteó: "Se puede estar a favor, en contra o no importarte el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero nadie lo puede negar".
"Resulta insoslayable señalar que el objetivo perseguido y declarado públicamente por el gobierno de Donald Trump, al llevar adelante lo que denominó pomposamente como 'Operación Resolución Absoluta', no es 'restablecer un gobierno democrático en la República de Venezuela', ni 'la lucha contra el narcotráfico', sino apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional... A cara descubierta", agregó.
La líder del PJ recordó antecedentes históricos de la política exterior estadounidense y advirtió: "En el pasado, la aplicación de la política del Gran Garrote (Big Stick) del corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, especialmente en América Latina, justificando intervenciones militares directas o apoyos desembosados, a través de sus agencias de seguridad, a golpes de estado y la consecuente instalación de dictaduras militares sangrientas, lejos de favorecer a EEUU generó en la región un sentimiento adverso hacia ese país. No solo eso, sino que en muchos casos generó atraso económico y social en los países afectados".
Finalmente, Cristina Kirchner repudió la violencia internacional y el incumplimiento de los acuerdos globales en el secuestro de Nicolás Maduro: "Hoy la violación a la Carta de Naciones Unidas (ONU), del Derecho Internacional y del más elemental sentido común, frente al hecho objetivo de la absoluta ilegalidad e ilegitimidad del secuestro (literal) de un presidente y su esposa en su propio país, en un operativo que además produjo la muerte de numerosas personas, genera un escenario de alta inestabilidad en el país agredido y peligroso antecedente en materia geopolítica, que habilitaría cualquier acto de violación de soberanía política, apropiación territorial o de recursos por parte de cualquier potencia con poderío económico y militar sobre países más débiles".

