23 Febrero de 2026 10:36
El oficialismo decidió jugar fuerte. Mientras el Congreso debate el tramo final de la reforma laboral y la CGT activa medidas de fuerza, el Gobierno no sólo acelera los tiempos legislativos sino que endurece el discurso contra empresarios, sindicatos y oposición. La combinación de urgencia política y confrontación verbal marca el clima de un año que, según admiten en la Casa Rosada, será "muy intenso". El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue categórico sobre la inminente aprobación: "Sí, va a ser aprobada el viernes, con seguridad. Bueno, la ley ya está aprobada, ¿no? Falta discutir el texto en cuestión del artículo 44".

Y justificó en diálogo con radio Rivadavia la necesidad de la reforma con un diagnóstico estructural: "Una reforma laboral es fundamental en la Argentina cuando tenés 43% de informalidad, cuando tenés salarios que en los últimos 40 o 50 años han sufrido mermas en términos reales y cuando no tenés, por sobre todas las cosas, generación de empleo desde hace 10, 200 años". La exageración temporal no pasó inadvertida, pero el mensaje político fue claro: para el Gobierno, el problema es sistémico y de larga data. En esa línea, Adorni defendió cambios que, según explicó, buscan eliminar el "miedo" a contratar.
Según explicó, la reforma permitirá motivar "al empleador o al emprendedor o al empresario a contratar gente y a no tener ese miedo de no contratar sino adoptar al empleado y después nunca poder desvincularlo si le va mal o si quiere cambiar de rubro o si no le sirve el empleado porque considera que puede conseguir uno mejor". El planteo sintetiza la filosofía oficial: flexibilizar para generar empleo. La pregunta de fondo -que el debate parlamentario todavía no termina de responder- es si esa mayor flexibilidad implicará dinamismo genuino o precarización encubierta, tal y coimo denuncia la oposición y los gremios.
En paralelo, el cierre de la planta de Fate en medio del paro general encendió otra polémica. Adorni apuntó directamente contra su dueño, Javier Madanes Quintanilla: "Es una empresa que hace 15 o 20 años que tiene problemas... Que un día antes de uno de los debates en el Congreso tome la decisión repentina de cerrar la empresa, bueno, es sugestivo". El jefe de Gabinete fue más allá y sostuvo que el empresario es "un mal empresario que tuvo la suerte de cazar en el zoológico", para concluir que detrás del cierre "hubo una complicidad con la vieja política".

La acusación, grave, traslada la discusión del terreno económico al político: el Gobierno sugiere que sectores empresarios tradicionales operan en tándem con la oposición para erosionar la reforma. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, reforzó ese discurso. "Los que nos critican la reforma laboral son los artífices del fracaso", lanzó en diálogo con Infobae. Y defendió la iniciativa como un punto de inflexión histórico: "Es la primera vez que se hace una reforma de esta índole, de esta magnitud, así que soy muy optimista". Menem también minimizó el impacto del paro: "No tuvo un gran impacto el paro nacional".
Y agregó: "Obviamente, pierde mucho dinero la Argentina. Hay estudios que muestran 500 o 600 millones de dólares por parar el país, pero la mayoría de la gente que pudo ir a trabajar, lo hizo" Adorni amplió la discusión al plano macroeconómico y desestimó las críticas sobre el tipo de cambio: "Si te parece barato andá y comprá, y si te parece caro andá y vendé". Según el funcionario, "no hay ningún dato duro que indique que está atrasado, si no no habría exportaciones", y remarcó que "nadie debería olvidarse de dónde venimos, en diciembre de 2023 estábamos cayendo al borde del precipicio".
En esa lógica, el Gobierno distingue entre sectores "resentidos como la industria" -que, según Adorni, antes subsistían con protección y márgenes inflacionarios- y otros "hiper dinámicos" como minería, campo, energía y construcción. Menem fue aún más explícito al referirse a Fate: "Era uno de los pocos fabricantes de neumáticos a nivel local, que te los vendía tres veces más caro de lo que valen... Antes, este tipo de empresas se sostenía con protección política". Sin embargo, el tránsito entre un modelo y otro no es neutro. El cierre de plantas, la pérdida de empleos industriales y el conflicto sindical son el costo visible de esa transición.

Adorni anticipó que 2026 "va a ser un año muy intenso en términos legislativos", con "cerca de 50 proyectos de ley" en carpeta. "Cuando terminemos de diseñar todo el esquema de leyes, el presidente será quien defina las prioridades", explicó. Menem, por su parte, destacó la estrategia de avanzar por capítulos cuando "no tenía consenso" el texto completo. El oficialismo reivindica haber evitado "la crisis más grande de la historia argentina" y sostiene que la modernización laboral traerá "más trabajo formal y los sindicatos tendrán más afiliados". Esa promesa, repetida, es el corazón político de la reforma.