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50 años de terror

El rol del Poder Judicial en la dictadura: de encubridores a colaboradores directos del genocidio

Habló con BigBang el abogado Marcelo Parrilli, uno de quienes presentaban habeas corpus al régimen dictatorial.

por Agustín López Paunero

24 Marzo de 2026 08:28
La Junta Militar compuesta por Emilio Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti, el día de su asunción.
La Junta Militar compuesta por Emilio Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti, el día de su asunción.

En la última dictadura cívico-militar que cumple 50 años tuvo un rol central en el aparato del Poder Judicial, que se mantuvo activo y con los ojos vendados ante los crímenes de lesa humanidad que desaparecieron, torturaron y asesinaron a 30.000 personas, y secuestraron a centenares de bebés. Mientras que el Congreso había sido reemplazado por una Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) y el Poder Ejecutivo por la Junta Militar de las tres fuerzas armadas, la Justicia -si es que cabe ese sustantivo- avaló el accionar antidemocrático y genocida que se perpetró durante aquellos años.

Marcelo Parrilli es un abogado de derechos humanos que durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional se encargó junto a otros tantos letrados comprometidos a presentar habeas corpus al régimen, en reclamo de la aparición con vida de los detenidos desaparecidos. En diálogo con BigBang, recordó cómo fueron esas jornadas tan intensas en donde se jugaron la vida, junto a otros referentes que lo formaron como Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, quien fueras asesinado algunos años antes por la Triple A (Alianza Argentina Anticomunista), durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón.

El integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) por aquellos años, fue testigo directo de cómo el Poder Judicial se comportó durante esa época, catalogada como la más nefasta que atravesó el país en su historia. Él prefiere no llamarla "Justicia" porque considera que el nombre no se condice con su rol y elige señalarlos como encubridores de los crímenes que, junto a tantos otros compañeros y compañeras de aquella época, se animaron a denunciar, sin importar que pudiera costarles la vida.

¿Cómo recordás esos años?

- Fueron años muy difíciles donde, como toda en toda etapa difícil, vos conocés lo peor y lo mejor de las personas. Lamentablemente lo mejor en una dosis mucho más pequeña. Muy difíciles porque se vivió lo que llamamos siempre, sin detallar mucho, un sistema de terrorismo de Estado. Es decir, todos los aparatos del Estado -el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial-, todas las fuerzas represivas, jueces, sobre todo los tribunales máximos de cada provincia del país y la Corte Suprema, todo direccionado hacia una represión absolutamente clandestina e ilegal, incluso para las leyes que existían en ese momento que eran draconianas.

La justicia es otra cosa, es un ideal respecto del cual tenemos ideas muy distintas todos. Esto es el Poder Judicial, que es el más antidemocrático, el menos representativo, el menos popular, el más reaccionario de todos los poderes

Una de las cosas que siempre los militares esgrimen es que "no había elementos". Había leyes para todo, como la 20.840 que era la Ley de Seguridad Nacional, que les permitía detener a personas sin ningún tipo de inconveniente y hubo miles de detenidos a disposición del Poder Ejecutivo. Pero el mecanismo central de represión, el que discutieron las fuerzas armadas durante todo el año '75 y terminaron aprobando viendo otros esquemas represivos en el mundo y en Latinoamérica, fue el de la desaparición forzada de personas.

Llegamos a la conclusión de que desde el punto de vista político, social e histórico, era el mecanismo que más les iba a garantizar la impunidad. A partir de la desaparición, además, tenían una ventaja táctica, que es que la persona queda en un limbo que manejaban ellos, no tenían que rendir cuentas de ningún tipo y ahí aparece la tortura, que era el elemento central para obtener información. Lo pensaron y lo estudiaron mucho tiempo, fue todo el año '75.

Marcelo Parrilli durante la última dictadura militar
Marcelo Parrilli durante la última dictadura militar

Estudiaron mucho el tema de Chile. Llegaron a la conclusión de que era imposible en la Argentina hacer fusilamientos públicos como en Chile, que eso no iba a ser tolerado por la sociedad argentina, por la Iglesia, por ejemplo. Y entonces terminan adoptando el tema de la desaparición forzada. En noviembre de 1975, Emilio Eduardo Massera, que fue el comandante de la Armada más joven del siglo XX. Llegó a los 48 años, lo nombró Juan Domingo Perón en su último gobierno. Fue el más joven y yo diría que el más criminal de todos los comandantes de la Armada.

En noviembre del '75 ya empieza a hacer reuniones en la base naval de Puerto Belgrano en el cine, con toda la oficialidad, y empiezan a discutir el plan mínimo básico de contrainteligencia de la Armada. Es decir, ya empiezan a analizar cómo iba a funcionar el mecanismo de desaparición que, como todos sabemos, tuvo el centro en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) en las bases importantes de la Armada Argentina, como pueden ser Mar del Plata, Bahía Blanca, Punta Alta.

No éramos muchos, pero había un grupo grande de abogados -sobre todo en Capital Federal-, que presentaban habeas corpus

Ese sistema funcionaba así: desaparición, un poder judicial... que yo siempre me esfuerzo en remarcar esto porque, a veces por una comodidad idiomática, decimos "la Justicia". La justicia es otra cosa, es un ideal respecto del cual tenemos ideas muy distintas todos. Esto es el Poder Judicial, que es el más antidemocrático, el menos representativo, el menos popular, el más reaccionario de todos los poderes, no solo de un régimen dictatorial, sino también de un régimen democrático-burgués. Los jueces se eligen entre ellos, no tienen límites en cuanto a su duración. A vos te pueden designar juez a los 30 años y hasta los 75, casi medio siglo, nadie te va a pedir nada. A los 75 podés conseguir una renovación de tu mandato y podés ser juez hasta los 80 u 85 años. Ese Poder Judicial era el que sistemáticamente rechazaba todos los recursos de habeas corpus, sabiendo que todas las personas estaban siendo secuestradas por fuerzas armadas, policiales, prefecturas, gendarmería, etcétera.

-A vos te tocó hacer ese trabajo de presentar a habeas corpus. Y era arriesgarse realmente a quedar siendo víctima de esta maquinaria de represión. ¿Cómo fueron esos años en los que vos sabías que quizás salía de un juzgado y te tenían en la mira?

- No éramos muchos, pero había un grupo grande de abogados -sobre todo en Capital Federal-, que presentaban habeas corpus vinculados a los organismos de derechos humanos: a madres, a familiares, a la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos (APDH). En ese marco nace el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), formalmente ya en el año '80, pero era un grupo que integraba inicialmente la APDH, con abogados que tenían familiares, hijos o hijas desaparecidos.

Dictadura militar del '76
Imágenes de la represión durante la dictadura militar de 1976.

Era un poco tratar de, mínimamente, aportar algo contra esa represión brutal. Te juega en la cabeza el temor de lo que está pasando y también te juega la bronca por tratar de hacer algo. También la gente llega un momento que se cansa del temor. Tenés que demostrar qué diferencia hay entre, no sé, si te consideras una persona... yo no tengo muy buen concepto del ser humano en sí, pero los que se consideran un ser humano en el buen sentido de la palabra. Ahí lo tenés que hacer.

-Un ejemplo de esto es esa famosa marcha previa a Malvinas de la CGT, con seis horas de represión.

-  Sí. Ese 30 de marzo. Sí, fue tremenda. Nos corrieron desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso, más o menos. Ya la dictadura estaba pegando palos con el plan económico, entonces fue una represión con helicóptero, detenciones. Ya hacia 1982, 1981, en el movimiento de derechos humanos, que se había canalizado toda políticamente toda la fuerza en contra de la dictadura, ya empezaron a aparecer sectores nuevos, con presencia más masiva de organizaciones sindicales, sociales, políticas. Se canalizó toda la oposición contra la dictadura en el movimiento de derechos humanos y en un momento ya se amplió bastante más.

Se canalizó toda la oposición contra la dictadura en el movimiento de derechos humanos

-¿Cómo fue exactamente el rol de los jueces y de los funcionarios judiciales a la hora de de la desaparición de las personas?

- Encubrimiento, básicamente. Después tenías algunos que eran adalides de las desapariciones. Cuadros que ya podían integrar un grupo de tareas, algunos jueces. Recuerdo el juez Rafael Sarmiento, por ejemplo. Pero si lo tengo que analizar de conjunto -estamos hablando en líneas generales de los fueros penales-, el rol básico era encubrimiento

Los informes eran todos iguales. El Ministerio del Interior de Albano Harguindeguy, por ejemplo, ya tenía hecho un formulario donde decía: "Persona que es objeto de búsqueda policial centralizada y no se tienen datos sobre su paradero". Dos puntos y ahí ponían el nombre del titular del habeas corpus. Vos te dabas cuenta que eran respuestas absolutamente falsas, a tal punto que en un momento se hizo un caso célebre que se llamó Pérez de Smith, que fue una presentación directa de los organismos a la Corte Suprema, acompañando 1.500 habeas corpus en donde todas las respuestas eran básicamente iguales y diciéndole a la Corte: "Acá se desnaturaliza por completo el habeas corpus, acá hay un problema que es que las autoridades requeridas, el Poder Ejecutivo y las autoridades de los organismos de seguridad policiales y militares no contestan". Entonces, la Corte le dijo al Poder Ejecutivo: "Señores, tienen que contestar". Por supuesto, no tienen que decir la verdad, contesten lo que quieran, pero mientan un poco más elegantemente.

Marcelo Parrilli
Marcelo Parrilli fue legislador porteño por última vez entre 2010 y 2011.

Hay que saber una cosa: nunca jamás los datos que se obtuvieron en materia de investigación sobre las desapariciones en Argentina provinieron del aparato militar. Fueron todos datos que se consiguieron a partir de los familiares de las víctimas, las víctimas que lograron recuperar su libertad -las pocas-. Toda la activación fue de afuera. Incluso la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) funciona centralmente con la víctima, y sobre todo las personas que estuvieron detenidas desaparecidas y recuperaron la libertad, con los testimonios de ellos. Y entre los que yo siempre recuerdo con mucho respeto y cariño está Víctor Basterra. Para mí es una persona es excepcional.

-¿Cuáles son los principales recuerdos que te llevan a esta emoción?

- Yo estaba en el CELS, eran tipo 18:30 o 19:00 en invierno. Tocan el timbre en la puerta. Nosotros estábamos en el primer piso, ahí en Rodríguez Peña al 300. Miro por el visor y veo un tipo morocho con bigote y campera negra y, digo: "Este es un milico o cana". Pero vi -lo poco que se podía ver- es que estaba solo. Abro la puerta, pasa, y me dice: "Soy fulano de tal" y yo solo miraba al tipo. Venía con dos bolsos enormes negros, uno en cada hombro. "¿Puedo hablar un rato con él?", me pregunta. Me presento, pasamos al escritorio, pone los dos bolsos arriba del escritorio.

Nunca jamás los datos que se obtuvieron en materia de investigación sobre las desapariciones en Argentina provinieron del aparato militar

"Vengo de la ESMA", que es como si alguien te dijera: "Vengo del noveno círculo del infierno". "¿De la ESMA?", le digo. Ahí me cuenta que ya lo dejaban salir a la tarde y al día siguiente tenía que volver. Me dice: "Traje algunos materiales". Había otro escritorio al lado y vacía los dos bolsos. Yo no podía creer lo que estaba viendo: microfilm, film, fotos, listas, etcétera. Todo de personas desaparecidas. Entonces yo veo que efectivamente había muchas de las personas que nosotros hacíamos habeas corpus. 

Él, como era gráfico, lo habían secuestrado y lo tenían para sacarle fotos a los desaparecidos. Hacía los documentos, Víctor. Decenas de fotos. Todo esto después se publicó. Los documentos de ellos, los del grupo de tareas, se los hacían hacer con Víctor. Esto ya prescribió. Bueno, pobre Víctor, falleció. Pero hacían el DNI, la cédula, el carnet del Jockey Club, cosas así. Teníamos datos de planillas, de seguimiento de cómo se hacían las desapariciones, lo que ellos denominaban "blancos", quién lo secuestró, dónde, cómo, cuál era la total -y documentado-. Para nosotros era como si siempre nos hubieran contado qué era un caballo, pero nunca lo hubiéramos visto. Entonces, cuando vos lo ves, ves que lo que te contaron es eso. Y eran pruebas documentales que siempre tienen una importancia muy grande.

Los jerarcas de la última dictadura militar Emilio Massera, Jorge Videla y Orlando Ramón Agosti.
Los jerarcas de la última dictadura militar Emilio Massera, Jorge Videla y Orlando Ramón Agosti.

-En relación al Juicio a las Juntas, ¿creían que estaba planteado lo que se concretó antes de que comience el proceso? Teniendo en cuenta que el sistema judicial era el mismo que había estado.

- La idea era tratar de enjuiciar a todos los militares posibles. Yo como nunca soy muy optimista, y como aparte la complicidad con la dictadura no fue solo del Poder Judicial, fue de la Iglesia, los sindicatos, los partidos políticos tradicionales. Videla y Massera en el Juicio a las Junta dicen: "Nosotros le consultamos a los principales referentes políticos de todos los partidos sobre lo que íbamos a hacer. Y nadie nos dijo nada". Y Massera, en su alegato final, le dice a los jueces y (al fiscal Julio César) Strassera: "Ustedes hoy me están juzgando ahí porque yo gané una guerra. Entre otros, la gané para usted ustedes. Si yo no hubiera ganado la guerra los estarían juzgando ustedes un tribunal revolucionario".

Todas esas complicidades y todo el sustrato ideológico, porque la dictadura cívico-militar genocida no fue llevada adelante por este paracaidistas polacos. Hoy en la Argentina de (Javier) Milei, nosotros vemos que el sustrato social e ideológico de Milei en una buena parte -(Victoria) Villarruel es uno de los ejemplos concretos-, está presente ahí, vive la dictadura ideológicamente. Y por supuesto el poder judicial que tenemos hoy que es distinto físicamente.

Alfonsín fue un personaje político que durante la dictadura no hizo nada

Ahora, si yo tuviese que definirlo ideológicamente, diría que están todos más cerca de aquellos jueces que de Raúl Zaffaroni, por tomar un ejemplo, tampoco es que sea rojo ni nada por el estilo. Entonces, se sabía que se iba a poder avanzar hasta donde la movilización diera. La "teoría de los dos demonios" fue un invento de Ernesto Sábato que después los radicales generalizaron.

Alfonsín fue un personaje político que durante la dictadura no hizo nada. Nunca nada. Por los derechos humanos nunca hizo nada. El único radical que yo veía siempre en la APDH era Federico "Fredy" Storani. Pero Alfonsín nada. Prestaba su nombre en la APDH, como algunos otros que también lo prestaban y sin embargo Alfonsín tuvo la habilidad política, y por eso los radicales se dan cuenta que el candidato tiene que ser él y no Fernando de la Rúa, tiene la habilidad de ganar, cooptar totalmente el proceso que podríamos llamar de "revolución democrática", que termina tirando abajo a la dictadura, acompañado por el desastre de Malvinas. Él aparece frente a millones de personas como la democracia y la libertad, y el Partido Justicialista (PJ) de (Deolindo Felipe) Bittel, (Ítalo) Luder, eran los que firmaron las leyes de exterminio, aniquilación de la subversión, el pacto sindical militar, la rosca con los militares, etcétera.

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El cierre de campaña de Alfonsín en la 9 de Julio, días antes de las elecciones de 1983.

Él tuvo ese acierto político y lo capitalizó. Fue el primero que hizo el gran negocio con los derechos humanos, gran negocio político. Ahora, guiado por su teoría de los dos demonios, él saca dos decretos, y el primero es para juzgar a las organizaciones políticas de izquierda que tuvieron acciones armadas. Y el segundo, 158 y 159, a los militares. A los militares les dice: "Júzguense ustedes mismos en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas".

Pasa un año y no pasa nada. Entonces, se les aplicaba el Código de Justicia Militar, interviene la Cámara Federal, que viene a hacer el Tribunal Superior, porque no hizo nada el Consejo Supremo de Fuerzas Armadas. Y ahí se realizan los juicios, que fue una conquista importantísima del movimiento de masas, pero también deformada en el sentido de que se trataba de "agarremos las cúpulas", y nada más. Por eso después vienen las leyes de Punto Final, Obediencia Debida. Pero siempre sobre la base de la movilización. Los organismos, madres, familiares, fueron los que siempre acompañaron el reclamo de memoria, verdad y justicia, de condenar la mayor cantidad posible de responsables y ejecutores del genocidio.

Hay mucha gente en Argentina que cree que acá hubo una guerra contra organizaciones guerrilleras como si esto hubiese sido Nicaragua, El Salvador, Cuba, Vietnam, etcétera. Nunca existió eso

-Recién marcaste cómo ellos hablaban de una guerra y la realidad es que la gran lucha contra lo que fueron las organizaciones armadas fue durante la época de Isabel Martínez de Perón. ¿Cómo fue eso que le dicen guerra que sucedió después de marzo del 76?

- La guerra no existió nunca. Esto es importante, porque hay mucha gente en Argentina que cree que acá hubo una guerra contra organizaciones guerrilleras como si esto hubiese sido Nicaragua, El Salvador, Cuba, Vietnam, etcétera. Nunca existió eso. Las organizaciones que practicaron la lucha armada no pasaron nunca de acciones aisladas de violencia. Nunca estuvieron en condiciones militares de enfrentar mano a mano al Ejército, a la Armada o a la Aeronáutica.

Y para la época en que se produce el golpe en marzo del '76, las organizaciones que llevaban adelante acciones armadas estaban liquidadas, militarmente hablando, tanto el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) como Montoneros, después del Regimiento de Infantería de Monte y después de Monte Chingolo. Fue la gran excusa para masacrar a toda una vanguardia ideológica en todos los planos: estudiantil, obrero, barrial, industrial. Porque la represión se extendió. Todos los sectores políticos dominantes utilizaron la represión para deshacerse, perseguir y eliminar a aquellos que consideraban opositores y, sobre todo, opositores de izquierda, se reivindicaran peronistas, trotskistas, socialistas, lo que fuere.

Dictadura militar del '76
Hubo una feroz represión masiva durante la última dictadura militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983.

-Un estudio reciente de Zubán Córdoba asegura que un 25% de los entrevistados considera que hubo una guerra contra el terrorismo. En ese momento no se vio la posibilidad, que hoy está más clara, de avanzar con un tipo de legislación antinegacionista de estos crímenes de lesa humanidad. ¿Cuál es la la tu perspectiva?

- Yo en líneas generales soy enemigo de la criminalización y del punitivismo. Porque tengo bien en claro que en este sistema las leyes penales se nos terminan aplicando a nosotros y no muchas veces a los que nosotros nos imaginamos que habría que aplicárselas, o a los que correspondería aplicárselas. Una cosa es negacionismo y otra cosa es apología del crimen.

Una cosa es que yo diga: "Acá no hubo terrorismo de Estado, hubo una guerra" y entonces soy un negacionista, y vamos a la discusión, y yo le demostraré que hubo 814 campos clandestinos de detención, tortura y exterminio y le traeré los documentos y lo debatiremos.

Para la época en que se produce el golpe en marzo del 76, las organizaciones que llevaban adelante acciones armadas estaban liquidadas

Otra cosa es que yo diga "qué grande Videla", como vemos ahora que se dice: "En lugar de 30.000 tendrían que haber sido 300.000". Eso es apología del crimen, es otra cosa. Eso está penalizado y está bien que esté penalizado. En cuanto al negacionismo, yo creo que es una posición política que hay que rebatir y que se puede rebatir y demostrar la falsedad total fácilmente. Por más que nuestro interlocutor no sea de buena fe.

Normalmente el negacionista es un apologista de los crímenes vergonzantes, porque Victoria Villarruel no puede decir: "Qué bien que desaparecieron 30.000, lástima que no matamos a más". Pero entonces te dice de los militares muertos y va por el camino del negacionismo, que es también el de decir que hubo una guerra. Que no existió, ya que fue una matanza, una cacería. En realidad, militarmente hablando nunca hubo condiciones de guerra, técnicamente hablando. A mí me parece que el tema del negacionismo habría que debatirlo y que es fácil la discusión. Después vas a tener personas que, obviamente, no quieren aceptar que hay posiciones políticas distintas.

Victoria Villarruel
Victoria Villarruel es una férrea defensora de quienes ejercieron los delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

-En este momento nos están viendo chicos de 15, 20, 25 años que tienen una concepción quizás negacionista. Desde tu perspectiva, ¿existe la chance de que algo como lo que se vivió en la última dictadura vuelva a ocurrir en Argentina?

- Creo que el juicio y castigo de la inmensa mayoría de los genocidas, tanto militares como sus cómplices civiles, empresariales, y esa revolución democrática de la que hablábamos, fue la conquista más grande del pueblo argentino en su historia. Creo que no hay duda de que las fuerzas armadas, como grupo de poder en la Argentina, desaparecieron. Nosotros nos criamos toda nuestra vida sabiendo quién era el comandante en jefe del Ejército, de la Armada, de la Aeronáutica, porque había que prestarle atención a lo que decía (Alejandro Agustín) Lanusse, lo que decía Massera, lo que decía Harguindeguy, ¿por qué? Porque eran poderosos, tenían el poder.

Hoy por hoy, yo ni siquiera sé cómo se llama el comandante jefe del Ejército, de la Armada, de la Aeronáutica, y menos de los cuerpos de Ejército. Antes vos sabías que (Carlos Guillermo) Suárez Mason, que (Luciano Benjamín) Menéndez, que (Alcides) López Aufranc. Éramos todos expertos. Porque no sea cosa que mañana haya un golpe. Todo eso se terminó y creo que eso es una conquista muy sólida. Ahora, las conquistas sociales y políticas no son como los logros científicos, puede haber una reversión, por eso necesitan siempre una tutela constante. Porque vos podés pasar del siglo XXI al siglo VIII, en algún momento o en alguna circunstancia.

Las conquistas sociales y políticas no son como los logros científicos, puede haber una reversión, por eso necesitan siempre una tutela constante

Yo veo muy difícil que se produzca un retroceso así, pero no desconozco que hoy por hoy hay muchos síntomas que pueden cuestionar esto y tenemos que estar atentos y tenemos que actuar. Yo a los chicos les diría que toda la lucha que hubo acá, a lo mejor parece una cosa simple, pero que para mí es muy importante. Y todo lo que nosotros definimos como derechos, garantías, seguridades, libertades, ¿saben para qué sirven? No son chicanas que esgrimimos los abogados. Sirven para que a las cuatro de la mañana no nos pateen la puerta un grupo de tipos, nos agarren del cogote y nos fusilen en un campo. Eso no pasa ahora en Argentina, pero pasó. Y no pasa porque ocurrieron todas las cosas que ocurrieron y, entre ellos, los juicios. 

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