Un acalorado debate sobre las políticas públicas destinadas a las personas con discapacidad y los fondos estatales asignados a la producción cinematográfica tuvo lugar en la emisión de La Noche de Mirtha, donde coincidieron el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el actor Guillermo Pfening.
Durante la cena televisiva conducida por Juana Viale en Eltrece, los invitados mantuvieron posturas contrapuestas que elevaron la temperatura de la mesa.
La controversia comenzó cuando la presentadora indagó sobre el funcionamiento del sistema de pensiones no contributivas y la compatibilidad de esta asistencia con la inserción de los beneficiarios en el mercado laboral formal.
Al responder el titular del cuerpo legislativo que se intenta estructurar un mecanismo lo más justo posible, el intérprete intervino para remarcar que las sumas actuales resultan insuficientes para cubrir el costo de vida cotidiano, sosteniendo que un monto de 700 mil pesos no alcanza para subsistir y por eso muchos necesitan trabajar.
Frente a la consulta del legislador oficialista acerca de las condiciones en las que se encontraba el área durante el año 2023, Pfening compartió una vivencia personal al señalar que convive desde hace cuatro décadas con un hermano con discapacidad.
En ese marco, el artista argumentó que las modificaciones proyectadas sobre el nomenclador dentro del presupuesto nacional representan una preocupación central para las familias. Según explicó, dicho instrumento permite un acceso equitativo tanto para quienes poseen la cobertura médica privada de mayor nivel como para quienes carecen de ella.
Pfening advirtió que desregular dicho parámetro obligaría a los allegados a negociar los precios y la cobertura de las terapias directamente con las empresas de medicina prepaga.
Por tal motivo, le solicitó al funcionario evitar difundir anuncios preliminares que generen incertidumbre en los hogares, remarcando lo complejo que resulta convivir con una persona con discapacidad y resolver cotidianamente una gran cantidad de trámites burocráticos.
TAMBIÉN EL CINE
El intercambio no se limitó a la salud y la asistencia social, sino que derivó hacia el financiamiento de la actividad audiovisual argentina.
La discusión surgió tras la mención del estreno del filme Romeo y Ofelia, dirigido por Gustavo Postiglione y protagonizado por Pfening, señalada como una de las últimas realizaciones en contar con el respaldo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
Ante la postura del diputado, quien aseveró que los costos de las producciones deben ser pagados por los espectadores que consumen los contenidos y no por los contribuyentes de las provincias, el actor aclaró que los recursos del organismo derivan del gravamen fijado en las entradas de cine y no del presupuesto del Ministerio de Cultura.
Sostuvo que no se trata de quitarle la comida de la boca a la sociedad para hacer cine, al tiempo que advirtió sobre un desfinanciamiento que atenta contra la pluralidad de pensamiento.
Más tarde, fue el pretendido cineasta oficialista Santiago Oría quien salió a menospreciar la carrera artística de Pfening. Obvio, lo hizo con el aval del presidente, que retuiteó la pavada del Leni Riefenstahl del régimen mileísta. Vergonzoso.