30 Marzo de 2026 12:07
La nacionalización de YPF vuelve a ocupar el centro de la escena. El reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de Estados Unidos, que favoreció al país en el reclamo de los fondos buitre por la estatización de la petrolera, puso al rojo vivo las discusiones sobre la decisión tomada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con Axel Kicillof como uno de sus principales arquitectos.
El gobernador bonaerense, quien en aquel entonces se desempeñaba como Ministro de Economía, defendió en una conferencia de prensa sobre el proceso llevado a cabo por el gobierno kirchnerista y criticó las políticas privatizadoras de Javier Milei.

Kicillof fue contundente al responder a las críticas de Milei, quien había cuestionado la estatización y abogó por una reprivatización de la empresa: "No entiende Milei para qué YPF es nacional", señaló el gobernador bonaerense.
Es que, según Kicillof: "Porque es líder en la producción de combustibles y cuando hay una guerra, por ejemplo, o una turbulencia o algún tipo de volatilidad de los precios internacionales de los hidrocarburos, tenemos un instrumento muy poderoso para que eso no se descargue sobre el bolsillo del pueblo. Para eso lo tenemos, para tener una política en torno al precio de los combustibles internos", explicó.

En su intervención, Kicillof también dirigió un mensaje al Gobierno Nacional, instándolo a actuar con responsabilidad frente a posibles nuevas instancias judiciales relacionadas con el caso: "Si nosotros insistimos en que tenían razón los demandantes, los fondos buitre, siguen dándole argumentos para apelaciones a quienes estaban demandando. Observarlos darle la razón a quienes querían quedarse con la empresa es riesgoso, además de ser absolutamente contrario al interés de nuestro país", advirtió.
El gobernador subrayó que ahora recae sobre la administración actual la responsabilidad de defender los intereses nacionales: "Ahora es total responsabilidad de la administración seguir defendiendo a la Argentina como corresponde si es que aparece una nueva instancia, si es que insisten los demandantes", agregó.

Durante su discurso, Kicillof trazó un recorrido histórico sobre las políticas neoliberales implementadas en los años 90, que llevaron a la privatización de empresas públicas clave para el desarrollo del país: "Durante los 90 se llevaron adelante una serie de privatizaciones de empresas públicas, algunas de ellas estratégicas para la Argentina", recordó. Estas decisiones, según el gobernador, fueron "hechas a las apuradas, mal y además con resultados desastrosos, que fueron una calamidad para el país".
Entre esas privatizaciones mal gestionadas destacó el caso de YPF, que pasó a manos privadas y sufrió un proceso de vaciamiento que afectó gravemente su capacidad operativa y sus resultados económicos: "YPF es un caso más de privatizaciones mal hechas que llevaron al vaciamiento de activos estratégicos de la Argentina. Lo vuelvo a repetir porque hoy estamos frente a un gobierno que pretende de nuevo tanto en la hidrovía, como en la propia AySA, como en las autopistas, como, por supuesto, en YPF, donde planteó Milei lo mismo, que fue reprivatizar YPF, ese era su objetivo", subrayó.

Kicillof detalló cómo durante el período en que YPF estuvo bajo control de Repsol se produjo una caída significativa en su producción y reservas: "La de petróleo prácticamente cayó a la mitad. En el caso del gas, hubo un crecimiento inicial y luego un derrumbe del 43% desde el pico. Otro tanto ocurrió con las reservas. Fue un vaciamiento, que desencadenó un problema macroeconómico", explicó.
El gobernador Axel Kicillof también destacó cómo las ganancias obtenidas por YPF bajo gestión privada fueron utilizadas para invertir en otros países en lugar de fortalecer el sector energético argentino: "YPF, empresa líder en gas, petróleo y energía de la Argentina, dedicó sus ganancias y su rentabilidad en las manos privatizadas de Repsol a generar inversiones en otros países y en otros lugares", señaló. Esto tuvo consecuencias graves para la economía argentina: "Esto obviamente tuvo como resultado que Argentina, de ser un país que tenía un superávit comercial energético, tuvo que empezar a importar combustibles", sintetizó.

