30 Enero de 2026 09:07
En la provincia de Buenos Aires, el Partido Justicialista (PJ) atraviesa semanas decisivas. La renovación de autoridades partidarias se convirtió en un campo de tensiones, estrategias y negociaciones que podrían definir el futuro del peronismo en el distrito más importante del país. La gran incógnita que mantiene en vilo a todos y todas es: ¿quién será el próximo presidente del PJ bonaerense?
En este contexto, Máximo Kirchner, actual titular del partido, lanzó una jugada que sacudió los cimientos de la interna peronista: propuso al gobernador Axel Kicillof como su sucesor. Según trascendió, Kirchner estaría dispuesto a ceder el liderazgo si Kicillof asume personalmente la conducción del PJ provincial, en un intento por ordenar las filas y garantizar una unidad que parece más forzada que genuina. Sin embargo, el gobernador demostró históricamente una reticencia a ocupar ese rol, lo que deja abierta la puerta a otras opciones, entre ellas, la de su vicegobernadora, Verónica Magario.

La propuesta de Máximo no es casual ni inocente. Desde el kirchnerismo sostienen que, si el criterio del entorno de Kicillof es que el partido debe alinearse con las políticas del Ejecutivo provincial, lo más lógico sería que el propio gobernador asumiera esa responsabilidad. Este esquema ya se replica en otras provincias donde los mandatarios locales lideran las estructuras partidarias. Sin embargo, Kicillof evita sistemáticamente involucrarse en la conducción partidaria directa, priorizando su rol como gobernador y su proyección política como presidente hacia 2027.
El rechazo del mandatario bonaerense a encabezar el PJ no es nuevo. Voceros cercanos al gobernador son tajantes: "Es un tema terminado hace tiempo y nadie volvió a plantearlo porque todos ya saben que no es una opción", le dijo una fuente a LPO aunque las presiones no cesan. Durante un reciente almuerzo con ministros e intendentes en la residencia oficial de La Plata, se insistió en la necesidad de que Kicillof tome las riendas del partido. Aunque oficialmente se niega esta posibilidad, las versiones circulan con fuerza.

Ante la negativa de Kicillof, el nombre de Magario gana protagonismo. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio político del gobernador, promueve abiertamente la candidatura de la vicegobernadora como una alternativa para liderar el PJ de Buenos Aires. Esta jugada tiene un doble objetivo, según dicen las malas lenguas: garantizar la continuidad del proyecto político de Kicillof y desplazar al sector liderado por Máximo Kirchner.
Mientras tanto, la propuesta de Máximo para que Kicillof asuma la presidencia también podría ser leída como un veto implícito a Magario, lo que añade más tensión a una interna ya compleja.

El tiempo apremia y los plazos electorales son ineludibles. El 3 de febrero vence el plazo para la presentación de avales, mientras que el 8 de febrero será la fecha límite para definir las candidaturas tanto a nivel provincial como en los 135 municipios bonaerenses. Estas fechas se convierten así en un factor determinante para empujar hacia un acuerdo que evite una fractura dentro del partido.
Mientras tanto, otros dirigentes también comenzaron a mover sus fichas. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, ya formalizó su intención de competir y avanza a paso redoblado en la acreditación de apoderados. Aunque algunos ven este movimiento como un factor que podría complicar aún más los esfuerzos por alcanzar una lista de unidad.

La unidad es la palabra clave que resuena en cada rincón del PJ bonaerense. Pero, ¿es posible alcanzarla sin que sea vista como una imposición? Desde La Cámpora insisten en que Máximo no antepone cuestiones personales y que su prioridad es garantizar la cohesión partidaria. Sin embargo, los roces internos entre los sectores con Axel Kicillof son evidentes.

