La discusión acerca del modelo productivo del Gobierno nacional de La Libertad Avanza (LLA) y Javier Milei y de los sectores favorecidos por el esquema económico actual está en boga. Mientras se reproducen las explicaciones acerca de la apuesta a los negocios de la minería, el agro y la energía, que en algunos años funcionarían como mascarón de proa, en los hechos las estadísticas son innegables: tanto las empresas como los trabajadores registrados retroceden a un ritmo frenético desde diciembre de 2023.
De acuerdo a las estadísticas oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), mientras que en noviembre de 2023 existían 512.357 unidades productivas de negocios, para julio de 2026 fueron registradas 480.067 empresas en actividad. Si bien en los primeros meses antes de la asunción de Milei el número había crecido levemente, desde marzo de 2024 el retroceso no paró, aunque se frenó un poco en los primeros meses de 2025.

La destrucción de 32.290 empresas argentinas significa un retroceso en términos porcentuales de un 6,3% de las unidades productivas, las cuales fueron las principales perjudicadas por la apuesta del Gobierno libertario a desarrollar solamente algunas pocas verticales que hacen a la producción nacional. Si bien no debería ser un problema apuntar a ciertas ramas de la economía, el modelo actual lo hace mientras desprotege a otros espacios como si fuera un simple daño colateral.
Al mismo tiempo, esta dinámica que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) definió como "una sensible destrucción del entramado productivo y laboral", también tuvo su correlato a la hora del empleo registrado, el cual también se vio notoriamente perjudicado por estos cierres abruptos de firmas que se quedaron en el aire ante una recesión galopante y una merma en la capacidad de consumo de los sectores bajos y medios.

En diciembre de 2023 había 9.857.173 empleados registrados, de acuerdo a los datos oficiales de la SRT. Para julio de este año, ese número se había reducido drásticamente a 9.419.562, lo que implica que desde la asunción de Milei se perdieron 437.611 empleos "en blanco", lo que equivale a un 4,4% de los que existían cuando comenzó la aventura libertaria. Al igual que con las empresas, durante los primeros meses de 2025 se cortó el descenso, aunque sólo duro ese lapso.
La tendencia destructiva de la economía productiva nacional es respondida desde el oficialismo con argumentos alrededor de "la transformación" del mercado de trabajo, en el sentido de una suposición fáctica por parte de quienes manejan la economía nacional: que ese medio millón de personas siguió con un trabajo por fuera de la regularidad, ya sea a través de plataformas o de otras iniciativas cuentapropistas.

En los hechos, y tal como demuestran los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), son personas que se quedaron sin trabajo. Mientras que la desocupación del tercer trimestre de 2023 era de 5,7%, en la actualidad la cifra llegó al 7,9% y se transformó, de acuerdo al último Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit, la principal preocupación de las y los argentinos, con un 19,8% y con 2,2 puntos porcentuales más que en julio.

