La defensa pública que ensayó Manuel Adorni para explicar el origen de los más de 500 mil dólares no declarados que acaba de incorporar a sus declaraciones juradas abrió más interrogantes de los que cerró. A las dudas sobre cómo logró acumular semejante patrimonio antes de ingresar a la función pública, ahora se suma una contradicción temporal que pone bajo la lupa la versión que intenta instalar para justificar esos fondos ante la Justicia.
Treinta y cinco días después de que Javier Milei asegurara que la declaración jurada de su jefe de Gabinete estaba "lista para presentar", Adorni finalmente reconoció ante la Oficina Anticorrupción y ARCA que tenía ahorros "en negro" por 506.000 dólares que nunca habían sido declarados ante el fisco. Se trata de una cifra que modifica por completo la lectura sobre su evolución patrimonial y que busca dar explicación a una serie de gastos y adquisiciones realizadas durante los últimos años: la compra de una casa en el country Indio Cua, las millonarias remodelaciones en esa propiedad y la adquisición de un nuevo departamento en Caballito.
A todo esto, también se le suman viajes al exterior y otros movimientos patrimoniales que venían siendo objeto de investigaciones periodísticas y judiciales. Para justificar ese dinero, Adorni sostuvo que una parte proviene de ahorros acumulados durante "25 años de trabajo" y que cerca de 300.000 dólares surgieron de operaciones con Bitcoin y otras criptomonedas realizadas entre 2013 y 2018. "Yo empecé a incursionar en Bitcoin en el 2013 y empiezo a invertir fuerte en el 2014", afirmó durante una entrevista televisiva en LN+. Sin embargo, un viejo registro audiovisual vuelve problemática esa explicación.
Se trata de una conferencia virtual realizada en octubre de 2020 y organizada por la billetera digital Lemon bajo el título "Actualidad económica y criptomonedas". Allí, el entonces comunicador relató cómo había descubierto el universo cripto y ubicó ese momento varios años después de la fecha que ahora presenta como el inicio de sus inversiones. "Entro a dar una clase y veo a un pibe con dos alrededor con una notebook, como muy atentos y les digo: '¿Che, qué estás haciendo?' 'Compré Bitcoin'. Yo no estaba muy metido en el tema. Y le digo: '¿Y qué estás haciendo?', porque la verdad que no entendía", contó en aquella oportunidad.

La frase resulta especialmente relevante porque en el mismo relato ubicó ese episodio cuando el Bitcoin cotizaba alrededor de los 6.000 dólares. Según los registros históricos del mercado, la criptomoneda alcanzó por primera vez ese valor a fines de octubre de 2017. De esta manera, mientras hoy asegura que invertía "fuerte" en Bitcoin desde 2014, en 2020 relataba que recién había tomado contacto con ese mercado alrededor de 2017 y admitía que en ese momento "no entendía" demasiado de qué se trataba. Las inconsistencias no terminan ahí.
Durante su reciente defensa pública, Adorni afirmó haber recuperado documentación de antiguas billeteras virtuales que conservaba en computadoras viejas. "No tenía la documentación a mano. Me llevó un tiempo encontrarla", explicó. Luego enumeró operaciones concretas que, según dijo, realizó durante 2017 y 2018. "Por ejemplo en una de mis billeteras, en agosto de 2017, compré 13 bitcoins a 3356 dólares. Unos días después compró uno más por 3330 dólares. El 2 de noviembre, a las 11 de la mañana, compró un bitcoin más por 7234 dólares. Y después empiezo a liquidar", detalló.
También agregó: "Hice millones de operaciones". Pero precisamente esas operaciones vuelven a tensionar su relato. Si efectivamente compraba grandes cantidades de Bitcoin en agosto de 2017, cuando la criptomoneda cotizaba poco más de 3.000 dólares, resulta difícil compatibilizar esa actividad con la versión que brindó en 2020, donde situaba su descubrimiento del mercado cuando el activo ya rondaba los 6.000 dólares. La estrategia jurídica de Adorni parece apuntar a cambiar el eje de las acusaciones que pesan sobre él.
Con la rectificación de sus declaraciones juradas, el funcionario busca sostener que los fondos existían desde antes de su ingreso al Gobierno y que el problema fue únicamente no haberlos declarado ante la autoridad tributaria. En otras palabras, procura que la discusión se concentre en una eventual evasión impositiva y no en una hipótesis de enriquecimiento ilícito. La maniobra tiene además un contexto favorable. Tras la aprobación de la ley de Inocencia Fiscal, los montos mínimos para configurar delitos tributarios fueron elevados significativamente, lo que permitiría regularizar la situación mediante el pago de impuestos y multas sin consecuencias penales.

Sin embargo, el expediente judicial que investiga la evolución patrimonial del funcionario sigue abierto. Las presentaciones realizadas esta semana llegarán al despacho del fiscal Gerardo Pollicita, quien impulsa una causa por presunto enriquecimiento ilícito. Allí también deberá evaluarse si las explicaciones brindadas por Adorni encuentran respaldo documental suficiente y si la cronología de los hechos coincide con los registros que puedan surgir de las plataformas y billeteras utilizadas para operar criptomonedas. Su nombre, además, aparece vinculado al ecosistema de cursos financieros impulsados por Mauricio Novelli, el empresario que posteriormente se convirtió en una de las figuras centrales del escándalo internacional por la memecoin $LIBRA. Adorni participó de actividades organizadas por Novelli y fue uno de los funcionarios que compartió reuniones en Casa Rosada con Hayden Mark Davis, socio estadounidense del proyecto.

