23 Abril de 2026 17:50
El 23 de abril de 2026 marcará un lúgubre precedente en la historia política argentina: Javier Milei decidió cerrar la Sala de Prensa de la Casa Rosada por primera vez, impidiendo el ingreso de periodistas acreditados bajo la excusa de un presunto caso de "espionaje ilegal".
Lo hizo justo el día en que recibió en el país a Peter Thiel, empresario multimillonario y dueño de Palantir, una de las compañías de inteligencia artificial más poderosas del mundo. Thiel es también un hater de la democracia, y su visita no hace más que confirmar las sospechas sobre el rumbo antidemocrático del Gobierno.

Pero... ¿Quién es Peter Thiel? Este empresario nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, es conocido por ser uno de los cofundadores de PayPal y un temprano inversor en Facebook, aunque también por sus polémicas declaraciones que ponen en jaque los valores democráticos.
En 2009, Thiel escribió: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles", una frase que desde entonces fue citada como el estandarte de su visión del mundo. Para él, "la tecnología permite cambiar el mundo sin tener que convencer gente que nunca va a estar de acuerdo", una idea que resuena inquietantemente con las políticas libertarias de Milei.
La reunión entre Milei y Thiel, la tercera en dos años según registros oficiales, tuvo lugar en un contexto de censura inédita. Los periodistas acreditados fueron excluidos bajo acusaciones infundadas hacia trabajadores de prensa de TN, quienes supuestamente habrían realizado grabaciones indebidas en los pasillos de la Casa Rosada.
La respuesta del Gobierno fue desproporcionada: cerrar completamente el acceso a la prensa. Ni siquiera durante la dictadura cívico-militar comandada por Jorge Rafael Videla se llegó a este nivel de censura directa.

Las reacciones no se hicieron esperar: desde sindicatos hasta partidos políticos de todos los colores ideológicos, incluyendo sectores del bullrichismo y la izquierda, repudiaron el cierre de la Sala de Prensa como un ataque frontal a la libertad de expresión. Sin embargo, lejos de moderar su postura, Milei redobló la apuesta con comentarios incendiarios en su cuenta de X , donde calificó a los periodistas como "basuras inmundas" y "delincuentes".
Mientras tanto, el Secretario de Comunicación, Javier Lanari, intentó justificar el accionar del Gobierno con argumentos sobre supuestas amenazas a la seguridad nacional. Pero ni las explicaciones oficiales ni las denuncias penales basadas en los artículos 222 y 223 del Código Penal logran ocultar la verdadera naturaleza del hecho: una maniobra para silenciar voces críticas en un momento clave.

La visita de Peter Thiel -que ya tiene una casa en Barrio Parque, ya tuvo reuniones con Santiago Caputo y hasta fue a ver el superclásico- y el cierre de la prensa marcan un día nefasto para la democracia argentina. ¿Qué se discutió tras las puertas cerradas entre Milei y el empresario que sueña con un mundo sin democracias? Nadie lo sabe pues en el gobierno de las fuerzas del cielo, ningún trabajador de prensa puede preguntar, ni investigar, ni cuestionar el poder de turno.

