En un contexto donde la cultura parece ser relegada, donde la precarización laboral se siente en cada rincón y donde la voracidad de un sistema que prioriza el capital por sobre la vida humana se hace cada vez más evidente, surge una voz que invita a reflexionar. Josefina Ilundain, cantora nacida en la Ciudad de Buenos Aires, presenta su primer disco solista Para el Domingo, un trabajo que reivindica al pueblo trabajador y a las expresiones culturales como espejos fundamentales de nuestra identidad.
El próximo jueves 9 de abril, a las 21 horas, Hasta Trilce (Maza 177, CABA) será el escenario donde Josefina desplegará todas sus músicas y, en una entrevista con BigBang, la cantora habló sobre el proceso creativo detrás de este disco, su motivación para dar voz a los laburantes y los desafíos de producir arte en una sociedad que parece darle la espalda.

Cuando se le preguntó qué parte del proceso disfrutó más al dar vida a Para el Domingo, Josefina respondió con una mezcla de emoción y reflexión: "Yo creo que lo que más disfruté fue comenzar a ver cómo las músicas empezaban a cobrar vida. Este disco fue único porque no era una cristalización de algo ya hecho, sino que lo fui imaginando y construyendo desde cero. Convocaba a los arregladores y músicos según esa visión que tenía en mi cabeza. Todo estaba en la imaginación hasta que empezamos los ensayos, que fueron pocos pero muy intensos. Escuchar esas músicas por primera vez fue como ver un sueño tomar forma frente a mis ojos. Fue una experiencia loca, llena de adrenalina".
En un país donde las desigualdades sociales se profundizan y las luchas populares son muchas veces invisibilizadas, Josefina tomó una decisión valiente: dedicar su primer disco a los trabajadores y trabajadoras. "Yo también me considero laburante. Parto de ahí", afirmó con firmeza. "Eso somos, esas son las grandes mayorías de nuestra sociedad. Y siento que es urgente mirarnos. La cultura es un espejo, una forma de vernos reflejados y entendernos como pueblo".
Para Josefina, la cultural es una necesidad vital: "Es el idioma que hablamos, es lo que producimos acá, fruto de nuestra manera de mirar el mundo. Y debe tener lugar", dijo con convicción. Sin embargo, no es ajena a las dificultades que enfrenta el sector cultural: "Muchas veces me encuentro con la subsistencia -o lo que hay que hacer para subsistir- termina ocupando mucho tiempo y a veces es difícil poder conectarse con un propósito por el cual vinimos a este mundo, más allá de producir para que otros se enriquezcan y nosotros simplemente subsistir. Ideas que fueron disparadores del disco también".
La situación actual, con una Argentina que desborda ultraderecha e individualismo, no es sencilla para quienes se dedican al arte y la cultura. Josefina lo sabe bien: "En otras épocas también era difícil, siempre lo fue. Pero había tal vez más subsidios el ajuste no era tan feroz en el cotidiano de las personas que trabajan". Este contexto llevó a la cantante a producir su disco de manera completamente autogestionada: "Estoy produciendo todo sola. Este disco lo hice sola, al igual que la presentación".

Josefina no duda en señalar lo que considera una creciente desvalorización del arte en nuestra sociedad: "Hace poco leí algo que escribió Claudio Tolcachir sobre la situación crítica de Timbre 4, y me sentí muy identificada. Parece que cada vez más se desmerece a quienes hacemos arte. Te dicen cosas como '¿Qué esperás? ¿Que te vaya bien haciendo lo que te gusta? ¿Qué es el arte? ¿Para qué sirve?'". Sin embargo, lejos de rendirse ante un panorama desalentador, Josefina se mantiene firme: "Aquí estamos, cabalgando contra molinos de viento".
Ante la pregunta sobre qué puede esperar el público de su presentación en vivo, Josefina no duda: "Es mi primer disco solista, así que es la primera vez que convoco sola. Pero 'sola' es un decir porque me acompaña un grupo increíble de músicas y músicos tanto en lo artístico como en lo humano. Vamos a tocar el disco entero, en el orden en que está grabado. Para mí, el orden tiene un porqué; cada canción está pensada para contar un relato".
Ese relato tiene raíces profundas en la vida misma de Josefina y en su experiencia como trabajadora: "El primer tema, sabía que iba a ser el primer tema por el carácter que tiene. Eso es algo un poco más personal tal vez: las veces que estuve trabajando en relación de dependencia en un trabajo que me era muy ingrato y me tomaba el colectivo a la mañana, era muy importante para mí el escuchar música, poner un disco y el primer tema, el primer tema es clave. Hay discos que como Emotivo de Hugo Fatorusso y Rey Tambor con Sale el Sol, ese es un temazo o Confesión del Viento de Liliana Herrero, el disco que comienza esa canción, lo gasté", dijo Josefina entre risas.
Pero Para el Domingo no es solo su historia, también es una invitación a la construcción colectiva: "Para mí lo más gratificante y hermoso es que cada quien componga su domingo con los retazos que ofrece el disco. Yo armé el mío, igual los temas y la músicas que componen el disco creo que tienen un montón de facetas y de rincones para descubrir"
En tiempos donde la motosierra de Javier Milei parece arrasar con todo a su paso —desde los recursos naturales hasta las expresiones culturales—, Para el Domingo de Josefina Ilundain se levanta como una trinchera sonora, un refugio donde encontrarse con las raíces y recordarlas.