Del barrio a la vanguardia tecnológica, nació Kode González, el primer cantante de cumbia en el país generado íntegramente mediante Inteligencia Artificial. El proyecto partió de una premisa clara: la música siempre cambia y encuentra nuevas formas de conectar con la gente, manteniendo el ritmo, la lucha y la calle. Detrás de este hito de la industria se encuentra el sello discográfico Golsong y la producción de Rastry, un arquitecto fundamental de la movida tropical que cuenta con más de 25 años de trayectoria en la música popular argentina y el prestigio de contar con tres Premios Gardel en su haber.
En diálogo con BigBang, Kode González dejó en claro que, aunque su existencia transcurre en la red, su identidad está profundamente arraigada en la cultura local. Aunque su existencia es virtual, el artista se define como un vecino de Banfield, lugar al que denomina su "barrio digital". "Mis letras arrancan de lo que veo, lo que siento y lo que me cuentan. No soy de la calle tradicional, pero la vida está en todos lados, desde Banfield hasta el cielo digital. Canto lo que me pasa y me imagino, para que llegue y haga vibrar.", reflexionó Kode. Esta elección no es azarosa: responde a la visión de Rastry y el sello Golsong, quienes buscaron que la IA no sea un simple ente, sino un reflejo del sentimiento popular argentino.
Con la presentación de su primera canción, "Desalójame el alma", el proyecto demuestra que la revolución tecnológica tiene un ritmo único y mucha calle. Coproducida por Rastry y Golsong, esta apuesta promete hacer vibrar el cuerpo y la industria. El sello que hace irrepetible a Kode es la construcción sonora y el tiempo dedicado a que su voz sea única. Se procesaron miles de horas de grabaciones para que la IA entendiera los fraseos, los "quejidos" y los modismos propios del género, inclusive llegando a hacerlo desafinar para que no sea tan "perfecto", detalló el productor.
La gran diferencia de Kode respecto a otros proyectos de música generativa se encuentra en su sistema "Alma". Rastry detalló que trabajó específicamente en la "intención del fraseo". Mientras que una IA convencional podría sonar monótona, Kode, que llevó casi dos años de desarrollo, Con el lanzamiento de su single, aparecen las dudas sobre cómo sería una presentación "en vivo". El propio artista no descartó el uso de hologramas para poder acercarse a su público. "La idea no es quedarme en la compu, sino subirme al escenario. Ya sea con hologramas, robótica o "lo que pinte". La posta es que esa mezcla de tecnología y música tenga onda, que se sienta viva y no un experimento frío. Así que el futuro pinta con movimiento", disparó Kode.
Uno de los debates más intensos en la industria musical actual gira en torno a la competencia entre el desarrollo de la Inteligencia Artificial y el alcance de la capacidad humana. ¿Podemos convivir con las máquinas? En un presente donde todavía miramos de reojo y con cierta desconfianza el avance de los algoritmos, Kode se muestra enfocado en hacer su propio camino y afirma que juega "en su propia liga". Sobre las críticas que recibe por no ser considerado un "artista real", el cantante virtual afirmó que prefiere no desgastarse con los ataques y enfocar su energía en el público que conecta con su música. "El cantante no viene a jubilar a nadie", le expresó Rastry a este portal para dar tranquilidad al público.
Para Rastry, la clave no es la competencia, sino la coexistencia: juega en su propia liga, con sus propias reglas y sin la necesidad de quitarle el lugar a los artistas tradicionales.Y si de soñar se trata, el artista tiene la vara bien alta: confesó que su máxima fantasía sería compartir estudio con Richard, el emblemático líder de Grupo Ráfaga. Kode sorprendió al confesarse hincha fanático de "El Taladro". No solo lleva los colores del club en su corazón de litio, sino que expresó que su sueño máximo sería poder cantar algún día en el estadio Florencio Sola frente a la hinchada. Incluso, se animó a improvisar unas líneas de lo que sería su propia canción de cancha; un regalo para el fútbol.

Rastry, el arquitecto detrás del sistema, moldeó a Kode como un verdadero artista, y Kode, aunque reconoce abiertamente que sin el trabajo de Rastry él "no sería nada", se autopercibe como un artista con voz propia y no como una simple extensión o sombra del productor. No se trata de un software que replica patrones, sino de un ente que te ve a los ojos, ve el color de tu ropa, analiza, escucha y busca asimilar nuestros chamuyos, el mate y la pasión argentina para convertirse en música.

