Hay decisiones que no tienen edad y cuentas pendientes que pueden saldarse incluso cuando la vida parece estar completamente encaminada. Cristian Castro tiene 51 años, una carrera internacional, décadas de éxitos y un nombre instalado en la música latina, pero todavía tenía un objetivo personal por cumplir: terminar la secundaria. Y finalmente lo consiguió.
Lejos de los escenarios y los flashes habituales, el cantante mexicano protagonizó uno de los momentos más emotivos de su vida al completar sus estudios de bachillerato y recibir la Medalla al Mérito por su desempeño y perseverancia.

La Prepa W lo distinguió como graduado de honor durante una ceremonia que fue transmitida en vivo a través de la cuenta oficial de Instagram de la institución. Allí destacaron especialmente el esfuerzo del artista, que había abandonado sus estudios durante su juventud para concentrarse en una carrera musical que rápidamente comenzó a ocupar prácticamente todo su tiempo.
Décadas después, Castro decidió volver a las aulas y necesitó aproximadamente dos años y medio para completar el programa. Pero el título secundario parece ser apenas el comienzo de una nueva etapa: ahora quiere continuar estudiando y sueña con ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para cursar Diseño Industrial.

"Me gustan mucho los productos. Cada vez que veo un cereal, un shampoo, pasta de dientes me llama muchísimo la atención", explicó ante medios mexicanos después de recibirse sobre la carrera que le gustaría seguir.
Para conseguirlo tendrá un nuevo desafío. La institución donde completó el bachillerato no cuenta con el denominado "pase directo" a las licenciaturas de la UNAM, un beneficio que solamente alcanza a quienes egresan de sistemas propios de esa universidad, como la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).

Por ese motivo, Castro deberá atravesar el mismo proceso que otros estudiantes provenientes de preparatorias privadas incorporadas: presentar el examen de selección y cumplir con los requisitos establecidos para ingresar a la universidad.
Una cuenta pendiente que también tuvieron otros famosos
La historia del mexicano deja un mensaje que trasciende su figura. Actores, músicos, deportistas y hasta dirigentes políticos tuvieron que abandonar sus estudios por diferentes circunstancias: algunos por carreras profesionales que comenzaron demasiado temprano y otros porque tuvieron que salir a trabajar. Años después, con vidas completamente construidas, varios decidieron volver y demostrar que terminar la escuela no tiene fecha de vencimiento.
Uno de los casos internacionales más conocidos es el de Leonardo DiCaprio, quien dejó la escuela secundaria tradicional a los 16 años mientras su carrera como actor comenzaba a crecer. Tiempo después retomó su formación y obtuvo un diploma de equivalencia general, equivalente a completar el nivel secundario, mediante un programa de educación a distancia.

En Argentina, uno de los ejemplos llegó incluso desde una concentración de la Selección. Nicolás Tagliafico terminó la secundaria mientras disputaba la Copa América 2021, el torneo que finalmente significó el primer gran título de la era de Lionel Scaloni.
Al futbolista todavía le quedaban alrededor de ocho materias y decidió rendirlas de manera libre mientras estaba concentrado con la Selección Argentina. Tuvo que coordinar horarios y rendir desde una computadora en la habitación que compartía con Germán Pezzella. En medio de entrenamientos, partidos y la presión de una competencia internacional, logró cerrar una etapa que todavía tenía pendiente.

Abel Pintos atravesó una experiencia similar. El cantante dejó la secundaria a mitad de cuarto año porque su carrera musical comenzó cuando todavía era muy joven y terminó convirtiéndose en su principal ocupación. Sin embargo, el paso del tiempo no hizo desaparecer aquella cuenta pendiente. A los 35 años decidió retomar sus estudios de manera virtual y en 2021 comenzó nuevamente a cursar por internet para completar una etapa que había quedado postergada por el éxito profesional.
La política tampoco queda afuera de estas historias. En julio de 2026, la diputada nacional Natalia Zaracho terminó la secundaria a los 37 años mediante el Plan FinEs, el programa de terminalidad educativa destinado a jóvenes y adultos que no pudieron completar sus estudios obligatorios.
Su historia tiene un trasfondo diferente. Zaracho había dejado la escuela a los 13 años para salir a trabajar debido a una situación de vulnerabilidad económica y, muchos años después retomó su educación y completó primero los estudios correspondientes al nivel primario en horario nocturno, poco antes de asumir su banca en el Congreso. Después llegó el secundario. Lo cursó junto a vecinos de Lomas de Zamora a través del Plan FinEs hasta conseguir finalmente el título en julio de 2026.

Las circunstancias de Castro, DiCaprio, Tagliafico, Pintos y Zaracho son distintas y sus historias de vida difícilmente puedan compararse entre sí. Algunos dejaron los estudios porque una carrera profesional comenzó demasiado temprano; otros, porque la necesidad económica los obligó a trabajar cuando todavía deberían haber estado dentro de un aula. Pero hay algo que atraviesa cada experiencia: en algún momento decidieron volver.

