por Alejo Paredes
30 Enero de 2026 09:39
Rubén Alegría habla como canta: sin cálculo, con emoción y con una sonrisa que se mete incluso cuando recuerda las heridas que lo empujaron a escribir. Desde España, el artista que hoy es señalado como la nueva joya del pop español se tomó un largo rato para repasar su historia, su presente latinoamericano y un futuro que, según las plataformas, lo llama con acento argentino. "Mejor alegría que pena, dicen, ¿no?", arranca, entre risas, al explicar por qué dejó atrás su apellido Castillo para abrazar un nombre artístico que hoy empieza a sonar fuerte en toda la región. "Fue culpa del maestro Alejandro... cuando llegué a Latinoamérica empecé con mi nombre de pila, pero había uno ya verificado. Empezamos a tirar de biblioteca y fue él quien dijo: 'me transmite mucha alegría'. Y así quedó".
Esa idea -la de la música que nace de adentro- atravesó toda la charla con BigBang. "Uno no se pone a componer y dice: voy a escribir hoy a mi vecino. Sale de dentro", explica. Por eso, aunque su sonido se mueva en el pop, hay una condición que no negocia: "Lo único que pedí, y lo único que seguiré pidiendo, es que siempre haya una guitarra flamenca por medio". El resultado, dice, es un cruce que suena "tan alegre, tan fresco", con el pop como vehículo y el flamenco como raíz emocional.
De hecho, es claro cuando habla de su música: no se esconde detrás de etiquetas. "En verdad, lo que yo hago no es flamenco, para nada soy heredero de flamenco... ojalá supiera yo cantar flamenco por derecho", admite con honestidad. Rubén viene de Mocejón, un pueblo de Toledo, y no se cansa de repetirlo. "Mucha gente dice: ¿qué hace un hombre de Toledo recorriendo Latinoamérica? Pues el destino me puso ahí. Dicen que los trenes pasan una sola vez en la vida, y en mi caso fue así".
Ese tren lo llevó primero a Miami, donde grabó su primer sencillo para la región, y después a México, Colombia, Venezuela y ahora a la Argentina, país que aparece como un faro en sus estadísticas. "Todo me recalca a Buenos Aires... sé que se están dando mucho cariño a mi música allí y estoy deseando estar ya por allí".
Las canciones también tienen pasaporte. "Recuerdo", dedicada a su abuela, nació del duelo y se convirtió, casi sin plan, en una de las más escuchadas en México. "La hice en directo, no estaba ni grabada. Le dije a Carlitos de Jerez, mi fiel escudero, 'vamos a hacer este tema'. Y al final fue la canción que más sonó mía allí". La emoción, admite, a veces desborda: "Te ves a quince mil kilómetros de tu casa, en un teatro lleno... se me remueve todo por dentro. Yo no sé ni cómo pude cantarla".
Otras surgieron en contextos menos solemnes. "Latinoamérica" nació en pleno vuelo, entre Miami y Madrid, con turbulencia incluida. "Soy muy malo para la turbulencia y dije: me pongo a escribir a ver si se me pasa". Así, casi como un salvavidas, apareció una canción que hoy resume su vínculo con el continente. "Ya ves", su nuevo sencillo, es distinto. "Es una canción muy pop, pero con muchos matices flamencos... y es un poco de desamor", cuenta.
Y agrega: "Si no ha podido ser, pues no será". En la misma bolsa entran "Miradas que hablan", con un aire más tropical, y otros temas que el público fue adoptando antes incluso de que él decidiera lanzarlos. "La gente es la que manda", admite. "Hay canciones que tenés ahí y al final son las que necesitás". Lejos del estereotipo del artista grandilocuente, Rubén insiste en que la música es, ante todo, terapia. "No soy una persona de expresar mucho los sentimientos, pero a través de la música me suelto. Lo que no suelto por la boca, lo escribo a boli y papel". Por eso la usa para todo: entrenar, cocinar, viajar, componer.
El reconocimiento llegó fuerte: Billboard lo destacó como la nueva joya del pop español. Él lo recibe con alegría, pero también con cautela. "Te da mucha ilusión, pero también es una responsabilidad enorme. Ojalá algún día sea el uno por ciento de lo que fueron Alejandro Sanz o Miguel Bosé". No casualmente, su gran sueño artístico es compartir música con Sanz: "Lo admiro, lo respeto, como artista y como persona. Sería un sueño". Antes de cerrar, vuelve a la idea que atraviesa toda la entrevista: no explicar demasiado las canciones. "Prefiero que la gente se identifique con ellas. Que cada uno las haga suyas".
Tal vez ahí esté la clave de este fenómeno que crece como "una bola de nieve": canciones nacidas de heridas, viajes y recuerdos, que cruzan el océano y encuentran eco en otros corazones. Y mientras Argentina aparece cada vez más cerca, Rubén Alegría lo resume con una idea que debería marcar a cualquier artista: "Nunca se me va a olvidar de dónde vengo. Tengo los pies en el suelo, poquito a poco y con trabajo". El resto -si la música quiere- vendrá solo.

