09 Febrero de 2026 12:53
A días de San Valentín, el amor vuelve a ocupar titulares, posteos y conversaciones. Sin embargo, lejos de las cartas escritas a mano y las llamadas eternas por teléfono, los vínculos afectivos del siglo XXI se construyen y muchas veces se rompen en el terreno digital. El avance e incorporación de las redes sociales al día a día no solo modificaron la forma de conocerse, sino también el modo de vincularse, especialmente entre jóvenes, dando lugar a un nuevo "diccionario emocional" que nombra prácticas cada vez más frecuentes.
Estas palabras, muchas de ellas importadas del inglés y popularizadas en redes y aplicaciones de citas, permiten identificar comportamientos que antes existían pero no tenían nombre. Hoy, ponerles etiqueta ayuda a reconocerlos, hablar de ellos y, en algunos casos, advertir dinámicas poco saludables.

Ghosting: desaparecer sin explicación
Es uno de los términos más conocidos y temidos. El ghosting tomó importancia en los últimos años y muchos lo relacionan con la falta de empatía y responsabilidad afectiva.
Sucede cuando una persona corta todo tipo de comunicación de manera abrupta, sin aviso ni explicación previa. Mensajes que quedan en visto, llamadas que no se devuelven y un silencio que duele, atravesado por muchas dudas de qué pasó y qué pudo ser diferente.
En lo digital, desaparecer es tan simple como bloquear, silenciar o dejar de responder, pero el impacto emocional puede ser profundo, generando confusión, angustia y baja autoestima en quien lo sufre.
Love bombing: demasiado amor, demasiado rápido
A primera vista puede parecer romántico, pero es una señal de alerta. El love bombing se caracteriza por una demostración excesiva de afecto desde el inicio del vínculo: mensajes constantes, promesas de amor eterno, regalos, halagos desmedidos. El problema aparece cuando esa intensidad busca generar dependencia emocional y, una vez logrado el control, el interés disminuye o se transforma en manipulación.
Orbiting: ni con vos, ni sin vos
A diferencia del ghosting, en el orbiting la persona no desaparece del todo. Deja de hablar, pero sigue presente de manera virtual: mira historias, da likes, reacciona a publicaciones.

Está ahí, orbitando, sin comprometerse ni cortar el lazo. Esta ambigüedad suele generar falsas expectativas y dificulta el cierre emocional.
Benching: en el banco de suplentes
El benching ocurre cuando alguien mantiene a otra persona como "opción", sin avanzar en una relación concreta. Hay mensajes esporádicos, promesas vagas y encuentros que nunca se terminan de dar.
Es una forma de mantener el interés del otro mientras se exploran otras posibilidades, dejando a quien espera en una permanente pausa emocional.
Breadcrumbing: migajas de atención
Similar al benching, el Breadcrumbing consiste en dar pequeñas dosis de atención —un mensaje ocasional, un emoji, una reacción— suficientes para mantener el vínculo vivo, pero insuficientes para construir algo real. Son migajas emocionales que alimentan la ilusión, pero no el compromiso.

En la previa de San Valentín, estas prácticas vuelven a estar en el centro de la escena, especialmente entre adolescentes que atraviesan sus primeras experiencias afectivas en un entorno hiperconectado. Nombrarlas no solo permite entender lo que pasa, sino también abrir el diálogo sobre vínculos más sanos, el respeto emocional y la importancia de la comunicación.
En este contexto, términos como ghosting, love bombing, orbiting o benching ponen en evidencia la falta de responsabilidad afectiva en muchos vínculos actuales, ya que implican conductas donde se prioriza la comodidad propia por sobre el impacto emocional en el otro. Es que, en tiempos de redes sociales, likes y chats eternos, aprender a identificar estas conductas también es una forma de cuidarse y de entender que el amor, más allá de las modas y los términos, sigue necesitando lo mismo de siempre: presencia, honestidad y responsabilidad afectiva.

