Big Bang! News
Más
De la línea de fuego al mate compartido

Fuego, abandono y empatía: así funciona la red autoconvocada que asiste a brigadistas que el estado dejó solos en la Patagonia

Con salarios que rondan entre los 600 y 800 mil pesos y años de contrato precario, los brigadistas exigen el pase a planta permanente mientras arriesgan la vida frente al fuego

por Jimena Báez

13 Febrero de 2026 12:07
Incendios Patagonia
Incendios Patagonia

El fuego arrasa bosques, casas y memorias. Pero cuando cae la tarde en la cordillera y las brigadas descienden de la línea de incendio con el cuerpo al límite, hay otra escena que también merece ser contada: la de quienes esperan con agua fría, vendas y mate caliente para sostener a los que sostienen todo. En medio de los incendios en la Patagonia, mientras el humo cubre el cielo y el Estado brilla por su ausencia, una red autoconvocada decidió no mirar hacia otro lado.

BigBang dialogó con Mariana Rivas, licenciada en Enfermería, y Gustavo Solis, licenciado en Kinesiología, integrantes de la carpa educativa que funciona como espacio de contención y asistencia primaria para los brigadistas que bajan diariamente de combatir el fuego en la zona de Esquel.

La Patagonia argentina sufre los peores incendios forestales de las últimas tres décadas
La Patagonia argentina sufre los peores incendios forestales de las últimas tres décadas

"Soy Mariana Rivas, yo soy licenciada en enfermería, y yo soy Gustavo Solis licenciado en kinesiología. Bueno, un poquito la historia de la carpa: este proyecto había nacido hace unos años ya, y venía trabajando ya dentro de la planta educativa, y estaba a cargo una persona que en este momento ya no vive más en la ciudad de Esquel, y entonces como que el grupo se había disuelto", comenzó contextualizando la enfermera y siguió: " Entonces, antes la emergencia y el fuego que avanzaba y vimos la necesidad de que este proyecto se tenía que reactivar, nos pusimos un poco en contacto las personas que ya estábamos formando ese equipo, ese grupo anterior, y decidimos reactivarlo, pero desde otro lugar, con otra perspectiva, siendo, voluntarios autoconvocados", relató.

La iniciativa es completamente independiente. No hay fondos, no hay respaldo estatal, no hay estructura pública detrás. Gustavo fue contundente: "No, por el momento, ni uno, y la idea es no recibirlo, por eso es autoconvocado, voluntario. Sale todo de nosotros nada más. No recibimos nada, y todo lo que se recibe es para los brigadistas".

Cuando los brigadistas terminan su jornada que superan las 12 horas, al final del día los espera una planta educativa con voluntarios que los ayudan
Cuando los brigadistas terminan su jornada que superan las 12 horas, al final del día los espera una planta educativa con voluntarios que los ayudan

El equipo se sostiene con esfuerzo propio y solidaridad anónima: "Hay gente que se va sumando, hay gente que después por cuestiones personales se tiene que ir, entonces, más o menos tratamos de mantener el grupo entre veinticinco y treinta voluntarios. Entonces, a medida que se va, vamos incorporando", contaron y hablaron de quienes forman parte de este voluntariado: "No hay un perfil en sí, es todo aquel que quiera colaborar. Hay profesionales de la salud, como educación, auxiliares, voluntarios y estudiantes. Estudiantes de medicina, estudiantes de arquitectura, de artes, en sí, es de todo".

Cada jornada se organiza en función del movimiento de las brigadas: "Y todos los días nosotros estamos manejando y coordinando con el encargado de logística, de todo lo que es brigada. Entonces él está en el grupo y mayormente nos manda un aviso donde nos dice a qué horas están bajando las brigadas, aproximadamente. Nosotros estamos trabajando aproximadamente a partir de los 16:30, ya vamos, así armamos todo, y ellos están bajando entre las 17 y 17:30 horas aproximadamente, y nos quedamos en la planta hasta que baja la última brigada, que a veces son las nueve de la noche, un poco así".

Los primeros pasos son de limpieza facial para sacar el hollín de la cara, lavado ocular y nasal
Los primeros pasos son de limpieza facial para sacar el hollín de la cara, lavado ocular y nasal

Los brigadistas llegan exhaustos. Con el cuerpo castigado por el terreno y la mente cargada por la tensión constante: "El estado que llega es a veces de ansiedad de contarte de todos los que vivieron, cansados, tené en cuenta que hay brigadistas de la zona norte, centro... de todo el país, y hay brigadistas que vienen de una parte plana, y trabajando en terreno plano, acá se encuentra con lo que es la cordillera, así que llegan cansados, fatigado. A veces también un poquito cansado de lo mental, porque a veces eso hacen el trabajo duro de pelear con el fuego".

La carpa funciona como un pequeño ritual de reparación: "Llegan, se sacan los botines, ponen los pies en agua fría, que es con los que los estamos esperando en un primer momento, agua fría con sal ara descomprimir un poco los pies, porque  son muchas horas de estar parados... muchas veces son doce horas", comenzaron relatando un poco de las tareas que realizan, y siguieron: "Después se les hace una limpieza facial, más que nada, primero se le limpia todo el hollín de la cara, y después seguimos con el lavado ocular y el lavado nasal", tras los primeros auxilios, llega la parte de contener emocionalmente y seguir con otros cuidados: "Les ofrecemos mates, tortafrica, lo que tengamos para convidarle, y después de ahí pasan al otro sector, que es el de vendas, donde también están unos quince o veinte minutos con vendas comprensivas, frías y masajes".

Los voluntarios le realizan masajes a los brigadistas para descomprimir el musculo
Los voluntarios le realizan masajes a los brigadistas para descomprimir el musculo

Pero la experiencia deja algo más profundo que el alivio físico: "Primero, que la voluntad mueve montaña, porque creo que todos estamos en la misma, y, entonces, bueno, la idea es ayudar a darles un poco de contención, y creo que ninguno dudó en un primer momento cuando dijimos reactivamos, y todos dijimos que sí", es lo primero que reflexionaron cunado se preguntó sobre los aprendizajes que deja esta experiencia.

Por otro lado, hicieron hincapié en la lucha que llevan adelante los brigadistas, y no con el fuego sino con la motosierra de Milei: "Más que nada, ellos también están haciendo un reclamo. También queremos dar nuestros puntos, porque sabemos el trabajo que hacen y está muy mal el pago. Están con contrato, o sea, están exigiendo el pase a planta, que hay gente con más de veinte años de trabajo. Es más, el año pasado se despidieron muchos brigadistas... se dice que la nación necesitaría unos seiscientos brigadistas, y hay trescientos y con sueldos que van desde los seiscientos mil pesos a los ochocientos mil pesos. Entonces, uno ve día a día cuál es el trabajo, qué es lo que hacen, cómo se exponen, y por un sueldo mísero y contratados".

El otro lado del fuego, hay quienes también ayudan a que la Patagonia deje de quemarse
El otro lado del fuego, hay quienes también ayudan a que la Patagonia deje de quemarse

Frente a una sociedad que muchas veces observa desde lejos, Gustavo fue directo: "Hay que involucrarse a veces. Ser empático, exactamente y la empatía es también ser voluntario sin nada cambio, sino que verle la felicidad de eso cuando te ven y tal vez ellos pasaron un día trágico, terrible, y cuando nos llegan a la carpa y nos ven a nosotros, es como que ellos también respiran un poco".

Mariana sumó una imagen que resume todo: "Ahí los chicos llegaban... me pasó un día que llegó tan cansado que le digo bueno sácate la bota y me dice, "no, quiero venir a charlar un ratito nomás". Un ratito, dice, quería verlas a ustedes un ratito y me voy, me voy a bañar y me voy a acostar. Fijate a lo que llegamos, ¿no? Que ni siquiera van por la atención, van por el hecho de vernos un rato, charlar un rato antes de irse, era eso".

Al final del día, la imagen que se llevan a sus casas es simple y poderosa: "La imagen, la carita es cuando llegan cansados y después una alegría, no sé, esa felicidad, pero uno sabiendo que adentro de ellos están cansados y que al otro día van a dar todo de vuelta".

Muchas veces, los brigadistas no necesitan ayuda física sino solo compartir un mate tras luchas contra el fuego
Muchas veces, los brigadistas no necesitan ayuda física sino solo compartir un mate tras luchas contra el fuego

Y el cierre es también un agradecimiento: "Agradecer a toda aquella gente que, sin querer darse a conocer, donó para que esta planta educativa y para que este voluntariado haya podido y pueda seguir subsistiendo porque sin el apoyo de la gente, sin los anónimos esto no podría funcionar", además volvieron a remarcar la situación de quienes combaten el fuego a cambio de dos pesos: "Esperar que en algún momento la situación de los brigadistas pueda revertirse y sean reconocidos como realmente se lo merece". 

En una Patagonia herida por el fuego, mientras los discursos oficiales se diluyen, hay manos que enfrían pies ardidos y oídos que escuchan lo que el humo no deja decir. También esa es una forma de combatir el incendio.

10