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El regalo de tu vida

Guillote del pueblo: llegaba tarde, se tomó el bondi y le hizo un regalo al chofer

Un día de trabajo como cualquier otro. Un cumpleaños. O mejor dicho dos. Un pasajero muy especial y un regalo de cumple tan inesperado como espontáneo. Un protagonista y una anécdota para siempre

Guillote y Carlos
Guillote y Carlos

Era viernes, y como todos los días, a Carlos le tocaba trabajar. No importa que ese día fuera su cumpleaños. Curioso designio calendario, mismo día que el máximo prócer de ese deporte que enloquece a propios y ajenos. Y usted se preguntará qué tiene que ver que Carlos, chofer de la línea 102 haya nacido el mismo que Diego Armando Maradona. Entonces BigBang le pedirá paciencia. 

A las 08:09, el cumpleañero manejaba su unidad por la Avenida Del Libertador, frente a la Plaza Holanda,  que queda unos doscientos metros antes del Monumento a la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas. El Monumento a los Españoles, para no ponernos rebuscados al divino botón, vio. 

Monumento a los Españoles
Monumento a los Españoles

En la era de la precisión cabe destacar que el evento que narraremos a continuación ocurrió al 3500 de la pituca avenida porteña. De repente una figura, que a la distancia le pareció conocida, estaba en la parada y elevaba el brazo en clara señal para que se detuviese. En Argentina, signo inequívoco: brazo en alto, pasajero en ciernes. Y Carlos primero sospechó, luego confirmó y un instante descreyó: ¡El que lo paraba era el mismísimo Guillermo Coppola!

Carlos, que cumple años el mismo día que el Digo y que además es fanático de Boca, detuvo el coche. Y Guillote subió. Lo que sigue a continuación es un diálogo que el chofer recrea con gracia y cierta incredulidad de laburante con un evento extraordinario.  

Guillermo Coppola
Guillermo Coppola

-Coppola:  ¿Me sacás de acá?
-Carlos: Te llevo a donde vos quieras Guille. Vos estuviste con el más grande, así que adonde vos quieras yo voy. ¿Qué anda haciendo?
-Coppola:  Voy cerca, acá no pasa un taxi. Gracias pá.

Y ahí la sorpresa fue aún mayúscula. Después de saludar al resto del pasaje, Capabianca, el mismo que supo ser la mano derecha e izquierda de Maradona, el que comió y bebió en los mejores restaurantes del mundo junto a las personalidades más reputadas, le preguntó a un pasajero: "Perdón, ¿me sacarías una foto con el amigo? Es para el perfil".

-Carlos: ¡Grande Guille! ¡Es el cumple del Diego, hoy papá!
-Coppola:  El cumple del Diego. Y vamos juntos... gracias pa. 

Antes de irse, una invitación cordial en tono imperativo, una venta siempre lista y -como siempre- simpática: "¡Hay que ver la serie, eh!... Hay que ver la serie. Segunda temporada. ¿Me tirás hasta Tabac? 

-Carlos: Yo cumplo años el mismo día que el Diego
-Coppola: ¿Vos..., vos?
-Carlos: Claro, hoy

Y, atento a la situación, Guillote, celular en mano, graba un audio de Whatsapp: "Siempre se vuelve al primer amor. Carlos cumple años hoy ¿Vos podés creer?" y me está llevando hasta Coronel Díaz.  El chofer, el mismo día que Diego. Me quiero morir. Como sea hay que conseguirle entrada, popular, lo que sea. ¡te voy hacer aparecer una entrada!

Se bajó al 2300, en la puerta de Tabac.  Dijo Carlos que fueron las 12 cuadras más emocionantes de su vida. 

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