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No alcanza

La historia de María Inés: tiene 89 años, fue traductora y profesora de inglés y vende artesanías en la calle para subsistir

Sentada en el piso frente a un banco de Palermo, vende pequeñas sillas de madera para sobrevivir.

28 Enero de 2026 10:40
María Inés, de 89 años
María Inés, de 89 años

Sentada sobre una manta, con las manos gastadas por el trabajo y un frasco de pegamento a su lado, María Inés arma pequeñas sillas de madera en plena vereda del barrio porteño de Palermo. Tiene 89 años. No está ahí por hobby ni por nostalgia artesanal. Está ahí porque no le alcanza para vivir. "Porque la jubilación es una porquería y cuando pago el alquiler no me queda una moneda", dice sin rodeos, con una lucidez que duele más que cualquier grito.

La escena se volvió viral a partir de un video en TikTok que recorrió las redes en cuestión de minutos. No por morbo, sino por la dignidad con la que esta mujer cuenta su historia. María Inés trabajó desde los 18 años. Fue profesora de inglés técnico, traductora, "maestra normal". Una vida entera dedicada a enseñar, a formar, a sostener con palabras y conocimiento a generaciones que hoy caminan por las mismas calles donde ella vende sus artesanías. "Yo traduzco inglés técnico... ¿Y a dónde voy a trabajar con 89 años?", se pregunta frente a la cámara, con una ironía serena que desnuda una injusticia estructural. 

La pregunta, en realidad, debería ser otra: ¿por qué una mujer de 89 años, que trabajó toda su vida, no puede descansar? En uno de los momentos más conmovedores del video, el joven que la entrevista comienza a hablarle en inglés. María Inés responde con naturalidad, con fluidez, sin esfuerzo. "My father was from Scotland", explica con una sonrisa. Recuerda que en su casa se hablaba inglés y que sus padres la enviaron al Lenguas Vivas no para aprender el idioma, sino "so that they would fix my Spanish, not my English". No es ignorancia, no es desidia, no es falta de esfuerzo. Es un sistema que expulsa incluso a quienes hicieron todo "como correspondía".

Tras la viralización, la solidaridad comenzó a brotar desde donde pudo. Usuarios compartieron su ubicación habitual -en la entrada del Banco Supervielle, en la esquina de Avenida Santa Fe y Billinghurst- y alentaron a acercarse. "Si andan por la zona y pueden ayudarla, incluso con una charla, seguro le alegran el día", escribió la usuaria Micaela Sansuste, dando inicio a una cadena de gestos mínimos frente a una ausencia enorme: la del Estado. La historia también atravesó el muro de las redes del espectáculo. Zaira Nara, acostumbrada a mostrar viajes, paisajes soñados y campañas publicitarias, compartió el video en sus stories. 

María Inés, de 89 años
María Inés, de 89 años

María Inés explica que cobra una jubilación baja y, después de pagar el alquiler, "no me queda una moneda". Aun así, no se victimiza. Cuenta lo que fue, lo que sabe, lo que sigue pudiendo hacer. Pero vuelve la pregunta inevitable: ¿dónde debería estar una mujer de 89 años? ¿En la puerta de un banco vendiendo miniaturas para comer o en su casa, descansando después de una vida de trabajo? La historia de María Inés no es una excepción. Es un espejo. Según datos oficiales de ANSES, casi 5,4 millones de jubilados y pensionados -más del 75%- cobran menos de 400.000 pesos mensuales. La Defensoría de la Tercera Edad calcula que la canasta básica de un jubilado superó los 1.500.000 pesos en octubre de 2025. En febrero de 2026, el haber mínimo con bono rondó los 429.000 pesos. La cuenta es simple: no alcanza para vivir.

El posteo de Zaira Nara
El posteo de Zaira Nara

María Inés no pide caridad. Ofrece su trabajo. Sus manos siguen creando, aunque el cuerpo ya no debería exigírselo. Su voz no tiembla, pero su historia interpela. No habla solo de ella. Habla de millones de adultos mayores empujados a la pobreza después de haber cumplido con todas las reglas. A los 89 años, no tendría que explicar por qué sigue trabajando. Tendríamos que explicarnos nosotros por qué la dejamos sola.

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