28 Enero de 2026 08:46
Después de diez años sin mujeres comentando partidos en transmisiones oficiales del fútbol argentino, el debut de Morena Beltrán en el encuentro entre Argentinos Juniors y Sarmiento de Junín no solo marcó un hito televisivo, sino que dejó al descubierto una discusión que parecía saldada, pero que algunos se empeñan en revivir. La periodista, de apenas 26 años, ocupó el micrófono en ESPN y, sin buscarlo, se convirtió en el blanco de declaraciones que sonaron más a archivo que a análisis deportivo.
La chispa la encendió Horacio Pagani, quien en televisión afirmó que "el fútbol es masculino, esencialmente. Hay una historia de 200 años de fútbol masculino", y fue todavía más lejos al sentenciar: "Entonces, que no se metan las mujeres que no juegan al fútbol. El feminismo está todo bien, somos todos iguales, pero al fútbol déjenlo jugar a los tipos. ¡Las arqueras no llegan al travesaño!". La frase, pronunciada con liviandad, provocó un inmediato rechazo en redes sociales y entre colegas, y reavivó un debate que parecía superado por la realidad misma.
Lejos de responder desde la agresión, Beltrán eligió la reflexión. En una entrevista con Vuelta y media, por Urbana Play, explicó que entiende de dónde vienen esas posturas, pero que no las valida. "Lo entiendo, pero tampoco votábamos en un momento. Tampoco teníamos un montón de derechos que humanizaban a los seres humanos. No importa si hace 200 años el fútbol era un deporte esencialmente masculino", sostuvo, poniendo el foco en el presente y en lo que viene, no en un pasado utilizado como excusa.
La periodista reconoció que los comentarios no la golpean de la misma manera que a otras colegas, aunque sí le generan preocupación. "Cuando escucho declaraciones así me da un poco de penita y lo lamento más por chicas que están empezando, que no están curtidas, o que están dando sus primeros pasos. Porque a mí me agarra armada, yo estoy segura de lo que hago, lo hago hace un montón de tiempo, tengo en claro que mi vocación era esta", afirmó. El problema, dejó claro, no es ella, sino el mensaje que se transmite hacia quienes recién intentan abrirse camino.

El debut, además, no estuvo exento de nervios. "Los otros días estuve nerviosa hasta el momento en el que empezó el partido", confesó Beltrán, que también destacó la satisfacción profesional de leer bien el desarrollo del juego: "Te gratifica un poco cuando fuiste hablando algo sobre el partido y luego ocurre". Argentinos Juniors jugó mejor y ganó con un gol de Tomás Molina en el minuto 97, confirmando que el análisis no entiende de géneros.
Con honestidad, la comentarista también habló de su proceso de formación. Reconoció que pidió no relatar cualquier partido: "Le pedí a mi jefe por favor que me pusiera en partidos donde los técnicos jueguen a algo", y admitió que todavía no se siente preparada para comentar encuentros de los cinco grandes. Una declaración que contrasta con la liviandad de quienes opinan sin cuestionar jamás su propio lugar.
La exposición, sin embargo, tuvo costos. Por salud mental, Beltrán decidió tomar distancia de la red social X: "Desinstalé la aplicación del celular", explicó, luego de la catarata de críticas y agresiones que recibió tras su debut. Aun así, su presencia se consolidó y fue seleccionada para comentar el partido entre Huracán e Independiente Rivadavia en la fecha siguiente.

Mientras tanto, las frases de Pagani siguieron sumando rechazos. En Intrusos, Luciana Rubinska fue contundente: "Es momento para sentarse, parar la pelota y repensar lo que estás diciendo. Hay grandes periodistas mujeres. No hay nada que demuestre físicamente, psicológicamente ni socialmente que los hombres tienen más aptitudes que las mujeres para poder hacerlo". Y agregó, con decepción, que es "increíble que el paso del tiempo no haya llevado a Pagani a cuestionar sus ideas y declaraciones".
El propio Pagani redobló la apuesta cuando Estefi Berardi propuso sumar más relatoras mujeres y respondió con ironía: "Que sea todo el público mujeres así está todo lindo. Llenen los estadios de mujeres y barrabravas de mujeres". Lejos de ser humor, la frase terminó de pintar un pensamiento anclado en otro siglo. También Lola del Carril se sumó a las críticas desde sus redes: "Yo juego al fútbol desde que soy chiquita. Y lo voy a jugar toda mi vida. Que vara tan absurda para disfrazar su desprecio hacia la mujer. Su declaración en esta época da vergüenza y queda muy desfasada. Dudo que todos los colegas piensen así. Estoy segura que no".

Morena Beltrán, por su parte, eligió cerrar el tema con una mezcla de firmeza y lástima ajena: "Evidentemente lo de él no es un personaje porque en el último tiempo ha dicho cosas sin ningún tipo de filtro que no son cómodas de escuchar o de ver". Y remató: "Lo lamento por él, lamento que no pueda aceptar una realidad que ya cambió". Mientras algunos siguen discutiendo quién "puede" hablar de fútbol, la pelota sigue rodando y el micrófono, por suerte, ya no tiene dueño exclusivo.

