por Alejo Paredes
19 Mayo de 2026 13:19
Durante años, Romina Oviedo Pérez vivió entre partituras, ensayos y escenarios imponentes. Tocó en el Teatro Colón, integró orquestas prestigiosas, compartió conciertos con Plácido Domingo, José Carreras y Martha Argerich, e incluso llegó a tocar para el papa Benedicto XVI en el Vaticano. Sin embargo, en 2023 decidió guardar la viola, emigrar junto a su familia a Estados Unidos y comenzar una nueva vida lejos de los aplausos.

Hoy, instalada en Florida, dirige su propia firma especializada en impuestos y planificación fiscal internacional, asesora a emprendedores latinoamericanos y acaba de ser incorporada a la American Bar Association. Una transformación radical que, según asegura, no fue un salto al vacío sino el resultado de años de formación paralela. "Empecé en la música desde muy chica, lo que me permitió vivir experiencias de enorme prestigio a una edad temprana", contó en diálogo con BigBang.
Y añadió: "Sin embargo, mientras tocaba en el Teatro Colón, paralelamente me estaba formando en mis verdaderas pasiones actuales: primero como Contadora Pública y luego como Abogada para finalmente realizar un Master en Negocios y Administración de Empresas". Lejos de presentar su historia como una ruptura dramática, Romina describe la transición como un proceso natural. "No sé si hubo un momento exacto. No fue un quiebre abrupto, sino una evolución natural", describió.
De hecho, remarcó que sufirma de consultoría y la demanda de los clientes corporativos "exigían mi dedicación al 100%". A los 48 años, la ex violista asegura que hoy encontró otro tipo de escenario. "Hoy mis escenarios son las reuniones con mis clientes asesorándolos en la planificación de sus proyectos, sus estrategias de negocios y fiscales. Cada estructura corporativa que diseño para un emprendedor extranjero es un desafío que requiere el máximo nivel de conocimientos y creatividad", destacó.

Para ella, el mundo artístico y el empresarial tienen más puntos en común de los que muchos imaginan. "La disciplina de la orquesta es la base del trabajo en equipo. En una orquesta entendés que podés ser un instrumentista brillante de forma individual, pero si no amalgamás tu sonido con el resto, la obra en su conjunto fracasa", explicó. Nacida en el barrio porteño de Caballito, Romina estudió en el Conservatorio Nacional mientras cursaba dos carreras universitarias al mismo tiempo en la UADE: Contador Público y Abogacía. Más tarde realizó un posgrado en la Universidad de Buenos Aires y actualmente está finalizando un Master of Laws en la University of Dayton.
Su carrera musical fue tan intensa como precoz. Integró la Orquesta Juvenil Académica del Teatro Colón, participó de giras por Europa, tocó en el Festival de Bayreuth y fue solista de viola de la Orquesta de Cámara del Congreso durante más de una década. Pero la mudanza a Estados Unidos cambió por completo su rutina: "Nosotros emigramos sin conocer absolutamente a nadie en el lugar al que íbamos, nos teníamos solo a nosotros cinco y eso nos hizo crecer y unirnos mucho más".
La adaptación no fue sencilla. "Costó mucho el arranque. Porque éramos nuevos en USA y, al ser una nación en donde el crédito y la confianza se construye con el tiempo, nos pedían sumas exorbitantes para alquilar una oficina y hasta un año entero de adelantos", relató. Sin embargo, la argentina logró abrirse camino y fundó OPC TAXES, una firma orientada a asesorar a empresarios y emprendedores extranjeros que buscan instalarse o invertir en Estados Unidos.

En ese sentido, explicó: "Estados Unidos premia la constancia, la especialización y la predictibilidad. Si ofrecés un servicio de alta calidad, cumplís con las normativas y aportás valor real, las reglas del juego son claras y el sistema te permite escalar con rapidez". Y trazó una fuerte comparación con la Argentina: "En Argentina el talento es enorme, pero muchas veces el esfuerzo se diluye intentando surfear la inestabilidad del contexto".
Romina también acaba de publicar su primer libro, Tu empresa en USA, manual del emprendedor extranjero, una guía práctica pensada para latinos que desean emprender en Estados Unidos sin residir en el país. "El error más común y costoso es intentar replicar las estructuras fiscales y societarias de sus países de origen en el sistema americano", advirtió. Y agregó: "Muchos creen que abrir una corporación o LLC en EE. UU. es solo llenar un formulario online".
A pesar de haber construido una nueva carrera, la música sigue formando parte de su vida cotidiana. Su esposo Alejandro toca el clarinete, sus hijos también heredaron la pasión artística y la casa familiar continúa atravesada por sonidos e instrumentos: "La música me dio el regalo más importante de mi vida... conocer a mi esposo Alejandro. Gracias a esa profesión compartida formamos nuestra familia y hoy disfrutamos de nuestros tres hermosos hijos. Esa es, sin dudas, la mejor partitura que me tocó ejecutar".

Aunque ya no suba a un escenario profesionalmente, Romina no reniega de su pasado artístico. Más bien lo convirtió en la base silenciosa de todo lo que vino después. "Ver cómo el sueño y el proyecto de un emprendedor, tras meses de planificación legal y financiera, se convierte en una empresa sólida, rentable y legalmente protegida en los Estados Unidos, me genera la misma adrenalina y realización profesional que un público aplaudiendo de pie", sentenció.

