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Son y serán por siempre

Argentina volvió a hacer historia: le ganó a Inglaterra, está en la final y le dijo al Mundo que "las Malvinas son argentinas"

El Toro se quebró al hablar de su familia y del gol que había anunciado antes de entrar.

Malvinas son y serán argentinas
Malvinas son y serán argentinas

Argentina volvió a hacerlo. Otra vez una final del mundo. Otra vez una noche para guardar en la memoria. En una semifinal cargada de historia, tensión y fútbol, la Selección de Lionel Scaloni derrotó 2-1 a Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y se metió en el partido decisivo del Mundial 2026. El próximo domingo, frente a España en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, la Albiceleste irá por la cuarta estrella. Pero antes hubo que atravesar una batalla.

Inglaterra golpeó primero y complicó durante largos pasajes a una Selección que tuvo que empujar, insistir y volver a levantarse. Enzo Fernández encontró el empate a los 85 minutos con un verdadero golazo y, cuando la historia parecía encaminarse al alargue, Lautaro Martínez apareció para conectar de cabeza un centro preciso de Lionel Messi y marcar el 2-1 definitivo. El Toro había avisado. Y cumplió.

Después del partido, Lautaro Martínez intentó hablar. No pudo. El delantero rompió en llanto en sus primeras declaraciones y apenas logró pronunciar algunas palabras antes de quebrarse. "Lo soñé, te lo juro. Le dije a Alexis que iba a hacer el gol, que iba a entrar y lo iba a ganar", contó. La emoción pudo más. Ante las preguntas sobre el partido, apenas atinó a responder: "No sé, la verdad..."

Y volvió a llorar. "Es muy fuerte de verdad. Desde la primera vez que mi viejo me compró un par de botines siempre soñé con hacer este gol", expresó. La jugada había sido digna de una película. Alexis Mac Allister estrelló la pelota contra el palo, Lionel Messi levantó un centro con la derecha y Lautaro apareció en el segundo palo para conectar de cabeza y desatar la locura argentina.

Pero para el delantero del Inter, el gol tenía una historia mucho más profunda. "Es para mi vieja, que el día que me fui a Racing... mamá nunca dejó de tender mi cama. Y eso para mí vale más que un gol y que una final", señaló. Luego habló de sus hijos y del cambio que produjo su familia en su vida."Tengo amigos e hijos que me han cambiado la vida desde que han llegado. Bajé un cambio. Disfruto de esto. Mi hija me hizo bajar un cambio, mi hijo me hizo bajar tres, y hoy soy un hombre y disfruto de la vida", sostuvo. 

Y volvió a recordar la predicción que había hecho antes de entrar. "Lo soñé, te lo juro. Le dije a Alexis (Mac Allister) que iba a hacer el gol. Le dije a Facu Medina en el banco, que iba a entrar y lo iba a ganar. Muy difícil hoy. Me quedó a mí. Enzo (Fernández) hizo un golazo también". Lionel Scaloni también habló después de la épica victoria y, antes que nada, apuntó a los hinchas. "Somos únicos. No es arrogancia, es corazón. Esta gente hoy nos llevó a ganar el partido, así que agradecido", manifestó el entrenador.

Y agregó: "La camiseta lo amerita, dar todo hasta el final, no guardarse nada y hoy demostraron que sienten como uno mas, así que contentísimo". El técnico explicó que Inglaterra terminó pagando el enorme desgaste realizado durante el partido. "Ellos se cansaron. Presionaron 60 minutos y después ya no daban más. Cuando encontraron el gol después se metieron atrás y eso nos generó mas tranquilidad a la hora de mover la pelota. Hicimos ancha la cancha y al final conseguimos los dos goles y después de tres años y medio volvemos a jugar una final del mundo", analizó Lautaro sobre el partido.

La Scaloneta volvía a demostrar de qué está hecha. La historia de esta semifinal había comenzado mucho antes del pitazo inicial. Los jugadores argentinos compartieron un momento emocionante con la hinchada al cantar el Himno Nacional Argentino. Una verdadera marea celeste y blanca copó el estadio de Atlanta. mDurante el himno inglés, los argentinos cantaron a todo pulmón "el que no salta es un inglés". Y cuando llegó el turno del himno argentino, los hinchas ingleses abuchearon.

La respuesta fue inmediata: los argentinos cantaron todavía más fuerte. Las pantallas gigantes enfocaron a Lionel Messi, Dibu Martínez, Cuti Romero y Lautaro Martínez. Después, la cámara amplió lentamente la imagen para mostrar a Giuliano Simeone, Julián Álvarez y el resto del equipo. En las tribunas, algunos hinchas lloraban. Otros agitaban banderas. La mayoría cantaba con una pasión desbordada. Y afuera del estadio, Atlanta estaba prácticamente blindada. Más de 1600 efectivos policiales y federales participaron del operativo de seguridad, con presencia de fuerzas especiales, policías de Georgia y Atlanta, además de móviles de organismos federales como la DEA y el FBI.

"Las Malvinas son argentinas": el mensaje que recorrió el mundo

La imagen más fuerte llegó después del pitazo final. Mientras los futbolistas festejaban junto a los miles de hinchas argentinos, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez desplegaron un trapo con la leyenda "Las Malvinas son argentinas". El mensaje recorrió rápidamente el mundo a través de las transmisiones televisivas y las redes sociales. El gesto tuvo una dimensión especial porque apenas un día antes las autoridades del operativo de seguridad habían confirmado que no se permitiría el ingreso al estadio de banderas, camisetas o carteles con referencias a las Islas Malvinas.

La medida había sido acordada entre la FIFA, las autoridades estadounidenses y los organismos de seguridad de ambos países, bajo el reglamento que prohíbe mensajes considerados políticos o provocativos. Sin embargo, el mensaje apareció sobre el césped una vez terminado el partido. Y, mientras los hinchas argentinos cantaban "Malvinas argentinas" y "esta es la banda loca de la Argentina, la que de las Malvinas nunca se olvida", la Selección ya había hecho lo más importante dentro de la cancha. 

Argentina derrotó a Inglaterra.  Volvió a meterse en una final del mundo. Y ahora va por España. Con Messi, con Lautaro, con Scaloni y con una camiseta que, como dijo el entrenador, obliga a darlo todo hasta el final.

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