La noche trágica luego de los festejos por el pase a la Semifinal del Mundial 2026 en la cual la Policía de la Ciudad protagonizó un fuerte operativo represivo contra los hinchas que fueron a festejar y terminaron golpeados, gaseados y baleados, generó un fuerte llamado de alerta que derivó en un hábeas corpus presentado por Julián Finoli de 17 años, un adolescente que casi pierde un ojo en la represión. El objetivo es muy simple: que se pueda festejar en paz.
Patrocinado por la abogada y periodista Natalia Volosin, quien durante la mañana de este miércoles presentó el pedido colectivo e individual para garantizar que los festejos tras el encuentro puedan darse sin miedo a la integridad física, y para que el Poder Judicial impida "que se consume la amenaza cierta y actual que representa" el operativo para la "libertad física y ambulatoria" tanto del patrocinado, que casi pierde la visión, como para el resto de los argentinos y argentinas presentes en los festejos, ante las posibles "acciones ilegales, arbitrarias y desproporcionadas de fuerza".

"El inconcebible accionar de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires no sólo transformó lo que hasta su llegada era una fiesta de miles de personas, amigos y familias que salimos al Obelisco -el lugar más paradigmático para cualquier persona que haya tenido el honor de nacer o hacerse ciudadano de este país— en una película de terror en la que mujeres con bebés en brazos, niños, niñas adultos y adolescentes nos vimos forzados a correr para resguardar nuestras vidas, integridad física y libertad ambulatoria de quienes se supone, al menos según lo que me enseñaron en la escuela, que deben protegernos, sino que además muchas personas fueron arbitrariamente detenidas y otras tantas heridas", describieron en el hábeas corpus.
La exigencia de que exista "el debido control judicial de legalidad de la actuación policial de manera preventiva para resguardar en forma colectiva la libertad física y ambulatoria de toda persona que participe o transite por las inmediaciones de la Plaza de la República del Obelisco", es uno de los ejes del reclamo. "El solo hecho de sentarse en la zona del Obelisco con la camiseta de Argentina puede ser motivo suficiente, como ocurrió en mi caso, para recibir un balazo de goma en un ojo. Esto no se puede permitir en una democracia constitucional", advirtieron allí.

La solicitud está dirigida al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el ministro de Seguridad de porteño, Horacio Giménez, y el jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, con el fin de que no se avasallen los derechos civiles de quienes salgan a festejar y que no se convoquen a las fuerzas federales de no cumplirse los requisitos necesarios de la Ley de Seguridad Interior.
A su vez, se instó a las fuerzas policiales a que adecuen su accionar a los estándares constitucionales y convencionales sobre el derecho de reunión, expresión y libre circulación, cuidando especialmente a mujeres, niños, niñas, adolescentes y adultos mayores y se exigió que todo el personal que participe porte visiblemente su identificación. También se pidió que se nombren veedores judiciales para supervisar el operativo de manera civil.
"Que no pase nunca más lo que le pasó a Julián"
Nicolás Finoli, el padre del adolescente que casi pierde la vista, habló con la abogada Volosin y manifestó su "preocupación" por saber que sus hijos "no están seguros en la Ciudad de Buenos Aires bajo ningún aspecto. Ni por salir a festejar ni por salir a protestar ni nada". En ese sentido destacó que "es una ciudad cada vez más restrictiva" que "tiene una mentalidad fascista con respecto a lo que es el espacio público".
En relación al reclamó reconoció estar "esperando un poco que no pase nunca más lo que le pasó a Julián", quien "afortunadamente hoy está bien, se está recuperando de la herida en el ojo que recibió por parte de la Policía de la Ciudad, cuando fue a festejar el triunfo de Argentina". "Es sumamente angustiante como padre pensar que estas situaciones se están naturalizando todos los días", lamentó.

