La paz reina -hasta el momento- en el Mercedes-Benz Stadium de la ciudad estadounidense de Atlanta donde se jugará la Semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra. Las parcialidades de ambos países ingresan sin conflictos ni peleas, luego de que se activara un protocolo lamentable en el que se prohibieron las imágenes de las Islas Malvinas, con el fin de evitar actos de violencia o provocaciones.
Los ingresos al estadio, ya activados horas antes de que comience el encuentro, revelaron que las hinchadas entran mezcladas, declaran ante la prensa y no se atacan de ninguna manera, sin importar la magnitud de la rivalidad y del partido del siglo, como ya se conoce de forma popular a este clásico mundial.
El hecho de los precios de las entradas en reventa, que llegan a los US$9.000 en algunos casos, también tienen que ver con esta pacificación imprevista. Llegar a pagar una cifra similar para ver un evento deportivo, es suficiente aliciente como para evitar cualquier tipo de conflicto que pueda terminar con una salida forzada del lugar.
Que no existan peleas de gravedad en el estadio ni en las afueras es momentáneo. No porque se vayan a dar de forma asegurada, pero sí porque nadie puede saber qué es lo que pueda llegar a pasar una vez termine el partido y uno de los dos países quede afuera. La rivalidad entre argentinos e ingleses es histórica y la decepción de una derrota puede despertar cualquier tipo de hostilidad.
Un caso aislado: la provocación de un mexicano
Durante la mañana de este miércoles se registró un hecho de violencia, pero no entre argentinos e ingleses, sino con un hincha mexicano, que iba con la playera de su país y que provocó a la parcialidad albiceleste con una frase que, a esta altura, es una declaración de guerra: "Las islas Malvinas pertenecen a Inglaterra".
El video que registró el hecho y el cual se viralizó rápidamente muestra cómo tironean entre cuatro personas a un mexicano, al estilo de los españoles con Túpac Amaru II con los caballos. Un agente de seguridad logró evitar que siga la golpiza sobre el norteamericano, quien cuando se paró estaba fuertemente enojado y lastimado, tanto en su ego como en su cuerpo.

