28 Mayo de 2026 10:54
El escenario económico en la era de Javier Milei no da tregua. Es en este contexto que el Banco Nación lanzó líneas de crédito específicas para quienes están atrapados en el círculo vicioso de la deuda con tarjetas de crédito.
La medida, presentada como una solución para aliviar la asfixia financiera de miles de familias argentinas, parece intentar tapar el sol con la mano. Es que el exacerbado Costo Financiero Total (CFT) que acompaña a estas nuevas herramientas, lo que representa, en esencia, más deuda para pagar deuda.

La entidad financiera proponer dos modalidades que prometen alivio, pero imponen más carga. La primera opción ofrecida es un préstamo destinado a consolidar deudas: el mecanismo permite reunir todas las obligaciones financieras de una persona en un solo crédito, incluso aquellas contraídas con otros bancos. Sin embargo, el "respiro" viene con un precio altísimo: una Tasa Nominal Anual (TNA) fija del 65% y un CFT que alcanza el 114,21% anual.
El segundo programa se centra en la refinanciación de saldos de tarjetas de crédito emitidas por el propio Banco Nación. Aquí, los clientes podrán optar por planes de hasta 60 cuotas con una TNA del 35% y, aunque esta tasa parece más baja en comparación con la línea para consolidar deudas, no deja de ser una solución parcial y costosa. Además, para quienes tienen más de 90 días de mora, el plazo se extiende hasta 96 meses, sujeto a evaluaciones individuales.

El problema radica en el costo real de estas medidas. El CFT, que incluye todos los gastos asociados al préstamo, como intereses y comisiones, se convierte en una carga descomunal para los bolsillos ya golpeados de las familias argentinas. Así, en lugar de ofrecer una verdadera solución estructural para el problema del endeudamiento masivo, el Banco Nación gestionado por la administración de Milei con el Ministro de Economía Luis Caputo, proponen fórmulas que solo profundizan la dependencia financiera.
El contexto no podría ser más preocupante: informes recientes indican que la morosidad en préstamos personales y tarjetas de crédito ya supera el 11% en algunos segmentos sin contar el deterioro y el endeudamiento de las pequeñas y medianas empresas argentinas.