Big Bang! News
Más
No podés

Momi Giardina reveló su compulsión por las compras y el incómodo momento que vivió en Nueva York

La influencer contó cómo le encontraron 30 cremas en el Aeropuerto cuando volvía de Estados Unidos.

27 Mayo de 2026 19:27
Momi Giardina contó una anécdota que mató de risa a sus compañeros.
Momi Giardina contó una anécdota que mató de risa a sus compañeros.

Las compras compulsivas son un universo al que cada vez más personas se encuentran a merced, siempre que la situación económica se los permita. A diferencia de otras épocas en las que sólo cuando se salía y se cruzaban las vidrieras podía darse una situación descontrolada, en esta era a partir de las redes sociales y las plataformas de compra venta, todo parece posible.

Víctima de esto confesó ser la influencer Momi Giardina, quien al aire de Luzu TV recordó una impactante anécdota sobre el tema, que reveló cómo aun desde estas tierras del sur, en las publicaciones se pueden ver productos de todo el mundo, a los cuales se puede acceder si se está de viaje. En este caso, la humorista reveló cómo fue que entró en el "pote-gate" en un viaje a Nueva York, "sin comerla ni beberla".

"Yo soy compulsiva, quiero comprarme todo", reconoció al aire del programa Nadie Dice Nada que conduce Nicolás Occhiato. Luego relató cómo cuando fue a Estados Unidos se encontró con un exfoliante para el cuerpo que veía en publicaciones de Tik Tok, que no se consigue en estas latitudes, al igual que un jabón líquido de las mismas características al cual consideró "tope de gama".

La fanática de las compras, como se autopercibió ella misma, definió al producto como "una mousse con olores tremendos" que sirve para exfoliar. "Fui a Nueva York, góndola. ¿Qué hago? Uno, dos, tres, cuatro", relató la integrante de Luzu TV. "Compré 30", confesó luego de que sus compañeros le pregunten al respecto.

Momi Giardina
Momi Giardina confesó ser compradora compulsiva.

De acuerdo al relato, cuando llegó al Aeropuerto tenía exceso de equipaje y, como no supo cómo debía actuar, comenzó a meterse todos los productos en distintas partes del cuerpo como las zapatillas, medias y la gorra, como para evitar tener algún tipo de inconveniente aduanero o legal con las autoridades locales. 

De nada sirvió, ya que una vez que pasó por el scanner, comenzaron a llamarla en inglés los distintos trabajadores del aeropuerto neoyorquino para pedirle explicaciones. Las acusaciones de reventa que le hicieron sus compañeros de streaming por la cantidad que había traído, le quitaron la gravedad a la anécdota que, si bien terminó bien, podría haber sido un escándalo de magnitudes internacionales.

10