30 Abril de 2026 08:18
Desde este viernes, moverse por la Ciudad de Buenos Aires será todavía más caro. El Gobierno porteño aplicará un nuevo aumento del 5,4% en colectivos, subtes y peajes, en línea con el esquema de actualizaciones mensuales atadas a la inflación que mide el Indec más un adicional fijo del 2%. La suba llega en medio de una seguidilla de incrementos que también alcanzarán al agua, las prepagas, los alquileres, internet y, posiblemente, los combustibles.

Con el nuevo cuadro tarifario, el boleto mínimo de colectivo en las 28 líneas porteñas pasará de $715,24 a $753,74, mientras que el subte subirá de $1.363 a $1.490. Así, el pasaje del subterráneo volverá a ubicarse por encima del valor de un dólar oficial, incluso en un contexto de tipo de cambio relativamente estable. La política tarifaria de la Ciudad ya acumula más de un año de incrementos mensuales que se ubican sistemáticamente por encima de la inflación.
Aunque desde el Ejecutivo porteño sostienen que el mecanismo evita "saltos bruscos", en la práctica consolida un esquema de aumentos permanentes que erosiona los ingresos de trabajadores, jubilados y estudiantes. En el caso de los colectivos, los viajes de entre 3 y 6 kilómetros costarán $837,52; de 6 a 12 km, $902,04; y los trayectos más largos llegarán a $966,61. Para quienes no tengan la SUBE registrada, el impacto será aún mayor.
La administración porteña argumenta que busca "recomponer el atraso tarifario" y reducir subsidios. Según cifras oficiales, actualmente la Ciudad cubre cerca del 70% del costo del sistema de colectivos y destina alrededor de 390 millones de dólares anuales al sostenimiento del transporte público: 170 millones para colectivos y 220 millones para el subte. Sin embargo, el traslado progresivo de los costos hacia los usuarios ocurre en un contexto de caída del poder adquisitivo y deterioro de las condiciones económicas. Mientras el Gobierno insiste con el ajuste sobre tarifas y servicios, los salarios siguen corriendo detrás de la inflación.

En el subte, la cobertura mediante tarifa apenas alcanza el 23,7% del costo total del sistema, muy por debajo del histórico de entre 35% y 40%. Desde la Ciudad aseguran que las subas permitirán financiar obras e inversiones, entre ellas la compra de 174 coches para la Línea B, otros 40 para las líneas A y C y la renovación de estaciones. También aumentarán los peajes porteños.
En hora pico, circular por las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno costará $6.121,62 para vehículos livianos, mientras que en la Illia llegará a $2.544,99. A la par, desde este viernes dejarán de funcionar las últimas cabinas de pago manual sobre la 25 de Mayo y el sistema quedará completamente bajo modalidad Free Flow con TelePASE obligatorio.
El argumento oficial vuelve a centrarse en el mantenimiento y las obras viales. AUSA administra 29 kilómetros de autopistas con peaje y otros 21 kilómetros libres, y sostiene que la recaudación se destina a repavimentación, iluminación y señalización. Pero para miles de automovilistas y trabajadores que utilizan diariamente esas trazas, el nuevo incremento representa otro gasto difícil de absorber.
La presión sobre los bolsillos no terminará ahí. Mayo llegará además con un aumento del 3% en las tarifas de AySA. Las facturas promedio de agua y cloacas rondarán los $29.967 mensuales, con valores que en sectores de ingresos altos superarán los $35.000. Las empresas de medicina prepaga también notificaron nuevos ajustes de hasta 3,4%, mientras que los contratos de alquiler firmados bajo la antigua ley tendrán actualizaciones del 32,05%.

A eso se suman nuevos incrementos en internet, cable y telefonía, que rondarán el 4,5%. En paralelo, el Gobierno nacional evalúa aplicar una actualización pendiente en el impuesto a los combustibles líquidos, lo que impactaría directamente en el precio de la nafta y el gasoil. Aunque YPF mantiene congelados sus valores hasta mediados de mayo, el atraso impositivo acumulado presiona para un nuevo ajuste. Con tarifas que suben mes a mes por encima de la inflación, servicios básicos cada vez más caros y salarios que no logran recomponerse al mismo ritmo, mayo comenzará con un nuevo capítulo del ajuste cotidiano que enfrentan millones de argentinos.

