28 Abril de 2026 20:55
Para los negocios argentinos, lo que parecía una nueva era dorada para el sector privado se convirtió en un verdadero reto, con la supervivencia convirtiéndose en la única meta para prácticamente todas las pequeñas y medianas empresas.
Atrás quedaron los días de pensar en generar grandes retornos en una economía en recuperación. Los motivos son evidentes: la moneda nacional sigue en picada, el costo de insumos y servicios también está aumentando desproporcionadamente, generando un impacto similar en el precio de los productos terminados y afectando el consumo en consecuencia. Se trata de un círculo vicioso que disminuye poco a poco los márgenes de ganancia de las empresas.
¿Qué se considera un margen "bajo"?
Si bien cuando se habla de un menor margen de ganancia se piensa principalmente en ganancias poco atractivas de cara al mediano y largo plazo, la realidad es que este concepto no es fijo, sino que puede variar según la empresa o el rubro en el que nos desempeñamos.
Al no existir un porcentaje específico, se asumen márgenes promedio para determinar qué tan altos o bajos son. Mientras que un margen superior al 20% se considera alto, todo lo que está por debajo del 5% es bajo, lo que se traduce en que el negocio tendrá que invertir únicamente en lo esencial para mantenerse rentable.
La revisión exhaustiva como solución
Ante esto, los empresarios argentinos se están viendo obligados a revisar cada detalle del negocio para asegurar un margen lo suficientemente alto como para asegurar la supervivencia y, en el mejor de los casos, un crecimiento limitado.
Para muchos negocios, aunque no se trate de una decisión sencilla, la priorización de los puestos de trabajo esenciales se ha vuelto la estrategia más efectiva para mantener márgenes sostenibles. Esto incluye la transferencia de talento de una área a otra, e incluso la eliminación de departamentos completos para disminuir costos.
En el caso de aquellos comercios capaces de adaptarse mejor a los nuevos procesos de trabajo, la digitalización se convirtió en una buena forma de mejorar los márgenes. Al integrar dispositivos inteligentes, es posible medir con precisión el gasto de recursos, así como recabar información sobre gastos y consumo para tomar mejores decisiones.
La seguridad también estaría recibiendo mayor atención, con los robos "menores" y el robo interno volviéndose cada vez más riesgoso para los negocios. Desde invertir en un sistema de control de acceso, alarmas inteligentes, identificadores de productos, entramados de cámaras de seguridad 360, e incluso incrementar el número de vigilantes, son estrategias cada vez más usuales.
Retos futuros
Si bien la sensación de mantener el control sobre el éxito o fracaso de un negocio brinda una mayor sensación de certeza, en contextos tan complejos como el que atraviesa el país actualmente, es imposible controlar todas las variables de forma simultánea. En conjunto con el entorno económico global, la crisis podría ser aún más difícil de sobrellevar.
Por ese motivo, es esencial que las entidades gubernamentales tomen las medidas adecuadas para asegurar que no solo exista un alivio de cara a lo que resta del año, sino también que este se mantenga en el mediano y largo plazo. Si esto no se da, no existe estrategia que realmente asegure el éxito de un negocio.
Esto no quiere decir que emprender u operar exitosamente sea una tarea imposible, pero sí que el enfoque tendrá que ser mucho limitado para reducir los riesgos y aumentar los márgenes tanto como sea posible.