28 Abril de 2026 16:44
Este martes se llevó a cabo la reunión convocada por la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados de la Nación, donde se analizó la delicada situación actual del derecho a la protesta social, cada vez más golpeado por el avance represivo del gobierno de Javier Milei.
En ese ámbito estaba prevista la presentación de distintos casos y situaciones de vulneración de ese derecho constitucional, entre ellos la condena dictada contra Mónica Gurina y Leandro Sánchez por su participación en las masivas protestas salariales de 2024 en Misiones, un antecedente que encendió alarmas por la criminalización de la protesta.

La reunión comenzó a las 10:30 en la Sala 1 del segundo piso del Edificio Anexo A del Congreso de la Nación y contó con la presencia de organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, preocupadas por un clima político donde reclamar parece haberse convertido en delito.
En ese contexto se produjo un tenso cruce entre Eduardo Belliboni y Lilia Lemoine, una de las diputadas más cuestionadas del oficialismo por sus intervenciones mediáticas y su escasa vocación de debate serio.
"No diga pavadas, señora diputada, que debería merecer un poquito más de atención a las cosas que hacemos", comenzó el dirigente social del Polo Obrero.
Luego continuó con durísimas críticas al comportamiento libertario dentro del Congreso: "La que grita e interrumpe como siempre es la bancada libertaria, no le gusta escuchar. No interrumpieron a nadie excepto cuando viene la verdad, en la que las organizaciones sociales fuimos a Bahía Blanca donde Milei fue a decirles arreglen cuando puedan".
Además, Belliboni apuntó contra la violencia discursiva que impulsa La Libertad Avanza y que luego se traduce en agresiones políticas y sociales. "Estoy acostumbrado a estas agresiones de gente que tiene mucha televisión para decir pavadas y mentiras, pero ahora rápidamente huyen como ratas, como corresponde", disparó mientras, según relataron presentes, Lemoine juntaba sus cosas y se retiraba sin responder.
El episodio volvió a dejar expuesto el estilo impuesto de Javier Milei y su sequito: provocación, gritos y retirada cuando aparecen cuestionamientos reales a los que no saben cómo responder.

