El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó finalmente el anuncio que había anticipado en sus redes sociales y firmó una proclamación para ampliar, de manera temporal, el ingreso de carne vacuna magra sin aranceles por fuera de la cuota habitual. Se trata de 300.000 toneladas. Sin embargo, la medida no beneficiará a la Argentina, ya que el país, al igual que Uruguay, Australia y Nueva Zelanda, ya cuenta con contingentes específicos libres de arancel para ingresar al mercado estadounidense. En cambio, uno de los principales favorecidos sería Brasil, que actualmente no dispone de un cupo preferencial de acceso.
La decisión, publicada por la Casa Blanca, busca incrementar la oferta de carne destinada a la elaboración de carne molida para contener los precios al consumidor en un contexto de fuerte caída del stock ganadero estadounidense y crecientes problemas de abastecimiento.

Según la proclamación, la ampliación del contingente tendrá una vigencia limitada. La medida regirá durante 90 días, a partir del 1° de septiembre de 2026, permitirá el ingreso de hasta 100.000 toneladas mensuales, es decir, un máximo de 300.000 toneladas durante todo el período. La carne comprendida en el programa deberá destinarse exclusivamente a recortes magros que luego serán mezclados con carne estadounidense para la elaboración de carne molida.
No obstante, el propio documento deja expresamente establecido que la decisión no modifica los compromisos asumidos con los países que cuentan con tratados de libre comercio con Estados Unidos ni alcanza a aquellas naciones que ya poseen cuotas específicas para exportar carne vacuna.

Ese punto deja afuera a la Argentina, que desde hace años accede al mercado estadounidense mediante un contingente arancelario propio, al igual que Uruguay, Australia y Nueva Zelanda. La Argentina históricamente tuvo 20.000 toneladas y Trump la elevó a 100.000 toneladas este año.
En consecuencia, el beneficio recaería principalmente sobre países que actualmente exportan carne vacuna a Estados Unidos sin disponer de una cuota específica, entre ellos Brasil. La administración Trump justificó la decisión en la delicada situación que atraviesa la ganadería estadounidense.

Según explicó la Casa Blanca, "el presidente Trump está tomando medidas decisivas para responder a las perturbaciones del mercado y a los desastres naturales, con el objetivo de garantizar un suministro adecuado y precios asequibles de los productos cárnicos para las familias estadounidenses".
El documento sostiene que la administración de Joe Biden dejó al sector con "una de las crisis de suministro de carne de res más graves de las últimas décadas", llevando al rodeo bovino estadounidense "a su nivel más bajo en 75 años".

La Casa Blanca atribuyó ese escenario a políticas impulsadas durante la gestión anterior, al aumento de los costos de producción y a distintas restricciones que afectaron a los productores ganaderos.
Frente a ese panorama, la Casa Blanca destacó que Estados Unidos continúa siendo el mayor consumidor mundial de carne vacuna por volumen y el segundo en consumo per cápita, por lo que consideró necesario garantizar un abastecimiento suficiente para responder a la demanda interna.

