10 Abril de 2026 08:05
La casa de Gran Hermano volvió a regalar uno de esos momentos que combinan espectáculo y algo de tensión. Esta vez, el foco estuvo puesto en Anna del Boca, quien ingresó en el marco del primer "Congelados" de la temporada, apenas días después de la impactante salida de su madre, Andrea del Boca. Todo había comenzado con preocupación. La actriz sufrió una fuerte caída dentro de la casa que obligó a su traslado de urgencia y derivó en su salida definitiva del reality.
Fue el conductor Santiago del Moro quien confirmó la noticia en redes sociales: "Debido a la caída y al fuerte golpe recibido se le realizaron los estudios correspondientes y, por indicación médica, no continuará en la competencia". Ya con el panorama claro -Andrea fuera de peligro pero también fuera del juego-, la producción decidió sacarle más rédito al asunto. Con un mensaje enigmático ("22.30 hs. Vuelve el congelados. Esta noche... entra ella. Todo es #GranHermano"), Del Moro anticipó lo que sería uno de los ingresos más comentados de la edición. Y para algunos al menos, no decepcionó.

En pleno "Congelados", con los participantes inmóviles, la puerta se abrió y Anna cruzó el umbral al ritmo de El Amor, la canción que su madre popularizó en 1994. La escena ya tenía todos los condimentos: nostalgia, sorpresa y una carga simbólica inevitable. Visiblemente movilizada, lanzó apenas entró: "¡Qué energía! ¡Qué emoción, no lo puedo creer!", dejando en claro que no era una visita más. Vestida con un blazer oversize negro con estampa blanca, falda y remera dorada, la joven recorrió la casa con soltura, mezclando asombro genuino con cierta picardía. "Me llamo Anna del Boca. ¿Cómo están? ¡Están re lindos!", se presentó frente a los jugadores "congelados".

Lejos de limitarse a cumplir su misión (retirar la valija de su madre), Anna aprovechó para interactuar -a su manera- con los participantes. Se acercó a Manuel Ibero y le dijo: "Hola, Manu. Sabés que en mí siempre tenés una aliada. Gracias", en reconocimiento al vínculo que había construido con Andrea. Con Yisela "Yipio" Paola, una de las grandes aliadas de su madre en el juego, el tono fue más afectivo y descontracturado: "Yo a vos te conozco, me parece. Sí, necesito abrazarla. Permiso, permiso... ¡No te muevas, eh! ¡Sos una mujer hermosa! ¡Te quiero, Gracias!".

Entre recorridas por las habitaciones y comentarios espontáneos, la joven logró algo difícil: moverse dentro de un formato rígido sin perder frescura. Pero si algo terminó de definir su paso por la casa fue el cierre. Antes de irse, Anna dejó una serie de frases que rápidamente se convirtieron en lo más comentado de la noche. Primero, una declaración de identidad: "Bueno. ¿Qué decirles? Voy a ser clara. Hay Del Boca para rato y que esta visita sea símbolo de la fortaleza que tenemos. Ha sido un placer Gran Hermano". Después, un guiño al juego: "Gracias por permitirme inaugurar los congelados de esta temporada. Así que... ¡Ojo conmigo!".

Y finalmente, el momento más filoso: "Y a los perritos falderos, que ladren y sigan ladrando. Porque el que se porta mal, no le dan el premio. Y tampoco el cariño de la gente". La frase cayó como una bomba silenciosa en una casa donde nadie podía reaccionar. Antes de salir, todavía hubo lugar para el amor y la militancia afectiva: "¡Te amo, Andrea del Boca! ¡Te amo! ¡Y dale, Yipio, eh...a la final!". Más allá del impacto inmediato, la visita de Anna funcionó como una suerte de cierre emocional para lo que fue una salida abrupta. La imagen de la valija y los objetos personales de Andrea dejando la casa terminó de sellar el final de su paso por el reality.

