06 Mayo de 2026 12:07
Después de casi dos décadas de marchas, denuncias, maniobras oscuras y una pelea interminable contra el poder político y judicial de Tucumán, el crimen de Paulina Lebbos quedó oficialmente impune. Los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica absolvieron este miércoles a Víctor César Soto y a Sergio Kaleñuk en el nuevo juicio por el asesinato de la joven tucumana.

El fallo se apoyó en que las pruebas presentadas por la fiscalía "no alcanzaron el nivel de certeza necesario" para dictar una condena. La resolución dejó una escena devastadora: hubo condenados por encubrir el crimen, hubo policías presos, funcionarios condenados y un fiscal sentenciado, pero nunca apareció un responsable por el femicidio. Con este fallo, el asesinato de Paulina quedó sin culpables.
El nuevo juicio había comenzado en marzo de este año. Soto llegó acusado como presunto autor del delito de homicidio agravado por alevosía. Según la acusación, había estrangulado a Paulina el 26 de febrero de 2006 en su vivienda de calle Estados Unidos al 1200 y luego descartó el cuerpo en la Ruta 341, donde fue hallado once días después. Pero tras 14 jornadas de debate oral, el tribunal concluyó que no existían pruebas suficientes para condenarlo.
La situación de Kaleñuk era diferente. El hijo del ex secretario privado del ex gobernador José Alperovich estaba acusado por encubrimiento agravado. Sin embargo, durante los alegatos el fiscal Carlos Sale retiró la acusación en su contra, una decisión que generó indignación en la familia Lebbos. El padre de Paulina, Alberto Lebbos, había pedido incluso la recusación del fiscal al considerar que había actuado de manera "antojadiza, caprichosa e infundada".

El fallo representa el punto más doloroso de una causa atravesada desde el inicio por irregularidades, sospechas de protección política y maniobras de encubrimiento. A lo largo de los años, la Justicia sí logró condenar a varios responsables por haber desviado la investigación. Entre ellos, el ex fiscal Carlos Albaca, sentenciado en 2021 a seis años de prisión por encubrimiento agravado. También fueron condenados el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, los ex jefes policiales Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, además del ex titular de la Unidad Regional Norte, Héctor Rubén Brito.
La propia investigación policial fue cuestionada por alterar actas y manipular información sobre cómo apareció el cuerpo. Pero nada de eso alcanzó para responder la pregunta central: quién mató a Paulina. La joven tenía 23 años, estudiaba Ciencias de la Comunicación y era mamá de una nena de cinco años. La noche del 25 de febrero de 2006 había salido a bailar al boliche "Gitana" junto a amigas. Horas después tomó un remis con Virginia Mercado y, según determinó la Justicia, se dirigió a la casa de Soto. Nunca volvió. Su familia comenzó una desesperada búsqueda que terminó el 11 de marzo.
Por aquel entonces, un vecino encontró el cuerpo abandonado a la vera de la Ruta 341, camino a Raco. El hallazgo fue brutal y escalofriante. Paulina había sido estrangulada. También tenía heridas de arma blanca, quemaduras de cigarrillo, el cuero cabelludo desprendido y las huellas digitales alteradas. El caso conmocionó al país y se convirtió en uno de los mayores escándalos políticos y judiciales de Tucumán, especialmente por las conexiones de algunos implicados con el poder provincial. En las últimas semanas del juicio, la causa volvió a sacudirse cuando Virginia Mercado reconoció ante la Justicia que había mentido y omitido información clave durante años.

Sin embargo, ni siquiera esa confesión permitió reconstruir completamente lo ocurrido aquella madrugada. "A mí me encantaría poder recordar, pero ya no puedo recordar", declaró. Desde el fondo de la sala, Alberto Lebbos le respondió con una mezcla de dolor y desesperación: "Le quiero pedir a Virginia, en nombre de lo que ella ha dicho, de la amistad que la unía con mi querida Paulina, mi amada hijita, que diga la verdad". Veinte años después, esa verdad sigue sin aparecer.

