28 Enero de 2026 11:16
El pasado fin de semana, el barrio 20 de junio de Morón fue escenario de un hecho de violencia que ha conmocionado a la comunidad. Una adolescente de 14 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA) leve y trastornos neurológicos fue víctima de una brutal golpiza por parte de un grupo de chicas que la venían hostigando desde hacía tiempo.
El ataque ocurrió durante el corso que se realizaba en las calles Patagones y Charcas. Según relataron testigos y la propia familia, las agresoras abordaron a la joven con el pretexto de "hablar" y, acto seguido, comenzaron a golpearla salvajemente hasta dejarla inconsciente. La madre de la víctima, Valeria, describió entre lágrimas la crueldad del episodio: "Mi hija está viva de milagro y merece justicia".

Valeria explicó que el acoso hacia su hija no era nuevo. "A mi hija la tildan de discapacitada, tontita, la mandan a concurrir a una escuela especial. En Instagram se burlan de ella y le propician muchas agresiones más", denunció. Lo que comenzó como bullying en redes sociales escaló hasta convertirse en una agresión física sin precedentes.
La adolescente, quien asistía al corso acompañada por su familia, quedó sola por un momento junto a su hermano menor. Fue entonces cuando las agresoras aprovecharon para atacarla. La golpearon, la patearon en la cabeza y la dejaron convulsionando en el suelo. Su hermano intentó intervenir, pero también fue agredido.

El ataque fue filmado por uno de los presentes y el video rápidamente se viralizó en redes sociales, generando indignación. En las imágenes se puede observar cómo una joven con remera roja golpea a la víctima mientras otra la alienta.
Tras el ataque, la adolescente fue trasladada de urgencia al Hospital Posadas, ya que el hospital local no contaba con un tomógrafo para realizar los estudios necesarios. Allí permaneció en observación por más de 14 horas. Aunque los médicos determinaron que solo sufrió politraumatismos, las secuelas psicológicas persisten y hasta tiene ataques de pánico y no puede dormir normalmente.

La madre de la víctima radicó la denuncia en la comisaría 4° de Morón y presentó pruebas ante la Fiscalía para que se investigue a fondo el caso. La adolescente logró identificar a cinco de sus agresoras, aunque asegura que había más implicadas.
Valeria hizo un llamado desesperado: "No quiero que haya un Fernando Báez Sosa más. Necesito que esto se conozca". Además, pidió que las responsables enfrenten las consecuencias legales por sus actos y advirtió sobre la importancia de frenar este tipo de violencia: "Este grupo de adolescentes salvajes tiene que responder por la violencia sin control que ejercieron para que no vuelva a repetirse", dijo quebrada.

