Dos meses y medio después de que un video estremeciera las redes sociales mostrando una brutal golpiza dentro de un departamento de Pilar, la Justicia tomó una decisión que marca un punto de inflexión en la causa contra Federico Nicolás Balbuena. La Sala I de la Cámara de Apelaciones confirmó este martes la prisión preventiva del empresario automotor de 34 años, acusado de abuso sexual con acceso carnal y lesiones leves agravadas por violencia de género contra su expareja.

La resolución rechazó la apelación presentada por la defensa y ratificó el pedido impulsado por la fiscal Marcela Semería, titular de la UFI N°14 Descentralizada de Pilar. De esta manera, Balbuena permanecerá detenido hasta que la investigación concluya y el expediente sea elevado a juicio oral. Actualmente se encuentra alojado en la Unidad Carcelaria N°53 de Malvinas Argentinas, en Villa de Mayo. La decisión judicial llega en medio de una causa que fue creciendo con el correr de los meses y que comenzó a tomar una dimensión pública luego de la difusión de imágenes impactantes donde se observa una violenta agresión contra su expareja, Camila Natalia.
Según consta en la investigación, la relación entre ambos había comenzado en 2019. Convivieron durante tres años y, tras la separación en noviembre de 2024, continuaron compartiendo actividades laborales en la concesionaria Car Center Adjudicados, ubicada en Luján, de la cual Balbuena era propietario y la mujer socia. Pero detrás del vínculo comercial, la fiscalía sostiene que existía una dinámica de violencia que fue reconstruida a partir de testimonios de seis personas, entre ellas compañeros de trabajo. Los testigos declararon que Balbuena maltrataba y denigraba a la denunciante incluso delante de otros empleados.
La acusación principal se apoya en dos episodios. El primero ocurrió el 11 de septiembre de 2024, cuando una discusión derivó en hechos de violencia física. Durante una reciente ampliación de indagatoria, Balbuena dio su propia versión de lo ocurrido. "Recuerdo que habíamos discutido porque me quería acompañar a hacer una verificación policial de un vehículo que había que vender. Ella se enojó porque no le permití acompañarme, pero yo lo que buscaba era respirar y no seguir discutiendo. Así que me fui hasta Capital a hacer la verificación policial", declaró.

Según relató, más tarde recibió un llamado de la mujer informándole que se encontraba en un hospital debido a un fuerte dolor de cabeza y fue a buscarla. El segundo episodio investigado ocurrió el 13 de mayo del año pasado, cuando Balbuena acudió a la vivienda de su expareja para retirar teléfonos y una computadora vinculados a la empresa que ambos compartían. De acuerdo con su declaración, allí se produjo una nueva discusión. "Ella me empezó a reclamar lo que siempre me reclamaba: por qué la dejé, por qué la abandoné o por qué no quería continuar con ella", sostuvo.
Y agregó: "Yo respondí que nuestra relación era tóxica, que no nos hacía bien a ninguno de los dos y que por eso lo mas conveniente era seguir separados". Fue durante ese encuentro cuando, según la acusación, se produjo uno de los hechos más graves que forman parte del expediente. Ante la fiscal, Balbuena aseguró sentirse arrepentido por lo sucedido. "Nunca quise lastimarla, yo solo quería que ella se recuperara y pudiese iniciar su vida lejos mío, pero siempre tuve la intención de que le vaya bien. Después de la pelea, fuimos a la pieza, yo me senté en la punta de la cama, le pedí disculpas por no poder amarla", afirmó.
Y añadió: "Le dije que era una buena chica, joven, y que ya se le iba a ir el amor e iba a poder iniciar nuevamente una vida, que la vida no se acaba por una separación". El imputado también sostuvo que, tras la discusión, ambos mantuvieron relaciones sexuales de manera consensuada. "A pesar de la violencia previa, Balbuena contó que la situación derivó en relaciones íntimas entre ambos, algo que, según el imputado, era habitual en la pareja: "En ese momento, ella me abrazó, me decía que no la dejara, y ahí hicimos el amor. Nosotros siempre que peleábamos arreglábamos todo en la cama".

Mientras la Justicia avanza sobre estos hechos, el empresario enfrenta además otro frente judicial que agrava aún más su situación. A finales de abril se conoció la denuncia de Nadine Gervas, una joven que trabajó bajo sus órdenes en una concesionaria y que lo acusó de abuso sexual y amenazas. Según su relato, nunca existió una relación sentimental entre ambos. Balbuena era su jefe. La joven afirmó haber sufrido tres abusos sexuales y aseguró que quedó embarazada como consecuencia de esos hechos. También denunció que fue sometida a constantes humillaciones, amenazas e intimidaciones.
En redes sociales publicó mensajes de voz atribuidos al empresario que generaron una fuerte repercusión. "Si me la boqueás una vez más te voy a pegar", se escucha en uno de los audios. En otro mensaje, la agresividad escala aún más. "Yo no puedo tratarte bien porque te la pasás haciendo cagadas en la empresa hace una banda de meses. Al principio era bueno, hasta que me voy cansando. Y te voy a seguir insultando porque sos una estúpida y me molestan los estúpidos".
La joven decidió hacer pública su historia junto a un duro mensaje: "Mi abusador se llama Federico Nicolás Balbuena. Escribo desde el dolor y de la bronca, sabiendo que esta persona está impune hasta hoy. Me animo a hablar públicamente a raíz de mi denuncia realizada en la UFI 9 de Luján, y otras denuncias también por abuso sexual agravado y maltrato hacia otras personas por parte de él. Quedé embarazada a raíz de su abuso y, aunque me da mucha vergüenza y humillación confirmar que esta persona es el padre de mi hijo, quiero justicia".

La denuncia tramita en la UFI N°9 descentralizada de Luján, a cargo de la fiscal Mariana Suárez, y permanece en plena etapa investigativa. Como si eso no fuera suficiente, en el expediente principal también aparecen antecedentes judiciales previos: al menos cuatro denuncias por estafa, una denuncia anterior por abuso sexual en otra jurisdicción y el secuestro de dos pistolas Glock calibre 9 milímetros durante un allanamiento realizado en enero pasado.Las próximas semanas serán clave. La fiscal Semería ordenó pericias psicológicas tanto para Balbuena como para la denunciante, que se realizarán durante agosto.

