07 Abril de 2026 11:13
La música se apagó de golpe. Lo que durante más de medio siglo fue sinónimo de noches interminables terminó este martes rodeado de patrulleros, sirenas y tensión. El histórico boliche Pinar de Rocha fue escenario de un desalojo que mezcló operativo policial, conflicto judicial y acusaciones cruzadas. Más de 60 efectivos de la Policía Bonaerense y del Grupo de Apoyo Departamental irrumpieron en el predio mientras el local aún funcionaba.
Los clientes, sorprendidos, tuvieron que abandonar el lugar por una salida lateral. Afuera, el despliegue era total. Adentro, el desconcierto. La orden fue clara. Según explicó la jueza María Victoria Aloé, se trató de "un desalojo por falta de pago de alquileres", en el marco de un expediente que ya cuenta con sentencia en primera y segunda instancia. Pero del otro lado, el empresario Daniel Bellini rechazó de plano la medida y habló de una decisión apresurada en medio de un proceso aún abierto. "La realidad es que hay un juicio desde el tiempo de la pandemia. Nosotros estamos intentando resolverlo, en este momento no debería estar ocurriendo esto, porque las resoluciones que hay todavía están en situación de espera y es imposible que estén tomando la decisión de desalojar cuando todavía hay cosas para resolver", sostuvo.

Bellini no es un actor menor en esta historia. Según su propio relato, lleva más de cinco décadas al frente del lugar: "Yo he construido casi todo lo que está construido y desde hace 53 años yo soy quien rige lo que ocurre acá adentro". Sin embargo, también dejó en claro una situación estructural: el terreno nunca fue propio. "Siempre se alquiló", explicó, al reconstruir el origen del conflicto. El quiebre, según su versión, llegó tras la muerte de la dueña original del predio. "La señora que era la dueña... le dejó el bien a la persona que la cuidaba. No sabemos bien por qué ocurrió así. Siempre fue una controversia esto", afirmó.
De esta manera, sugirió un trasfondo de disputa familiar y sospechas nunca aclaradas. El empresario ubica el inicio del conflicto en los años más duros del COVID-19. "Estuvimos dos años sin trabajar. Pensar que en ese momento podíamos mantener los alquileres en tiempo y forma es muy difícil", explicó. Pero su denuncia va más allá de la deuda. Según Bellini, la situación habría sido aprovechada para avanzar con otro objetivo: "aprovecharon ese suceso para intentar llevar adelante un emprendimiento inmobiliario".
Y fue todavía más contundente al describir lo que, según él, está en juego: "Lo que reclaman es el desalojo en virtud de algo que es terrible para mí, que es que la tierra la van a vender y van a demoler todo Pinar de Rocha".La tensión también atraviesa el plano legal. Bellini aseguró que existen instancias aún en curso: "hay instancias que en este momento están corriéndose", e incluso mencionó movimientos recientes en tribunales superiores que, según su interpretación, deberían haber frenado el procedimiento. Mientras tanto, el trasfondo económico aparece como otro punto de choque.

El empresario reveló que intentó comprar el predio, pero denunció cifras desmedidas: "Llegaron a pedir 10 millones de dólares, que no lo vale de ninguna manera... quisieron sacar ventaja de mi situación y ahí fue donde empezó el juicio".

