19 Enero de 2026 10:39
Los gestos racistas que según las cámaras y testimonios realizó la abogada santiagueña Agostina Páez en un bar de Ipanema en Río de Janeiro Brasil no pasaron desapercibidos por la Justicia local, que en el marco de la investigación de los hechos ocurridos el último miércoles, le retuvo el pasaporte, le dispuso una tobillera electrónica para garantizar su ubicación y le prohibió salir del país hasta que no se defina su situación. Le había dicho "mono" a un mozo de un bar luego de una discusión por la cuenta y fue registrada mientras hacía gestos imitando a ese animal.
Según la investigación radicada en la 11ª Delegacia de Polícia da Rocinha, la letrada llamó al empleado "negro" de manera ofensiva y luego desconoció que esto fuera de tal gravedad en Brasil, sin importar que las imágenes de las cámaras de seguridad vieran cómo en repetidas situaciones hizo gestos para imitar a un mono y hasta sonidos de este animal. Más allá de lo que conocía o no la turista, el delito de racismo en el vecino país tiene penas que van de los dos a los cinco años de prisión y no cuentan con la posibilidad de pagar una fianza.

Si bien aseguró desconocer que lo que hacía era un delito tan grave, se supo que la joven admitió que se había equivocado con lo que había hecho. Además, se enredó peor en su mentira cuando aseguró que los gestos que hacía estaban dirigidos como "broma" a sus amigas y no al empleado u otra persona presente en ese momento. Ahora deberá comparecer porque, más allá de la ignorancia al respecto o no, cometió un delito de racismo en Brasil.
Por otro lado, se supo que la joven es hija de Mariano Páez, un empresario del transporte que en los últimos meses estuvo detenido por una denuncia de violencia de género por parte de su ex pareja Estefanía Budán, en un escándalo que también la tuvo como protagonista a la abogada y sus declaraciones ante los medios locales.
La acusación fue por agresión y amenazas y el empresario recuperó la libertad a mediados de diciembre. En el medio, Agostina declaró ante El Liberal: "¿Qué culpa tengo de lo que haga mi papá? No lo defiendo y que él pague lo que tenga que pagar". Eso no significó que se lavara las manos ya que después denunció ella misma a Budán por una supuesta extorsión. "La última vez, me mandó un audio amenazándome con publicar cosas mías y decidí denunciarla", aseguró.
Las redes sociales también le agregaron sabor a todo lo ocurrido con Agostina Páez en Brasil. Decenas de cuentas santiagueñas remarcaron que la joven hacía bullying en su escuela secundaria y hasta señalaron la conducta agresiva y discriminadora de forma recurrente con la que se movió durante gran parte de su adolescencia y juventud. "Después de tanto bullying que hacía en el colegio ya le está llegando el karma", la acusó una ex compañera de escuela.

