29 Enero de 2026 11:05
A la 1.30 de este jueves, un destello cegador iluminó el cielo y, en cuestión de segundos, el silencio nocturno fue reemplazado por una explosión que hizo temblar casas, arrancó puertas y desató el pánico entre vecinos que despertaron creyendo que un rayo -o algo peor- había caído sobre sus hogares. Una cámara de seguridad registró el momento exacto en el que el depósito de la empresa Otowil, dedicado a la elaboración y almacenamiento de productos de cuidado personal y salud, estalló en la calle Brandsen al 800. En las imágenes se observa cómo, de un instante a otro, una luz intensa precede a la caída de escombros y residuos sobre la vía pública.
El incendio posterior movilizó un operativo de gran magnitud: más de 80 efectivos y unas 30 dotaciones de bomberos trabajaron durante horas para controlar las llamas. Según confirmó el jefe del operativo, Gustavo Calveiro, "no hay afectados" y los daños se concentraron en "rotura de vidrios y ventanas de casas linderas". Sin embargo, puertas arrancadas, cielorrasos caídos y viviendas inhabitables cuentan otra parte de la historia.
Al amanecer, el panorama era desolador. Vidrios desparramados por doquier, olores penetrantes, miedo a derrumbes y familias que no sabían si podrían volver a dormir bajo sus propios techos. "Tengo los dormitorios de arriba llenos de vidrio, estoy en shock, no pensé despertarme con algo así", relató una vecina a TN mientras mostraba su casa, con pasillos cubiertos de escombros y una puerta literalmente explotada.
La bronca se mezcló con el miedo. Varios vecinos aseguraron que venían denunciando desde hacía tiempo los olores y los derrames de líquidos de colores que salían del predio. "Esto se podría haber evitado. Acá no podía haber una fábrica de ese tamaño funcionando", dijo entre lágrimas otro damnificado, que recordó que el lugar había sido antes un depósito de YPF y que habría tanques enterrados. "No pueden hacer la vista gorda. Para habilitar cualquier cosa necesitás controles, y acá no tenían los elementos. En su momento los denuncié", insistió, mientras barría restos de vidrio frente a su casa.

Juana y Miguel, una pareja de jubilados, todavía no podían creer lo vivido. "Reventó como si nos hubieran tirado un cohete, como si un rayo nos hubiera partido la casa", describieron. "No se puede imaginar las chispas hasta arriba. Tembló todo y volaban los vidrios", contaron a C5N, recordando cómo intentaron tirar agua y barrer los restos en medio del caos.
Pero uno de los cuadros más dramáticos se vivió en una vivienda prácticamente encerrada por la fábrica, rodeada en forma de L por el depósito incendiado. Allí vive una pareja joven que se había mudado en agosto, luego de terminar una remodelación completa. Muebles nuevos, paredes recién pintadas y terminaciones impecables quedaron sepultadas bajo pedazos de mampostería y cielorraso desprendido. Un baño del fondo, según los bomberos, no puede utilizarse por riesgo de derrumbe.
Marcela, madre de la joven, relató el momento más angustiante: "Ella está en shock. Pudo salir con el novio y me llamó cuando ya estaba afuera: 'Mamá, estamos bien, pero se cayó todo'. Se autoevacuaron y salieron gritando para alertar a los vecinos". La pareja logró escapar porque el joven llegó minutos antes del incendio y alcanzó a ver las llamas por la ventana. "Sentían que llovían piedras. La explosión los agarró a dos cuadras", contó.

El drama se agrava porque la casa aún no estaba asegurada. "Los vidrios reventaron en seis ventanas. No tenemos puerta para cerrar. Nadie vino a ayudarnos, nadie se ocupa de nada", dijo entre lágrimas Marian, otra vecina afectada. "Nos podría haber matado. A mi hija la onda expansiva la tiró arriba de la cama, que quedó llena de vidrios. No tenemos luz ni agua. Lo único que rescatamos es que estamos vivos".

