26 Mayo de 2026 18:11
La imagen que comenzó a reconstruirse este martes en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona fue devastadora. Testimonio tras testimonio, médicos, especialistas y directivos describieron a un hombre físicamente deteriorado, emocionalmente inestable y cada vez más difícil de contener. Pero sobre todo, dejaron expuesta la discusión que todavía sobrevuela el expediente y que podría resultar determinante para el futuro judicial de los imputados: ¿por qué Diego terminó en una internación domiciliaria cuando varios profesionales consideraban que debía permanecer en un centro de rehabilitación especializado?

La frase más contundente de la jornada la pronunció Pablo Dimitroff, ex director de la Clínica Olivos, al recordar cómo fueron los días posteriores a la operación de cabeza de Maradona. "El equipo médico tratante decidió llevarse a Maradona a su casa, ellos lo propusieron. Eran Luque y Cosachov", declaró ante el tribunal. Según explicó, desde el sanatorio consideraban que Diego necesitaba mucho más que reposo domiciliario. "Necesitaba rehabilitación motriz, neurológica y un tratamiento para estabilizarse desde lo psiquiátrico y para desvincularse del consumo de sustancias", sostuvo.
Dimitroff aseguró que la Clínica Olivos impulsó la posibilidad de derivarlo a un centro especializado. "El ofrecimiento concreto se lo hicimos el 9 de noviembre de 2020", recordó. Sin embargo, esa alternativa chocaba con un obstáculo enorme: Maradona quería irse a su casa. "En el domicilio, la familia y los médicos tratantes me dijeron que no lo podían controlar. Por eso se nos ocurrió la opción del centro médico", relató. Pero finalmente prevaleció otra decisión. "Las condiciones que pusieron para hacerlo no corresponden a la figura de internación domiciliaria, sino a cuidados domiciliarios", afirmó el ex director del sanatorio,

El testimonio de Dimitroff reconstruyó además el infierno que se vivía dentro de la clínica durante los días posteriores a la cirugía. "Desde ahí hasta la externación nos tuvo en jaque", declaró. El médico recordó que Maradona atravesaba fuertes episodios de excitación psicomotriz y abstinencia alcohólica. "Era complejo, muy difícil que se quedara quieto", contó. "Empezamos a tener problemas para que entendiera que tenía que cuidar el acceso venoso por el que se pasaba medicación", explicó.
La situación llegó a tal extremo que los médicos debieron sedarlo en varias oportunidades. "Se sacó varias veces los accesos venosos, hubo que sedarlo, también se le daban anticonvulsionantes", reveló. Incluso recordó un episodio crítico ocurrido el 5 de noviembre de 2020. "Hubo un evento muy importante que obligó a una sedación mayor el día 6. No era sencillo", resumió. Antes de Dimitroff también declaró el neurocirujano Pablo Rubino, quien aportó detalles inéditos sobre la operación del hematoma subdural que le realizaron a Diego en la Clínica Olivos.

Hasta ahora, la versión pública indicaba que Leopoldo Luque había sido el encargado de la intervención. Pero Rubino confirmó otra cosa. "Luque no hizo la operación", explicó el médico. Según reconstruyó, Luque participó en la preparación quirúrgica y marcó las incisiones, pero quien realizó efectivamente la cirugía fue su socio, el doctor Sainz, con asistencia del propio equipo de Rubino. "Es una cirugía sencilla de 40 minutos. Son dos agujeros", describió.
Sin embargo, el especialista advirtió que el cuadro de Maradona era delicado. "El hematoma ya tenía 14 milímetros y había desplazado el cerebro unos 6 milímetros", explicó. Y fue contundente sobre la necesidad de operar: "A partir de los 10 milímetros la recomendación formal es evacuarlo porque puede evolucionar". Rubino aseguró además que la intervención fue exitosa y que Diego había mostrado una recuperación inicial alentadora. "Estaba mejor que en el preoperatorio", declaró.

Pero esa mejoría duró poco. "Con el resto de los días empezó a haber un planteo casi inmediato de que se quería ir del sanatorio y volver a su casa", recordó Dimitroff. La audiencia también incluyó el testimonio de la psiquiatra Marcela Waisman, quien colaboró con Agustina Cosachov durante el tratamiento del ex futbolista. La profesional respaldó el trabajo de la psiquiatra imputada y sostuvo que las decisiones tomadas fueron correctas frente al cuadro que atravesaba Maradona. "Con Cosachov hablamos bastante del trastorno del ánimo, del cuadro depresivo, de la aceptación del tratamiento y de sugerencias de abordaje terapéutico", explicó. También coincidió en que Diego era "un paciente difícil" y avaló la medicación administrada durante el tratamiento.

