14 Abril de 2026 11:00
En un auditorio colmado de empresarios, el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó en claro que no habrá cambios en el rumbo económico, aun cuando los resultados comienzan a mostrar fisuras. "Este camino no va a cambiar", sentenció durante su exposición en el AmCham Summit 2026, donde también buscó instalar una narrativa optimista hacia adelante: "Los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas". La contundencia del mensaje contrastó con algunos datos que el propio funcionario reconoció. Entre ellos, uno particularmente sensible: "Lamentablemente el trabajo creció en los sectores informales".

Lejos de interpretarlo como una señal de alerta estructural, Caputo lo enmarcó como parte de una transición inevitable y volvió a apuntar contra el modelo anterior, que -según sostuvo- "fracasó en la Argentina y en todo en el mundo". El discurso del titular del Palacio de Hacienda combinó promesas de estabilidad macroeconómica con un diagnóstico que traslada buena parte de la responsabilidad a los actores económicos. "La realidad es heterogénea, como lo es heterogénea la decisión de las personas. No todas las personas reaccionan igual", afirmó, sugiriendo que los sectores más golpeados responden, en parte, a decisiones propias.
En esa línea, cuestionó prácticas empresariales del pasado y advirtió sobre los riesgos de no adaptarse: "La de sobre stockearse especulando con que pueda pasar algo malo no va, porque en economía hay una causalidad y este Presidente y este gobierno está haciendo las cosas bien y por eso van a salir bien". El mensaje fue claro: el que no se reconvierta, queda afuera. Caputo defendió un proceso de transformación productiva que, según su visión, ya está en marcha. "Trabajamos para que la reconversión se de lo más rápido posible", aseguró, en referencia a sectores industriales que comienzan a migrar hacia servicios.
Sin embargo, esa "reconversión" plantea interrogantes sobre su impacto social. El crecimiento del empleo informal, admitido por el propio ministro, aparece como una de las consecuencias más visibles de ese proceso. En lugar de empleo de calidad, el mercado laboral parece estar absorbiendo el ajuste en condiciones más precarias. Aun así, el funcionario insistió en que la clave es atraer inversiones. "Para que haya empleo tiene que haber inversión sostenida y nosotros estamos atrayendo masivamente inversión", afirmó, respaldando su argumento en los 35 proyectos presentados bajo el régimen RIGI, que suman unos 85.000 millones de dólares.

Otro de los ejes del discurso fue la inflación. Caputo aseguró que a partir de abril se verá "una desaceleración muy importante" y fue aún más allá: "La inflación va a tener certificado de defunción". El diagnóstico, sin embargo, vuelve a apoyarse en factores monetarios y en la recuperación de la demanda de dinero, luego de un período de volatilidad preelectoral que -según explicó- afectó el proceso de desinflación. Pero el optimismo oficial convive con una realidad más compleja: caída del consumo en algunos sectores, dificultades para sostener la actividad industrial y una economía que no reacciona de manera uniforme.
El ministro también apeló a ejemplos concretos para ilustrar su visión. Mencionó el caso de empresas que decidieron retirarse del mercado y otras que optaron por invertir y adaptarse. En ese esquema, la diferencia no está en las condiciones macroeconómicas, sino en las decisiones empresariales. "En definitiva, si alguien pudiera ganar lo mismo trabajando la mitad, probablemente también lo elegiría", ironizó, en una frase que resume la lógica del nuevo paradigma: menos protección, más competencia. Según Caputo, ese cambio beneficia al consumidor. "Hoy puede comprar termos -tanto importados como nacionales- de mejor calidad y a menor precio", dijo.

Y explicó: "Esa es la principal diferencia que genera la competencia". Sin embargo, detrás de esa lógica aparecen tensiones evidentes: apertura económica, presión sobre la industria local y una transición que, al menos por ahora, muestra costos concretos en empleo y producción. Al final de su exposición, el ministro advirtió que no habrá correcciones. El modelo seguirá su curso, apoyado en la expectativa de inversiones, baja de inflación y crecimiento sostenido.

