05 Enero de 2026 11:12
Los gobiernos de Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, México y España firmaron una declaración conjunta tras el ataque en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
El líder venezolano permanece detenido en una cárcel estadunidense al igual que su mujer, Cilia Flores. En este contexto, los países señalaron su "profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas".

La carta abierta fue difundida en redes sociales de diferentes representantes políticos: "Estas acciones constituyen un precedente sumamente peligroso para la paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil", expresaron. Y reiteraron que la "situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional".
Mientras Trump se apoderó ilegalmente de Venezuela, en el documento firmado reafirmaron "el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, construida sobre el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención, y hacemos un llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional".
Antes de terminar, pidieron intervención en el secuestro de Nicolás Maduro: "Asimismo, exhortamos al Secretario General de las Naciones Unidas y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional". Por último, manifestaron su "preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, lo que resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región".
Otras reacciones
Fuera de la región, otros referentes políticos tambien se pronunciaron por la intervención de Trump en Venezuela: El Ministerio de Asuntos Exteriores chino condenó el ataque como una amenaza para "la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe" y denunció el "comportamiento hegemónico" de Estados Unidos. Mientras, El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia expresó su preocupación por la operación militar estadounidense en Venezuela y reiteró la necesidad de garantizar el derecho del pueblo venezolano a la autodeterminación, sin injerencias externas. El ministerio también hizo un llamado a mantener a América Latina como una región de paz y manifestó la disposición de Moscú para apoyar un diálogo entre las partes en conflicto, promoviendo una resolución pacífica.
Italia, a través del Ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, indicó que los diplomáticos italianos siguen con atención los desarrollos, especialmente en la relación con la comunidad italiana en Venezuela. Bélgica, por su parte, afirmó que está monitoreando de cerca la situación en coordinación con sus socios europeos, bajo la dirección del Ministro de Asuntos Exteriores, Maxime Prévost.

El primer ministro de británico, Keir Starmer, afirmó que todos los países deben "respetar el derecho internacional" y añadió que el Reino Unido no participó en modo alguno en esta operación. También dijo que su país "no derramará lágrimas" tras la caída de Maduro.
Si bien diferentes referentes políticos a nivel mundial se refirieron a la detención de Nicolás Maduro, quienes viven en primera persona la intervención de Estados Unidos es el pueblo venezolano, que en su tierra salió a pedir la pronta liberación de su líder.

Miles de personas salieron el pasado domingo a las calles de Caracas en repudio a los bombardeos de Estados Unidos contra Venezuela y al secuestro del presidente y de su esposa, Cilia Flores: "Rechazamos el ataque vil y bajo. No vamos a aceptar que otro país nos gobierne, porque votamos por nuestro gobierno", aseguró a la Agencia Sputnik una joven manifestante que participó de la concentración realizada en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo.
Bajo consignas contra el imperialismo, la multitud expresó su respaldo a la gestión oficialista y su rechazo a los recientes ataques, en un inicio de año atravesado por una fuerte tensión política y un marcado fervor nacionalista. En la marcha hubo banderas venezolanas y carteles contra Trump: "Regresemos a nuestro presidente obrero. ¡Vamos Nico!", se pudo leer en una de las pancartas.

La "gran marcha" fue convocada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que denunció que Maduro y su esposa fueron "secuestrados por el imperio norteamericano". La idea de los chavistas fue movilizarse por el centro de Caracas, donde están ubicadas las sedes de los poderes públicos.
En paralelo, Caracas amaneció con sus calles vacías y largas filas en los supermercados debido a la incertidumbre de la población en cuanto a la gobernabilidad tras la captura de Nicolás Maduro. Los establecimientos restringían la entrada de personas en grupos pequeños para evitar aglomeraciones.

