La obra Consagrada, protagonizada por Gabi Parigi y dirigida por Flor Micha, ya cautivó al mundo del teatro y el deporte por su temática tan única y especial, que ahonda en la mentalidad de los deportistas de alto rendimiento y la exigencia que les acompaña de por vida. Los premios por la interpretación y la puesta se sucedieron durante tres años ininterrumpidos y lograron que el interés por verla crezca de forma exponencial. Este martes 24 de febrero los espectadores podrán disfrutarla en el Teatro Metropolitan de avenida Corrientes 1343, una oportunidad única antes de que continúe la temporada en Timbre 4 de avenida Boedo 640.
Parigi protagoniza la obra con mucha coherencia y vehemencia porque fue, entre sus 4 y 19 años, una gimnasta artística que compitió para la Selección Nacional. Desde ese lugar fue que planificó una pieza artística cargada de poesía que pudiera mostrar todos los aspectos del mundo del deporte de alto rendimiento y de la disciplina de la competencia, y cómo afecta a quienes se sumergen allí desde su primera infancia.

En diálogo con BigBang, ella misma reconoció que no recuerda cuándo fue la primera vez que ingresó a un gimnasio a entrenar, porque todavía no tenía consciencia de eso. Con Consagrada, Parigi logró coronar en el rubro de la actuación que la acompañó desde que dejó el deporte, una puesta en la que logró transmitir al lenguaje teatral, lo que viven quienes construyen con su cuerpo un producto que sólo tiene el triunfo en mente y que se prepara para los golpes una y otra vez.
Lo cierto es que Parigi también pudo adoptar las enseñanzas de Consagrada en su vida personal y que se esmera por deconstruir los conceptos de triunfo y derrota. Para ella no existen los éxitos personales sino grupales y colectivos. No hay derrota, por más grande que sea, que pueda correrla de ese lugar.
Sin duda lo que para la sociedad o algunas personas hablan de lo que es el fracaso, para mí no es fracasar.
¿Cómo convenceríamos al público de esta oportunidad de verte en el Metropolitan?
- Por una parte, lo especial de estar en calle Corrientes, en el Teatro Metropolitan que es una sala preciosa. Ya hemos estado ahí y realmente toma una manifestación y un valor escénico muy hermoso. Y después, más hablando de Consagrada, es que es una obra muy muy honesta, muy hecha desde el estómago, la urgencia, la verdad. Es una obra documental. Yo soy ex gimnasta de la Selección. Ahora tengo 40 años, hace más de 20 que me dedico a hacer teatro, y desde mis 4 hasta mis 19 hice gimnasia artística.
Me formé como deportista de alto rendimiento. Empecé a mis 4 años, así que no me acuerdo el primer día que pisé un gimnasio directamente. Porque ya cuando tenía conciencia estaba haciendo gimnasia artística. Con toda esa experiencia y mis vivencias decidí hacer esta obra, que parte desde mi historia personal, pero que universaliza estas temáticas como la lógica del sacrificio, la lógica del podio, la lógica del éxito, la exigencia en las infancias y adolescencias. Es como poner luz en ese lado oculto en el camino hacia la consagración.

Creo que hay un valor bastante importante de que la obra sea documental y que parte desde mi historia, que a la gente eso le atrae mucho, y al mismo tiempo hicimos un procedimiento de ficcionalización como para que si alguien no hizo deporte igual la obra le conmueva, le atraviesan estas temáticas, aparte de mi historia personal. Son temáticas universalizadas.
Estamos en una época donde la competencia se ha tornado algo cada vez más masivo. Ahora la sociedad misma te exige, a través de la meritocracia y otros conceptos, estar siempre en el podio. Cuando es imposible porque entran tres. ¿Creés que este este espíritu de época influye en en en en el recibimiento de toda la obra?
- Sí, recontra. Es una obra muy actual y al mismo tiempo que apela mucho a la infancia de los 90, de los 80 y largos. Estas temáticas vienen dándonos vuelta y se van actualizando depende la época se van actualizando. Pero sí, es una obra que resuena mucho, que retumba mucho, que la gente sale con muchas ganas de hablar, de preguntarse cosas, de compartirse cosas, de poner en voz. Porque es una obra que también tiene mucho humor, trabajo mucho el lenguaje de la tragicomedia. Entonces por momentos te estás riendo mucho y después te estás sensibilizando mucho. Como que tiene un viaje emocional muy diverso, muy rico y que moviliza muchísimo.
Yo tenía mucho rechazo a la competencia, estaba repodrida de competir literalmente y de sentir que todo el mundo competía
También hay algo que Consagrada pone en manifestación: esas personas que, entre comillas, logran el éxito, ¿a costa de qué o cómo quedan luego de haber llegado ese podio? Hay mucha metáfora estas grandes roturas. La idea es también un poquito patear el tablero y desmitificar lo que significa conseguir el éxito. El éxito en pos de qué. Es completamente fantasmagórica y y parasitaria la lógica meritocrática.
Vos fuiste deportista de alto rendimiento, llegaste a la Selección Nacional, a competir fuerte y hay algo de la consagración que te persigue. También lanzaste esta obra y subiste al podio.
- Me persigue la terquedad por lo que hago, no sé si es el éxito. Soy muy honesta y muy dedicada en lo que hago. Sin duda la gimnasia artística también me dio una base, una formación y herramientas muy fuertes, muy potentes. Por suerte la parte más excesiva en exigencia, o más dura, más rígida, me ocupé mucho de ablandarla. Como que soy muy terca, terca bien, ¿no? Pero como muy obstinada. No cualquier personalidad se banca ni el deporte del alto rendimiento ni la gimnasia artística, que es muy sacrificada, que trabaja mucho con el riesgo de lesión, con el riesgo de vida, porque hacés cosas acrobáticamente muy complejas. Es un deporte de mucha mucha precisión, donde se trabaja la explosión.

Hay algo de toda esa base que me ocupé de que se vaya ablandando lo que se tenía que ablandar, para que no sea superrígido y superexigente todo. Pero vengo con esas bases, con mucho aguante al entrenamiento, mucha dedicación, mucho poder de planificación, de concreción de las cosas, de los movimientos también - hablando metafórica, simbólica y concretamente-. Y también que esto, no sé, supongo que tiene que ver con la educación que recibí en mi casa, con las posibilidades y privilegios que tuve, pero que siempre estuve muy conectada con con el deseo, con lo que tenía ganas de hacer y con hacer las cosas desde la verdad y la honestidad. Igual es una tómbola, porque también hay un un montón de artistas buenos y de espectáculos buenos y el camino es muy meritocrático y muy injusto también.
La actuación también es un rubro completamente competitivo.
- Eso igual es muy depende en qué ambientes y para mí eso está en todo. Está en las empresas, en un kiosco puede estar. Lo que pasa es que en el ambiente artístico a veces es como que se disfraza de otra cosa, pero muchas veces la competencia está disfrazada. Igualmente yo me fui quedando en los ambientes lindos. Yo tenía mucho rechazo a la competencia, estaba repodrida de competir literalmente y de sentir que todo el mundo competía. Yo siempre que dejé la competencia y también algo del riesgo de lesión. Porque después yo seguí haciendo acrobacias, moviéndome, entrenando un montonazo. Es como que el deporte en ese sentido no lo dejé.

Me fui quedando en los lugares en donde me sentía en casa, que había equipo, que la gente compartía, que había dinámicas más horizontales. Yo trabajo en cooperativas de teatro, en Proyecto Migra, que somos una cooperativa cultural de trabajo que hace 11 años que existe. O sea, mis organizaciones son muy de equipo. Y eso no significa que uno no trabaja con dirección, hay diferentes roles, pero en una lógica bien de equipo.
Te tocó trabajar con cooperativas y te tocó vivir el éxito en lo individual. Al estar tanto tiempo arriba del podio también te gustará decir: "Subamos al podio todos a vivir eso".
- Sí, ni hablar. En Consagrada estoy sola en escena, pero somos un equipo. Al final salimos todos y saludamos porque es un equipazo de un montón de personas. Y también, el éxito me lo dio la gimnasia, pero en realidad me lo dio el equipo. Porque Consagrada no hubiera nacido si no fuera por la dirección de Flor Micha, ni por el acompañamiento de la producción eh de de Emi Corteletti y en su momento de Flor Montaldo, que fueron las personas que desde cero estuvieron acompañándonos en los ensayos. O sea, yo sola no llego ni a la esquina.

¿Qué sintieron tus papás cuando vieron la obra?
- Mis viejos fueron recontra motores, acompañantes, cuidadores, plataforma siempre. Es loco, porque sintieron y siguen sintiendo, porque cada vez es como que siguen cayendo más fichas y movilizan. Además a veces viene alguna compañera de gimnasia. Son muy locas las vueltas que está trayendo de informaciones Consagrada, algo de de lo social, de lo que rebota como alrededor de la sala. Entonces pasan muchas cosas en ese sentido. Pero al mismo tiempo mi mamá y mi papá ya sabían de la obra. Yo puedo estrenar Consagrada por la elaboración familiar que hicimos con mi viejo, con mi vieja. Por eso yo puedo como generar un metalenguaje y una obra sobre ese universo.
Entonces es como que en algún punto cuando nace Consagrada ya estábamos todos muy despegados en algún punto, o distanciados de la historia personal. Es como que ese material fue producto de elaboración para hacer una obra. Sin duda fue movilizante y lo sigue siendo, pero no toca como la fibra tan personal en ese sentido, porque mi mamá y mi papá me cuidaron un montonazo y por eso pude elaborar y dedicarme otras cosas y todo. Entonces hay cosas que yo muestro en Consagrada que no son ellos. A veces son otras madres, otros padres.

También hay un procedimiento de ficcionalización para distanciarme un poquito y también para no quemar y no exponer a ninguna compañera o al entrenador. Yo en un momento hago del entrenador, le cambié el nombre. Es como que parto de lo real y un poquito lo difumino para para también quede en un lugar como más arquetípico. Porque en realidad no importa tanto.
Porque además la obra es muy poética.
- Sí, es supermetafórica, superevocativa, de ir bien al hueso cuando hay que actuar así. Pero también tiene mucha construcción de universo, de imágenes. Y por eso es una gran potencia en el sentido del unipersonal, porque nos ocupamos mucho de construir por ahí. Porque cuando vos estás solo en escena y depende tanto solamente como de tu actuación, si no te ocupás de construir universo, imágenes, las obras a veces quedan muy flacas, muy planas o muy apoyadas en la gimnasia actoral. Que si bien yo estoy ahí dándole duro actoralmente, se generan muchos mundos diversos en escena.

¿Cómo vivís el fracaso? No quiero decir el concepto fracaso porque sería no entender la entrevista. ¿Cómo vivís cuando vos sentís que fracasás y cómo vivís cuando la sociedad siente que fracasás?
- Ahí había que ver cómo es el fracaso. Sin duda lo que para la sociedad o algunas personas hablan de lo que es el fracaso, para mí no es fracasar. Si te respondo lo que para mí sería fracasar para mí misma, serían cosas mucho más del valor humano. Como si te dijera la mentira, fallarle a alguien, no estar cuando alguien me necesita. Como algo más que tiene que ver como con los valores humanos, porque después lo otro es efímero. No estoy de acuerdo ni ética ni políticamente con la lógica esa de la productividad, de lo resultadista, que además también es filosófica y es una cosmovisión muy particular porque lo resultadista es bajo una concepción.
Como que se está está mirando que ganes plata o que te tengas tal logro, cuando para mí a veces los logros son diferentes y mucho más amplios. No estoy fijándome en en ese logro cliché, y creo que también porque no me fijo, es que las cosas a veces como que suceden mejor aún y redobladas. Porque si estás mirando esa zanahoria, te debe poner en una cosa, no sé, ansiosa, lineal, insegura, neurótica y competitiva, con discursos como más de de lógicas odiadoras o eliminatorias, de manera exacerbada.
Para mí es importante que termina la obra y nos subimos todo el equipo a saludar al final. Yo no soy sola.
Después me sale, como docente, mismo como madre - lo pienso mucho como en lo pedagógico-, ¿no? Como que muchas veces desde esos lugares en donde uno encuentra el no, salen informaciones muy importantes para luego resignificar, reciclar. Me parece que la vida un poco es eso: encontrar los no, los límites, las paredes, los lugares en donde decís "Esto no no es lo que más me gustó, no es lo que yo quiero". Es como bajarle un poco todo lo que es el drama.
Esta concepción que vos describiste alrededor del fracaso o del éxito, de no mirar la zanahoria y que después viene mejor, tiene algo reconfortante cuando vos terminás demostrando sin competir sin principios, que lográs cosas mejores. ¿Cuánto tiene de eso Consagrada?
- Y, es una pregunta difícil porque estoy muy adentro del material y entonces cuesta ese distanciamiento. Pero sí, en algún punto intuitivamente pensé en cuando hace dos años hicimos la obra en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD). Yo estaba yendo 20 años más tarde hacer una obra en el lugar donde me había formado como deportista. Yo entré ahí y el olor ya me acordaba. Y de golpe estaban ahí sentadas las delegaciones de los deportes, y estaba mi hijo y mi viejo. Lo digo y me dan ganas de ponerme a llorar de vuelta. Esto es que la realidad supere a la ficción todo el tiempo. Ahí es donde digo que las cosas te vuelven redobladas. Porque yo nunca me imaginé que iba a terminar haciendo una obra que hablara del deporte y el entrenamiento en mi historia y, encima, que iba a volver a la cuna del epicentro de todas esas temáticas de las que hablo. Desde el universo artístico hablarle al deportivo, pero adentro del ojo del huracán.

¿Cómo fue? ¿Terminaste y estaban todos llorando?
- Y, pasó de todo, además hubo una charla de debate después. Hubo mucho silencio como de digestiones, ¿no? Yo identificaba que había cosas se estaban moviendo, pero no era fácil ponerlo en palabras rápidamente, menos para la mentalidad de un deportista de alto rendimiento. Una persona que hoy es un gran amigo, que se llama Agustín Alves y que fue campeón panamericano de taekwondo, agarró el el micrófono al final y dijo: 'Quiero agradecer que venga esto, me parece muy importante para nosotros los deportistas que empecemos a hablar de la salud mental, que empecemos a desmitificar estos temas'. Del otro lado no podía creer lo que estaba pasando. Ahí sí hubo una reparación histórica para mi vida, para mi gimnasta.
Después sí hay algo, sin hacer una cosa como fanfarrona, pero algo de las formas. Para mí son importantes las formas. Para mí es importante que termina la obra y nos subimos todo el equipo a saludar al final. Yo no soy sola. Para mí es importante que nos tratemos bien y que después salgamos a comer y que haya sido una buena experiencia. Como esos lugares de la buena reflexión y un buen pensamiento crítico de cómo uno ocupa los roles de poder, los espacios de poder. Yo soy muy consciente que el escenario es un espacio de poder, que ser actriz es un espacio de poder, que haberme subido al podio es un espacio de poder, que por haber sido gimnasta de alto rendimiento también tengo un espacio de poder legitimado para para nombrar algunas cosas que quizás otras lamentablemente están completamente invisibilizadas por la sociedad por no haberse subido a un podio. Entiendo esas lógicas. Entonces, cuando siento que ocupo esos lugares, me gusta ponerle el ojo como desde qué lugar uno construye.

