20 Febrero de 2026 12:32
Después de una semana cargada de tensión mediática, amenazas de renuncia y acusaciones públicas, Cinthia Fernández regresó este viernes a La mañana con Moria por El Trece. La expectativa era alta: la panelista había puesto en duda su continuidad tras un fuerte cruce con Moria Casán, pero finalmente ocupó su silla como si nada hubiera pasado. O casi. La emisión arrancó festiva, con la banda Katunga haciendo bailar a todos en el estudio. Pero cuando llegó el momento de presentar al panel, "La One" activó su clásico modo lengua karateca. Con tono sarcástico, disparó: "¿Cómo vinieron todos? ¿Preparados con la lengua viperina, mi amor? Hoy destilen veneno acá".
La frase flotó en el aire. Fernández no recogió el guante. No hizo referencia a su enojo previo ni respondió la indirecta. Se limitó a comentar los temas del día como si la tormenta nunca hubiera existido. Pero la guerra ya estaba declarada. La noche anterior, en un móvil con Sálvese quien pueda por América TV, Moria había sido mucho menos diplomática. Consultada por Yanina Latorre, intentó minimizar el conflicto: "No puedo creer estar en cadena nacional por este tema, me supera. Yo no hablé nada de Cinthia. Es insoportable".
Aunque acto seguido suavizó: "En ningún momento me pareció insoportable. Estoy feliz con mi programa. Nadie me mueve la aguja, son todos bienvenidos. No tengo problema con nadie. Soy la persona más armoniosa que existe". También cuestionó el tono del descargo de Fernández en redes: "Me parece que apelar a la victimización es muy bajo y que atrasa". Fiel a su estilo ácido, redobló la apuesta con una exigencia tan insólita como provocadora: "Es muy vintage esta piba para pelear. Yo mañana exijo una cosa: que venga desparasitada. Contra bichos, contra garrapatas y contra mosquitos, para evitar toxicidad".
Y sumó: "Que venga desparasitada y sin el bragueta que le diga cosas, que la vuelve loca". La referencia apuntó directo a Roberto Castillo, pareja de Fernández. Moria lo acusó de soplarle letra en pleno programa: "Si tenés una persona que le indica lo que tiene que decir por teléfono, mientras está en el programa, a mí me rompe las pelotas. Que trabaje con su impronta. No trabaja con su impronta ella. Es vintage cómo ataca. La jurisprudencia no le estaría sirviendo. Yo ningún problema con nada. Si venís a mi programa y querés hacer show, hacelo". Y cerró el móvil con su sello personal: "Que la sigan succionando".
Más allá de los dardos verbales y las metáforas caninas -incluido el ya instalado "chihuahua"-, el regreso de Fernández demostró que el escándalo, lejos de romper el ciclo, lo potenció. La tensión se transformó en rating y el cruce en combustible televisivo. Por ahora, Cinthia eligió el silencio en cámara. Moria, en cambio, hizo lo que mejor sabe: convertir el conflicto en espectáculo. Y si algo quedó claro en esta novela mediática es que, cuando "La One" promete veneno, siempre cumple.

