20 Febrero de 2026 11:42
Mauro Icardi sopló 33 velitas en Turquía con un festejo que combinó lujo, romance público y un mensaje clarísimo a los rumores de crisis con la China Suárez. Pero, como todo en la vida del delantero, nada pasó desapercibido: el cumpleaños terminó mezclando romance, estrategia mediática y la sombra de su tormentosa historia familiar.
Durante el día, los saludos llegaron desde el club y el cuerpo técnico del Galatasaray; sin embargo, la China se hizo esperar: recién a las 16 horas de Argentina, cuando en Turquía ya era de noche, apareció con un saludo frío en historias de Instagram. Un detalle que, para quienes siguen cada movimiento de la pareja, no pasó inadvertido.

La actriz no tardó en recuperar protagonismo: horas después, publicó en su feed luciendo un vestido negro strapless que ya había usado Wanda Nara años atrás. Corte sirena, silueta sofisticada y minimalista, un look que dejaba claro que la China se robaba todas las miradas, incluso en un cumpleaños que oficialmente era de Icardi.
El futbolista, por su parte, optó por un look sobrio pero canchero: pantalón y saco en tonos oscuros, combinado con una remera clara, y posó sonriente junto a la actriz. La postal transmitía complicidad, pero no podía borrar el trasfondo mediático: la pareja eligió un restaurante de lujo en el Palacio de Çiragan, un cinco estrellas junto al Bósforo con habitaciones que superan los 500 euros por noche, globos metálicos en forma de corazón y decoración pensada para un efecto "romántico y exclusivo".
Si bien la ambientación fue perfecta, el intento de regalo de la China terminó en fracaso. Según Yanina Latorre, "parece que la nipona le pidió videitos a toda la familia de Mauriño para darle una sorpresa", pero la acción quedó opacada horas antes por una foto que subió Guido Icardi junto a sus sobrinas y Wanda, todos sonrisas, generando un nuevo foco de polémica. Latorre recordó que no era la primera vez que Icardi recibía este tipo de videitos: "Wanda ya lo había hecho antes, con todos los familiares saludándolo".
Mientras tanto, en Buenos Aires, Wanda y Maxi López también celebraban, pero por motivos propios: el cumpleaños número 14 de Benedicto, el hijo menor del ex matrimonio, demostrando que la vida del clan sigue con agendas paralelas y más cargadas de drama que de armonía.

La previa de la fiesta en Buenos Aires ya dejaba entrever tensiones: Maxi compartió imágenes con sus tres hijos, mientras que Martín Migueles, novio de Wanda, ocupaba un lugar destacado. En la mesa, bandejas de quesos, fiambres y frutas convivían con historias de viejas disputas y nuevos vínculos. Guido Icardi, hermano del futbolista, se integró al círculo familiar de los Nara, sentado junto a Andrés Nara —padre de Wanda y crítico declarado de Mauro— en un cóctel donde el glamour y la polémica se mezclaron a partes iguales.
En definitiva, el cumpleaños 33 de Mauro Icardi no fue solo una fiesta: fue un desfile de lujo, romance y estrategias mediáticas, un recordatorio de que en la vida del delantero, incluso soplar velitas se convierte en noticia.

