Si hay alguien con tiempo —y, sobre todo, con ganas— para contestar a los haters, esa es, sin dudas, la China Suárez. En los últimos días, la actriz salió al cruce de las críticas sobre su cuerpo, pero hubo otro cuestionamiento que pareció tocarle una fibra todavía más sensible: su presente laboral.
La influencer se mostró molesta porque entre los comentarios que recibe aparecen constantemente usuarios que le preguntan por qué no está trabajando o que cuestionan, por ejemplo, que pueda estar tomando sol un miércoles a las cinco de la tarde. Y aunque nadie debería rendir cuentas sobre cómo administra su tiempo libre, lo cierto es que la pregunta por su carrera no apareció de la nada.

Después del intenso 2025 que tuvo a nivel profesional y mediático, no se conocieron nuevos proyectos concretos de la China Suárez. Y, según revelaron en las últimas horas, habría una explicación: antes de definir su próximo paso laboral, estaría esperando saber dónde continuará su carrera Mauro Icardi.
Gustavo Méndez contó en su programa de streaming La Posta del Espectáculo que la China tendría propuestas laborales, pero para ella sería importante conocer primero qué ocurrirá con su pareja: "Tiene ofertas de ficciones, de series, pero hasta que no sepa cuál va a ser el destino futbolístico del señor Icardi no va a tomar ninguna decisión sobre su futuro", explicó el periodista.
Así, el futuro profesional de la actriz estaría, al menos por ahora, atado a una incógnita que no depende de ella: el próximo club de Icardi.

En las últimas semanas circularon versiones que vincularon al delantero con diferentes ligas y destinos, desde Grecia hasta España e Italia. Su representante, Elio Pino, había contado que todavía existían negociaciones y que las posibilidades apuntaban a una continuidad en Europa, aunque por el momento no trascendió una confirmación oficial sobre su próximo equipo.
El propio Méndez aseguró además que Icardi quiere mudarse sí o sí a Italia, país en el que vivió durante buena parte de su carrera, tiene ciudadanía y también la tienen sus hijas. Según explicó el periodista, instalarse allí podría resultar favorable además en medio de la disputa familiar por la restitución internacional. Pero mientras las decisiones se dilatan, el reloj corre para los dos, aunque no necesariamente a la misma velocidad.
La China puede darse el lujo de esperar. Tiene una carrera consolidada como actriz, reconocimiento regional y, según Méndez, propuestas sobre la mesa. Puede frenar unos meses y después volver a una ficción. Para un futbolista profesional, en cambio, tres meses sin competencia pesan de otra manera. Por más entrenamiento individual que exista, el rodaje futbolístico no se reemplaza con una rutina personal y el mercado no espera eternamente.

Y mientras la China responde comentarios, espera definiciones y decide dónde instalará sus valijas, sus dos históricas archienemigas parecen haber elegido exactamente el camino contrario: trabajar y facturar. Pampita continúa encadenando campañas publicitarias, eventos y viajes internacionales. Incluso se convirtió en imagen de Carolina Herrera, una marca con la que anteriormente había trabajado la propia China Suárez. Una coincidencia que, tratándose de ellas dos, inevitablemente suma un capítulo más a una rivalidad mediática que lleva años.
Del otro lado está Wanda Nara, que tampoco parece dispuesta a desaparecer del centro de la escena. La empresaria capitaliza cada minuto de exposición con canjes, proyectos audiovisuales y su rol al frente de MasterChef Celebrity. Así, mientras Pampita y Wanda acumulan contratos, campañas y pantalla, la China Suárez atraviesa un presente bastante diferente: ofertas tendría, pero su próximo movimiento estaría condicionado por el destino de Icardi.

