16 Enero de 2026 10:38
En las últimas horas, un comentario en televisión como tantos otros podría haber pasado completamente desapercibido. Sin embargo, hubo quienes decidieron hacer un show con migajas. En ese contexto, Eduardo Feinmann cruzó a Nancy Dupláa por la crianza de su hijo, como si fuera una materia opinable en prime time.
Todo comenzó con un comentario de Luca Martín, el hijo de Dupláa y Matías Martin, que generó un enorme revuelo en redes sociales al viralizarse su opinión sobre Chiche Gelblung: "¿Pero Chiche no está viejo hace ya aproximadamente 300 años como para hacer esto? Con todo respeto, Chiche ya estaba viejo cuando yo era un nene. Me pone mal verlo ahora, me hace mal", dijo.
La palabra del joven cayó mal en redes y entre colegas de Gelblung, que decidieron salir a defenderlo... o, en realidad, aprovechar la ocasión para ventilar algún viejo rencor: "¿Quién es este pelotudo e irrespetuoso?", fue uno de los primeros tweets de Feinmann.
Pero el periodista fue más allá: no criticó al joven por sus dichos, sino que apuntó directamente contra su madre y los valores que según él, le inculcó: "De tal palo tal astilla. Esta astilla es del palo llamado @NancyDupla5. Se crió con lo peor de esa mujer, con malos ejemplos y faltas de respeto. Nada tiene que ver @matiasmartin, un gran tipo, con grandes valores".

Así, Feinmann cuestionó el rol de la madre mientras felicitaba al padre, en una escena que destiló machismo sin problemas. Sin embargo, a Nancy Dupláa no le temblaron los dedos para responder y defender a los suyos: "Gran madera la de Luca, sensible, empático, buen hijo, buen amigo. Va a aprender a manejar mejor su lengua y estaremos para ayudarlo", comenzó. Luego redobló la apuesta: "¿Será que el del 'ejemplo' sos vos? ¿Cómo? ¿Operando contra los médicos del Garrahan? ¿O maltratando estudiantes?".
Quien tampoco dudó en involucrarse en el cruce digital y claramente ideológico fue Pablo Echarri, que si bien no es el padre biológico de Luca, lo crió desde muy chico: "Che, cagón, vivió más de 20 años conmigo el chico... ¿No tenés nada para decirme? ¿O solo vigilanteás mujeres?", disparó.

Es de público conocimiento que los dedos de Feinmann suelen ser más rápidos que su reacción cuando alguien lo enfrenta en persona, y esta no fue la excepción: "Parece que no le enseñaste respeto. Sobre todo, respeto a los mayores. Vos siempre defendiendo corruptos y ladrones", respondió.
Luego sacó a relucir el costado político del actor, completamente ajeno al origen de la discusión: "Pablo Echarri, te callaste la boca cuatro años con el vacunatorio VIP, con el robo de vacunas, con el 1000% de inflación acumulada, con el 42% de pobreza y con el 70% de niños pobres, ¿y ahora venís a hablar? ¿Dónde estabas escondido? Cierto, dijiste que había que fingir demencia".

El episodio volvió a dejar en evidencia un viejo libreto: cuando faltan argumentos, se apela al agravio, al dedo acusador selectivo y a la descalificación personal, siempre con la misma comodidad frente a una pantalla o un teclado. Feinmann eligió correr el eje del debate, convertir una opinión juvenil en un juicio moral sobre una mujer y repartir certificados de valores según su propia conveniencia.

