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Cuánto cuesta mantener un auto en Argentina: los gastos que más pesan

Medio millón de pesos por mes. Ese es el número que arroja una estimación de Infobae de marzo de 2026 para sostener un 0 km de gama baja en Argentina, sin contar la cuota del vehículo.

Cuánto cuesta mantener un auto en Argentina: los gastos que más pesan

La cifra incomoda porque no responde a un lujo ni a un gasto único: es lo que sale, mes a mes, tener el auto andando y en regla. Otras mediciones de mercado, como las que releva iProfesional, ubican ese piso por encima de los $416.000 para un modelo económico. Y ahí ya aparece una pista: el costo depende de qué se mide y de qué rubros se meten en la cuenta.

Qué dicen los datos: los rubros que arman la cifra

El gasto mensual de un auto no es una sola factura. Se arma sumando piezas de distinto tamaño y distinta frecuencia. Combustible, seguro, patente, service y neumáticos Linglong (o de cualquier otra marca): esos cinco componentes aparecen en casi todos los desgloses. Algunos se pagan todos los meses, como la nafta y la póliza. Otros llegan de golpe, como el impuesto automotor o el juego de cubiertas. Esa mezcla de gastos fijos y diferidos explica por qué muchos conductores sienten que el auto les cuesta más de lo que tenían anotado: los rubros espaciados en el tiempo no entran en el cálculo hasta que caen.

La Nación, en un relevamiento sobre modelos como el Renault Kwid, el Fiat Cronos, el Toyota Etios y el Chevrolet Onix, calculó que el gasto no bajaría de $395.089 mensuales aun eligiendo lo más barato en cada categoría. Ese piso sirve de referencia: por debajo de esa cifra, algo se está postergando.

Combustible: el gasto más visible

Cargar nafta es el desembolso que más se nota, porque es el más frecuente. Según iProfesional, dos tanques de súper por mes rondan los $160.000, con el litro alrededor de $1.597. El peso real depende del tamaño del tanque y del uso. La Nación tomó el caso del Peugeot 208, con 47 litros de capacidad: llenarlo una vez al mes implicaba $57.152 con la súper a $1.216, en su relevamiento de julio de 2025. La distancia con las cifras más altas se explica por la frecuencia de recarga y por la elección entre súper y premium.

 

Aunque sea el gasto más perceptible, no siempre es el que más pesa. Un conductor urbano que usa poco el auto puede terminar pagando más por la póliza que por el combustible.

Seguro y patente: los costos que no se pueden esquivar

El seguro es obligatorio y su rango es amplio. iProfesional ubica las pólizas completas entre $80.000 y $150.000 mensuales según cobertura. La brecha responde al tipo de contrato: una de Responsabilidad Civil cubre solo daños a terceros y es la más económica, mientras que una a todo riesgo suma robo, granizo y daño propio. Para un 208, una cobertura a todo riesgo rondaba los $100.539 mensuales, según una cotización de Mapfre citada por La Nación.

La patente es el otro gasto ineludible, y varía fuerte por jurisdicción. En CABA, desde 2025, los autos valuados entre 25 y 35 millones de pesos pagan un impuesto automotor anual del 3,7%, según Infobae. En números concretos: la versión de entrada del 208, con una valuación fiscal de $25.704.000, abona $1.086.669 anuales en la Ciudad. A eso se suman la VTV y los trámites asociados, que no entran en la cuota mensual pero llegan con puntualidad.

Service y repuestos: mantener la garantía tiene precio

Conservar la garantía obliga a hacer los services en el concesionario oficial, y ahí el costo se dispara. El primer service de 10.000 km para un 208 base rondaba los $340.020 en CABA, ya con un 10% de descuento, según La Nación. El peso de los repuestos es determinante: buena parte tiene precios atados al dólar, lo que los vuelve más volátiles que el resto. El cliente que respeta los intervalos de mantenimiento paga previsibilidad, pero también se come cada movimiento del tipo de cambio.

Neumáticos: el gasto diferido que termina saliendo más caro

Acá aparece el rubro que más se posterga. Los neumáticos deberían cambiarse a partir de los 50.000 km, según Infobae, pero al no ser un pago mensual quedan afuera del presupuesto hasta que la banda de rodamiento avisa. Estirar ese recambio tiene consecuencias medibles: menor agarre en piso mojado, frenadas más largas y mayor consumo por la resistencia de una cubierta gastada. El ahorro de corto plazo se paga en seguridad y en nafta.

El precio final del recambio depende mucho de la marca, y el mercado ofrece rangos bien distintos. Entre las alternativas de gama accesible que consultan los conductores para bajar ese gasto figuran las cubiertas Linglong, y en el segmento de precio intermedio aparecen también las opciones de Windforce. La variedad de origen y desempeño explica por qué un mismo auto puede calzar cuatro cubiertas con diferencias notorias de costo.

Qué hay detrás: cómo cambió el costo frente a años anteriores

La comparación interanual muestra por qué la sensación de encarecimiento no es subjetiva. Entre 2024 y 2025, los costos de mantenimiento aumentaron entre 25% y 40%, según tripwip, empujados en buena parte por los repuestos dolarizados. El salto no golpeó parejo: los rubros atados al dólar corrieron más rápido que los ajustados por otros índices.

El dato que ordena todo el desglose es este: los gastos chicos o espaciados —el service, el juego de cubiertas, la patente anual— son los que más distorsionan el cálculo mensual. Se postergan porque no llegan todos los meses, y al postergarse terminan pesando más, en el bolsillo y en el desgaste del vehículo. La cifra de medio millón mensual, entonces, no describe un solo gasto: describe la suma de decisiones que se van corriendo en el tiempo.

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